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Verdadero o falso: ¿Tenemos que hacernos revisiones ginecológicas de manera rutinaria?

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Vivimos en un mundo lleno de consejos: «haz ejercicio físico habitualmente», «mantén una dieta sana y equilibrada», «evita hábitos tóxicos», «¡hazte revisiones ginecológicas periódicas!», etc.

Desafortunadamente, en nuestro entorno existe la falsa creencia de que todas las mujeres debemos acudir al ginecólogo de manera periódica. A eso se le llama coloquialmente «la revisión».

¿La revisión?

Algunas personas hablan de revisión ginecológica refiriéndose a un conjunto de pruebas que se realizan a la mujer para —supuestamente— garantizar su salud. Sin embargo, está científicamente demostrado que este tipo de atención es innecesaria e incluso contraproducente. Del mismo modo que no se recomienda una visita de control con el cardiólogo o el neurólogo en personas sanas, las mujeres no necesitamos un médico especialista en salud femenina que nos revise de manera periódica.

La evidencia científica actual muestra que los daños son mayores que cualquier beneficio demostrado. Por lo tanto, esta revisión carece de fundamento, no aporta beneficios para la salud y no debe realizarse.

Por el contrario, contamos con actividades preventivas concretas que sí favorecen el mantenimiento de la salud de la mujer y cuentan con respaldo científico: la citología y la mamografía.

Entonces, ¿por qué algunas mujeres se hacen revisiones?

Disponemos de estudios que informan sobre las razones por las que algunos ginecólogos continúan realizando esta serie de pruebas rutinarias. Los motivos radican fundamentalmente en la costumbre, ya que hace unos años se creía que podían prevenir algunas enfermedades ginecológicas, aunque en la actualidad esta idea está descartada.

Los riesgos superan los beneficios

La probabilidad de que la revisión ginecológica detecte enfermedades es pequeña y va unida a inconvenientes como el sobrediagnóstico, el tratamiento excesivo y los daños relacionados con la prueba en sí; sin olvidar el miedo, la ansiedad, la vergüenza, el dolor y el posible malestar posterior.

Es frecuente encontrar resultados falsamente positivos que desencadenan intervenciones o cirugías innecesarias y mucha preocupación por parte de la mujer y su familia. Sirva como ejemplo un estudio que evaluó el efecto de la ecografía vaginal y el análisis de sangre en el cáncer de ovario. Este estudio muestra que la revisión ginecológica no reduce la mortalidad, y sin embargo el 95 % de las mujeres presentaron al menos una complicación relacionada con la revisión (infección, pérdida de sangre, alteraciones intestinales o cardíacas).

Por el mismo motivo, la exploración manual del pecho por parte de un profesional tampoco es necesaria. La mama no es uniforme; presenta pequeños bultos por todo el tejido que son totalmente normales. Además, la forma del pecho es diferente en cada mujer y cada una debe conocer cómo es el suyo para poder detectar cambios si se producen. Si deseas hacerte una autoexploración en casa, hazlo una semana después del primer día de la regla, y en caso de notar algún bulto, observar cambios en el aspecto de la piel o alguna zona que se hunde hacia dentro, consúltalo.

Tampoco es necesario hacer ninguna prueba antes de iniciar un nuevo método anticonceptivo. Si estás pensando en cambiar de método pide cita con tu matrona y ella te informará sobre las distintas opciones que puedes elegir en función de tus antecedentes y tu estilo de vida.

Verdadero: citologías y mamografías

El cribado de mujeres sanas mediante citología ha conseguido reducir hasta un 80-90 % la incidencia y mortalidad por cáncer de cérvix. Es muy importante que las mujeres de entre 25 y 65 años que hayan iniciado su actividad sexual se realicen citologías. Actualmente en España no existe una política común para su realización —varía en función de cada CCAA—, pero no hay que realizarlas anualmente. Las matronas se encargan de realizarla cada 3 o 5 años. Pregunta a tu matrona cuándo debes realizarla.

Para prevenir el cáncer de mama la mamografía es la prueba más efectiva. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) recomienda una cada 2 años en todas las mujeres entre 50 y 69 años. Si en tu familia hay antecedentes de cáncer de mama, consulta con tu matrona.

El resto de enfermedades ginecológicas benignas, así como el cáncer vulvar o de endometrio y las infecciones vaginales, suelen dar sintomatología.

Si tienes alguna molestia o duda sobre tu salud sexual y reproductiva, visita a tu matrona.

Lucía Martínez Villarejo, matrona Centro de salud Goya, Madrid.

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