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Estreñimiento y embarazo: cuando lo cotidiano se vuelve obstáculo

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El cuerpo humano está diseñado para cumplir una serie de funciones que nos permiten funcionar diariamente de forma eficaz, física y social. El embarazo supone un desafío para algunas de estas funciones que previamente hemos dado por supuestas. Una de ellas es el ritmo intestinal.

El estreñimiento afecta principalmente a las mujeres. Casi un 40 % de mujeres lo sufren en algún momento de su vida. Durante el embarazo, se convierte en uno de los trastornos del aparato digestivo más frecuentes. Los cambios hormonales y las alteraciones que conllevan en el aparato digestivo, son las causas más frecuentes de este problema. A esto hay que añadirle ciertos cambios de hábitos y la toma de medicación, como los suplementos de hierro y calcio, que pueden producir efectos astringentes o laxantes dependiendo de cada mujer.

Aunque no reviste gravedad, sí que resulta muy molesto y produce mucha incomodidad. En algunos casos puede complicarse con fisuras anales previas o hemorroides. Esto genera dolor y malestar frecuente.

¿Cómo podemos mejorar nuestro tránsito intestinal?

Lo primero que debemos identificar es la causa. Tu matrona, a través de la información que le proporciones, te puede ayudar a identificar el origen del problema para darle la solución adecuada.

Si está relacionado con alguna medicación o suplementos alimenticios, habrá que valorar primero si realmente necesitas tomarla o si la estás usando como fruto de una práctica rutinaria. En todo caso, siempre se pueden buscar alternativas que sean menos agresivas con la mucosa intestinal. Y si no la necesitas, existe la posibilidad de dejar de usarla. Para ello necesitas consultar con tu matrona o tu médico de familia.

Pero el gran desafío lo tenemos en nuestros hábitos diarios.

Es importante que tomemos fibra en nuestra dieta. Especialmente la llamada fibra hidrosoluble. Esta se encuentra en las frutas, verduras y hortalizas, principalmente en las crudas. Podemos utilizar también la de los cereales integrales, pero teniendo en cuenta que se debe acompañar de un abundante aporte de agua. En caso contrario podemos provocar heces grandes y voluminosas pero sin la hidratación suficiente para transitar por el intestino debidamente.

Otro factor importante es el tiempo. Con este ritmo de vida acelerado que llevamos, se nos olvida que hay procesos que requieren olvidarse del reloj. Nuestro intestino se mueve de forma refleja. Cuando comemos se produce un movimiento en forma de onda cuyo fin es mover el contenido del bolo alimenticio de la digestión a lo largo del intestino. Este es el momento ideal para estar pendiente de las señales que nos da el organismo y acudir a nuestra cita con el WC. Sentarse sin prisas y esperar a que el movimiento reflejo mueva las heces hacia la salida. Cuando sintamos la necesidad de evacuar no debemos posponerla. Una vez se pasa ese movimiento involuntario resulta casi imposible provocar la evacuación de manera voluntaria.

La postura es también relevante. Diferentes estudios han demostrado que la postura mas facilitadora para la defecación es la posición en cuclillas. Pocas mujeres tienen un entrenamiento muscular que le permita adoptar esta postura por mucho tiempo seguido. Además, los inodoros modernos no favorecen esta posición. Podemos conseguirla utilizando un pequeño reposapiés o taburete que mantenga las rodillas por encima del nivel de las caderas e inclinando el tronco del cuerpo hacia delante. De esa forma mimificamos en cierta medida la posición en cuclillas aunque no tengamos el mismo apoyo plantar que la postura original.

Y, sin duda, un ingrediente que no debe faltar en esta fórmula para vencer el estreñimiento es el ejercicio físico regular. Caminar, nadar, practicar yoga o hacer bicicleta estática son opciones saludables y seguras en el embarazo. Si esto lo combinamos con la práctica de técnicas de relajación, estaremos en mejores condiciones físicas, y eso incluye la salud de nuestro intestino. El tránsito intestinal se ve favorecido por el ejercicio y este, a su vez, tonifica la musculatura que interviene en la defecación.

Resumiendo:

  • Bebe 1,5-2 l de agua al día.
  • Practica ejercicio físico regularmente.
  • Lleva una dieta rica en frutas y verduras crudas. Lávalas muy bien para poder comerlas con la piel.
  • Procura respetar los tiempos para ir al baño y hazlo de forma relajada. Los mejores momentos son por la mañana temprano o después de alguna comida.
  • Hazte con un taburete pequeño para mejorar tu postura.

Consulta con tu matrona para que te oriente en tus necesidades específicas. Recuerda que está ahí para acompañarte profesionalmente y resolver tus dudas en todo aquello que a ti te preocupe.

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