Matronas y tú

El blog de la FAME


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Listeria y embarazo

La listeria es una bacteria que causa una infección denominada listeriosis. Esta infección es poco común en la población en general, sin embargo, su frecuencia aumenta durante el embarazo, en el feto y en el recién nacido debido a que en estos casos el sistema inmune está disminuido. En nuestra población es una infección poco frecuente y lo más habitual es que la adquiera la futura mamá tras el consumo de determinados alimentos, como la leche cruda o cualquier tipo de quesos elaborados con leche cruda, embutidos, comida precocinada y carnes poco cocinadas. La listeriosis se puede producir en cualquier momento de la gestación.

En muchas ocasiones la infección en la madre no da ningún tipo de sintomatología. En otras, se pueden producir síntomas parecidos a un cuadro gripal, dolor abdominal y amenaza de parto prematuro, incluso días después de haber consumido alimentos contaminados. Sin embargo, lo que más nos preocupa de esta infección es que, ocasionando síntomas en la mamá o no, se puede transmitir al feto a través de la placenta y puede causar problemas muy importantes, como por ejemplo, un nacimiento prematuro del bebé, abortos, problemas neurológicos en los recién nacidos e incluso la muerte fetal.

En caso de presentar síntomas es importante informar al médico o a la matrona para que se efectúen los análisis correspondientes. Si el diagnóstico se hace durante el embarazo se pueden dar antibióticos a la mamá en altas dosis durante un tiempo prolongado para prevenir que afecte al feto.

Por ello, lo más importante es la prevención, y es imprescindible que la futura mamá tome una serie de precauciones para evitar infección:

  • Lavarse cuidadosamente las manos tras haber manipulado alimentos.
  • No manipular al mismo tiempo alimentos crudos y cocinados.
  • Lavar cuidadosamente las frutas y verduras si se van a consumir crudas.
  • Cocinar muy bien todos los alimentos, sobre todo las carnes y pescados.
  • Evitar consumir pescados ahumados y mariscos crudos.
  • Consumir siempre leche y quesos previamente pasteurizados (viene indicado en la etiqueta del producto).
  • Evitar los embutidos, el fiambre al corte, salchichas y patés refrigerados.
  • Evitar el consumo de ensaladas preparadas que venden en los supermercados, especialmente las que contienen huevo y pollo.
  • Recalentar las sobras a alta temperatura.
  • Se aconseja consumir los alimentos refrigerados en el menor tiempo posible, debido a que la listeria puede crecer a bajas temperaturas.
  • Limpiar frecuentemente el frigorífico.

 

Esther Calleja Galindo, matrona del Hospital Clínico Universitario de Valladolid
Entrada ganadora del concurso de Matronas y tú 2017
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«Matronas unidas en la diversidad familiar y cultural»

Gran Canaria fue sede los pasados 5, 6 y 7 de octubre del II Congreso de la Asociación Canaria de Matronas (ACAMAT) y XVI Congreso de la Federación de Matronas de España (FAME) en el marco incomparable del auditorio Alfredo Kraus.

El lema del congreso, «Matronas unidas en la diversidad familiar y cultural» pretendía dar visibilidad a la adaptación que las matronas han de realizar día a día para ofrecer cuidados de calidad a la salud afectivo-sexual y reproductiva de las distintas variantes de familias y culturas que forman parte de nuestra sociedad actual, tan rica, diversa y diferente a los estereotipos clásicos.

Durante 3 días, mesas sobre responsabilidad y toma de decisiones, lactancia materna, buenas prácticas, bioética y anticoncepción permitieron a matronas llegadas desde todos los puntos de España compartir conocimientos, experiencias y observar, desde otros puntos de vista, el día a día del trabajo de acompañar a las mujeres en todos los aspectos de su salud reproductiva y sexual.

También en el espacio de comunicaciones y posters, las matronas pudieron exponer la contribución que sus estudios, revisiones bibliográfica, etc., realizan al campo de conocimiento de esta profesión.

El viernes por la mañana las congresistas se reunieron a la salida del auditorio para protagonizar la Marea rosa, una campaña para revindicar las competencias profesionales de las matronas y denunciar la falta de equidad en la atención de la mujer durante los procesos normales de su vida sexual y reproductiva, y que coloreó la calle como cada año en este tipo de eventos.

La novedad de este año fue la incorporación de un concurso promovido por este mismo blog de entradas y de blogs dirigidos a la población general con temas relacionados con la profesión. Con esta iniciativa se trata de visibilizar el papel de la matrona al lado de la mujer, y de ejemplificar como las nuevas tecnologías apoyan a la difusión de conocimiento. Las ganadoras del concurso fueron Esther Calleja Galindo, por su post Listeria y embarazo, y Mercedes Bárbara Ramírez Orduña por el blog Ayúdanos que somos padres.

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Julita Fernández Arranz, comadrona en HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Métodos anticonceptivos IV: el método MELA

El método de la amenorrea de la lactancia (MELA) es un método anticonceptivo muy sencillo de utilizar, además de barato e inocuo.

Se basa en la infertilidad natural que se produce al amamantar, ya que la prolactina y la succión frecuente del bebé consiguen bloquear la producción hormonal que se necesita para ovular.

La prolactina es una hormona —sustancia que producen algunas glándulas del cuerpo y que interviene en el funcionamiento de otros órganos— segregada por la glándula pituitaria que se encuentra en el cerebro.

La función de esta hormona es la producción de leche en las glándulas mamarias. Además, inhibe la producción de otras hormonas y actúa sobre el cuerpo lúteo del ovario, causando así la supresión de la ovulación.

Las mujeres que lactan presentan un periodo de amenorrea (sin regla) e infertilidad que puede durar desde dos meses hasta dos años o más. El reinicio de la regla es un indicador importante del retorno de la fertilidad de la mujer.

No hay ninguna contraindicación para su uso y no hay evidencia de que exista un efecto negativo sobre la salud de la mujer.

¿Qué condiciones se deben cumplir?

Para garantizar su alta eficacia se deben cumplir las siguientes condiciones:

  • La criatura debe ser menor de 6 meses. A partir de los 6 meses se empiezan a ofrecer otros alimentos distintos a la leche materna, la criatura empieza a mamar un poco menos, y esto puede desencadenar una ovulación.
  • La madre no debe tener la menstruación. Las pérdidas de sangre que se producen durante los dos primeros meses que siguen al parto (56 días posparto) no se consideran sangrado menstrual. Se considera que la menstruación ha regresado cuando hay algún tipo de pérdida de sangre durante dos días consecutivos fuera de los primeros 56 días postparto.
  • Lactancia exclusiva. Durante los primeros 6 meses la criatura no debe tomar nada más que pecho, ni agua, ni infusiones, ni otros alimentos.
  • Lactancia a demanda y con tomas frecuentes: sin descanso nocturno de más de 6 horas ni diurno de más de 4 horas.

Si se cumplen estas condiciones, la eficacia de este método es muy alta. El porcentaje de éxito es del 98-99 % durante los primeros 6 meses después del parto.

En el momento en que alguna de estas condiciones cambia, disminuye la seguridad y se aconseja que buscar otro método anticonceptivo complementario o alternativo.

Puedes leer más sobre otros métodos anticonceptivos en los siguientes enlaces.

¿Deseas una atención personalizada? Consulta con tu matrona, ella te asesorará sobre los métodos que mejor se adapten a tu situación.

Ángela Verdú, matrona del Centro de Salud de Banyeres, Alicante


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Menstruación posparto: ¿cuándo vuelve?

Muchas mujeres nos preguntamos cuándo volveremos a tener la menstruación tras el parto. A menudo consideramos la recuperación del ciclo menstrual un signo de vuelta a la normalidad y, por tanto, a la fertilidad. Este conocimiento nos es útil tanto para buscar otro embarazo como para utilizar métodos anticonceptivos adecuados si queremos evitarlo.

La menstruación es el sangrado mensual normal que se produce durante toda la vida fértil de la mujer. Todos los meses el cuerpo se prepara para un posible embarazo. Cuando esto no ocurre, el óvulo se expulsa a través de la vagina con sangre y otras sustancias procedentes del interior del útero que debían acoger al embrión.

Tras el parto se produce una pérdida vaginal, llamada loquios, en la que se expulsa sangre y restos del parto y del revestimiento del útero que se ha formado durante el embarazo. Esta pérdida vaginal tiene una duración variable de entre 20 y 45 días y tiene un olor característico; a medida que pasan los días, pasa de tener un color más rojo a un color más rosado o blanquecino.

A partir de la finalización de los loquios puede ser que vuelva la regla, pero ¿cuándo?

Es difícil establecer un momento concreto posparto en el que la menstruación vuelve, ya que va a depender de factores diferentes en cada mujer, como por ejemplo, de si damos pecho o no, de cómo eran las reglas antes del embarazo, de si tomamos anticonceptivos, etc. Sin embargo, sí podemos ofreceros algunas orientaciones.

El 40 % de las mujeres que no amamantan suelen tener la primera menstruación durante las primeras 10 semanas después del parto. La prolactina (hormona de la lactancia) no se mantiene elevada y, por tanto, las hormonas que regulan la función normal del ovario, como la progesterona y los estrógenos, vuelven pronto a sus niveles normales. Es por ello por lo que el resto de las madres no lactantes suelen volver a tener ciclos menstruales sobre los 4 o 5 meses posparto.

Las mujeres que amamantan no tienen un tiempo establecido, pero en general la recuperación de la menstruación es más tardía. Se considera un mecanismo de protección de la naturaleza, que ahorra la perdida sanguínea y protege a madre y criatura de un nuevo embarazo demasiado precoz. Durante la lactancia la producción de la prolactina propiciada por la succión frecuente de la criatura inhibe la función del ovario. No se produce ovulación, y durante muchos meses posparto no aparece la menstruación. Tan solo el 1-2 % de las mujeres que amamantan exclusivamente durante los primeros 6 meses tendrán alguna menstruación durante este tiempo.

A partir del sexto mes y con la incorporación de la alimentación complementaria, puede disminuir la frecuencia de las tomas. En ese caso, si disminuyen los niveles de prolactina y aumentan los de estrógenos y progesterona, puede reaparecer la menstruación. Cerca del 60 % de mujeres que amamantan la tienen entre el sexto y el octavo mes, aunque algunas pueden tener su primera regla incluso al cabo de 18 meses o más.

¿Hay un tiempo límite para que vuelva la regla?

Mientras se esté amamantando no hay un tiempo límite para el retorno de la menstruación. Es posible e igualmente saludable que tarde unos pocos meses o que incluso esté años sin aparecer. En caso de optar por lactancia de fórmula o tras acabar la lactancia natural, la menstruación suele aparecer en los primeros seis meses.

¿Cómo serán mis primeros ciclos tras el parto?

Hay que tener en cuenta que los primeros ciclos posparto pueden ser irregulares, incluso en algunos puede que no haya ovulación. La duración y la cantidad del sangrado pueden ser variables y diferente a los ciclos habituales previos al embarazo.

Estas alteraciones de tu patrón habitual son absolutamente normales, ya que los niveles hormonales aún no son estables. Poco a poco se irán normalizando los ciclos, aunque no siempre serán exactamente iguales a los previos a tu embarazo, especialmente si ha sido el primero.

Si deseas más información sobre la menstruación u otros temas relacionados con el puerperio, acude a tu matrona. Estamos a tu disposición para acompañarte y asesorarte sobre salud reproductiva y salud sexual.

Ángela Verdú, matrona del Centro de Salud de Banyeres, Alicante

 


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¿Qué es la plagiocefalia y cómo evitarla?

La plagiocefalia es una deformación del cráneo producida por una presión mecánica constante, antes, durante o después del parto. Después del parto, puede aparecer en los primeros dos años de vida del bebé.

La plasticidad es posible debido a que los huesos del cráneo no están fusionados para permitir primero la salida por el canal del parto y, posteriormente, el crecimiento rápido del cerebro.

En los últimos años la plagiocefalia ha ido en aumento debido a la recomendación de acostar a los bebés boca arriba para evitar la muerte súbita del lactante. En muchos casos puede corregirse si se actúa a tiempo, pero nada puede sustituir a una buena prevención.

Aunque es menos grave de lo que parece a simple vista, una plagiocefalia no resuelta puede ocasionar graves trastornos como problemas visuales, tortícolis, otitis media o problemas cognitivos.

¿Cómo prevenir la plagiocefalia?

  • Coge a tu bebé en brazos. Siempre es positivo coger más tiempo al bebé en brazos y jugar con él, no solamente para favorecer el vínculo, sino también para aliviar la presión sobre la cabeza.

Cuando le cogemos en brazos tenemos que ir variando la postura; existen muchas formas de sostenerlos para que se encuentren seguros y no ejercer la presión siempre en el mismo lado de la cabeza.

  • Alterna el lado de apoyo cuando está tumbado. Aunque el bebé duerma boca arriba, ayúdale a girar levemente la cabeza cada vez para un lado distinto cuando le acuestes, para que no se apoye siempre sobre el mismo.

Estimúlale cuando esté despierto boca arriba para que gire la cabeza a ambos lados, reparte los juguetes por toda la superficie, colócale cada vez en un extremo distinto.

  • Portea a tu bebé. No utilices siempre el capazo o el cochecito para trasladar a tu bebé, puedes utilizar otros métodos como mochilas portabebés, fulares, pañuelos, etc. Evita igualmente que permanezca largos periodos de tiempo en hamacas o sillas del coche.
  • Juega con él boca abajo. Pon al bebé a jugar boca abajo todos los días de manera supervisada. Esta postura, además de ayudarle a prevenir la presión en el cráneo, estimulará su desarrollo y fortalecerá los músculos del cuello.

Desde el nacimiento hasta los dos meses, si aún no sujeta la cabeza, ayúdale colocando suavemente tu mano sobre su culito para hacer contrapeso. Puedes colocar una toalla enrollada debajo de su pecho o colocar al bebé sobre tu pecho mientras estás recostada/o.

De los tres meses hasta los cinco, ya se encuentran generalmente más cómodos boca abajo y pueden sostenerse sobre sus brazos. Coloca juguetes cerca de él y ponte a la altura de su mirada.

A partir de los seis meses, ya son más fuertes y se puede jugar más activamente boca abajo.

  • Utiliza un colchón firme. Los bebés deben dormir sobre una superficie firme, transpirable y que a la vez permita que se muevan libremente.
  • Consulta a tu especialista. Si observas que la cabecita de tu bebé se está deformando o tienes cualquier duda, consulta a tu matrona, enfermera de pediatría o pediatra.

 

Noelia Renedo Cófreces. Matrona en el Complejo Asistencial de Palencia.

 


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Primer concurso de Matronas y tú

Si eres matrona o residente de matrona, te invitamos a participar en nuestro primer concurso para publicar una entrada aquí en el blog de Matronas y tú. Si tu post es el elegido, podrás ganar la inscripción al próximo congreso de la FAME, además de poder publicarlo en esta plataforma con tu firma y recibir un certificado acreditativo.

En este enlace puedes encontrar la lista de entradas que ya hemos publicado, así tendrás una mejor idea de los temas que ya se han tratado y también quizá encuentres inspiración.

Puedes leer las bases a continuación. ¡Anímate! Estamos desando leerte.


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Técnicas de reproducción asistida: una ayuda para las parejas que quieren ser padres

A pesar de procurar llevar un estilo de vida saludable y estar en las condiciones más óptimas, factores como el consumo de tabaco y alcohol, el IMC elevado o, en el caso de las futuras madres, demasiado bajo y asociado a trastornos en la menstruación también perjudican la fertilidad; muchas parejas no consiguen concebir. Es en este momento en el que muchas de ellas se plantean acudir a la consulta de fertilidad e intentar tener descendencia mediante técnicas de reproducción asistida.

En muchas ocasiones es un camino complicado, con estrés, incertidumbre y muchas pruebas diagnósticas. Es importante que la pareja sea conscientes de ello y que se haya puesto de acuerdo en el objetivo a alcanzar y cómo alcanzarlo. La información del proceso, de las pruebas para intentar determinar cuál es el origen del problema y de las técnicas más adecuadas para su caso, proporcionada de una manera comprensible, será de gran ayuda para los dos.

La matrona puede ser de gran ayuda acompañando a las parejas en este proceso y solventando sus dudas.

Una de las dudas más frecuentes de estas parejas son sobre los tratamientos de fecundación en sí. Fundamentalmente podemos encontrar dos técnicas: la inseminación artificial y la fecundación in vitro.

Inseminación artificial

Esta técnica se utiliza fundamentalmente cuando el problema de fertilidad reside en que la calidad del semen del varón es levemente baja o cuando el semen —por distintas causas— no puede ser depositado en la vagina de la mujer. También se utiliza cuando la pareja está formada por dos mujeres, aunque aquí no medien los problemas de fertilidad como tal. Los problemas físicos más comunes suelen ser factores cervicales y endometriosis en grado leve, entre otras. Se ha demostrado que también mejora las posibilidades de embarazo en la esterilidad de origen desconocido.

En esta técnica se colocan los espermatozoides en el útero de la mujer en el momento más idóneo para concebir. Ese momento idóneo se determina mediante el seguimiento del ciclo del ovario, o bien se recurre a estimular farmacológicamente el ciclo de la mujer.

¿IAC o IAD?

En lo que respecta al semen utilizado, la inseminación se puede realizar con el semen del varón si la pareja es heterosexual. En ese caso, se denomina inseminación artificial conyugal (IAC). Si se requieren espermatozoides de un banco de semen, se denomina inseminación artificial con semen de donante (IAD).

Fecundación in vitro (FIV)

En esta técnica se ponen en contacto los ovocitos de la mujer con los espermatozoides y se inicia el desarrollo embrionario fuera del útero. Pasados unos días el embrión o embriones se coloca en el útero.

¿Qué es el ICSI?

El ICSI es una técnica que se utiliza frecuentemente con la FIV y consiste en realizar la fecundación mediante la microinyección de un espermatozoide en el ovocito de la mujer.

Se recurre a estas técnicas cuando las trompas de la mujer no son permeables, en casos como por ejemplo, de endometriosis moderada o severa, fallo en los ciclos previos de inseminación artificial y ciertas alteraciones severas del semen.

Los ovocitos utilizados para estas técnicas se consiguen mediante la punción folicular del ovario —los folículos ovarios son las estructuras que produce el ovario cuando va a liberar el óvulo; es el proceso al que llamamos ovulación—. En ocasiones también se recurre a ovocitos donados, cuando los propios no son de calidad suficiente para conseguir el embarazo, se han agotado, o son portadores de alguna alteración genética o cromosómica.

Julita Fernández Arranz, comadrona en HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Lactancia inducida: una opción para amamantar a pesar de no haber gestado

Hay tantos tipos de lactancias como madres y criaturas que dan el pecho y que lactan. Corresponde a las matronas cuidarlas y acompañarlas con respecto. Si en condiciones normales este cuidado y acompañamiento es fundamental, en circunstancias más inusuales adquieren un especial peso, ya que el vacío que deja el conocimiento en el entorno sobre el tema da más cabida a los mitos y a las creencias personales.

Llamamos lactancia inducida al proceso de conseguir producción de leche en una mujer que no ha tenido un embarazo previo. Durante el embarazo la mama se prepara para las necesidades de la lactancia; el cuerpo de la mujer durante esos 9 meses va preparándose para la crianza. En lo que respecta a las mamas, los conductos que llevan la leche al pezón, así como las unidades productoras de leche (los alveolos), van aumentando gracias a la acción de las hormonas. La manera de producir estos cambios sin un embarazo previo es mediante la imitación de la succión del bebé, haciendo estimulaciones frecuentes, regulares y seriadas de la mama, para producir el estado de la mama que permita terminar su desarrollo y producir leche para alimentar a un bebé. Esta estimulación se realiza manualmente o con un sacaleches. Un ejemplo de estimulación de la mama adecuado para producir leche en este caso sería comenzar por estimulaciones de 5 minutos, tres veces al día, para ir aumentando gradualmente hasta realizar estimulaciones de 10 minutos cada 4 horas.

Estos cambios que la mama necesita para su nueva función conllevan tiempo, y hemos de contar con un periodo mínimo de 2 meses para conseguir que se produzcan.

La combinación con medicación hace que el objetivo de amamantar a una criatura se consiga más rápidamente y de manera más efectiva. Así, se utilizan con este fin hormonas —fundamentalmente estrógenos y  progesterona— y galactogogos como la domperidona y metoclopramida. El uso de plantas galactogogas está en entredicho.

Como hemos mencionado antes, el estímulo de la mama es fundamental, y nada estimula mejor el pecho de la mujer que el bebé. Cuando sea posible ponerle al pecho se mantiene la estimulación con él, y se evita que pase hambre mediante la utilización de un suplementador —un reservorio o recipiente con una o dos sondas que se ponen al pezón para que, cuando el bebé mame, haga vacío y succione el alimento de la leche que la madre haya colocado en dicho recipiente— con leche donada o fórmula. Evitar el uso de chupetes favorece el aumento del tiempo que el bebé succiona el pecho.

Inducir una lactancia es un proceso muy exigente, pero muy gratificante a nivel psicológico cuando llega el momento de poner el bebé al pecho. Esa satisfacción es independiente de la cantidad de leche obtenida.

Julita Fernández Arranz, comadrona del HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es