Matronas y tú

El blog de la FAME

Lactancia inducida: una opción para amamantar a pesar de no haber gestado

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Hay tantos tipos de lactancias como madres y criaturas que dan el pecho y que lactan. Corresponde a las matronas cuidarlas y acompañarlas con respecto. Si en condiciones normales este cuidado y acompañamiento es fundamental, en circunstancias más inusuales adquieren un especial peso, ya que el vacío que deja el conocimiento en el entorno sobre el tema da más cabida a los mitos y a las creencias personales.

Llamamos lactancia inducida al proceso de conseguir producción de leche en una mujer que no ha tenido un embarazo previo. Durante el embarazo la mama se prepara para las necesidades de la lactancia; el cuerpo de la mujer durante esos 9 meses va preparándose para la crianza. En lo que respecta a las mamas, los conductos que llevan la leche al pezón, así como las unidades productoras de leche (los alveolos), van aumentando gracias a la acción de las hormonas. La manera de producir estos cambios sin un embarazo previo es mediante la imitación de la succión del bebé, haciendo estimulaciones frecuentes, regulares y seriadas de la mama, para producir el estado de la mama que permita terminar su desarrollo y producir leche para alimentar a un bebé. Esta estimulación se realiza manualmente o con un sacaleches. Un ejemplo de estimulación de la mama adecuado para producir leche en este caso sería comenzar por estimulaciones de 5 minutos, tres veces al día, para ir aumentando gradualmente hasta realizar estimulaciones de 10 minutos cada 4 horas.

Estos cambios que la mama necesita para su nueva función conllevan tiempo, y hemos de contar con un periodo mínimo de 2 meses para conseguir que se produzcan.

La combinación con medicación hace que el objetivo de amamantar a una criatura se consiga más rápidamente y de manera más efectiva. Así, se utilizan con este fin hormonas —fundamentalmente estrógenos y  progesterona— y galactogogos como la domperidona y metoclopramida. El uso de plantas galactogogas está en entredicho.

Como hemos mencionado antes, el estímulo de la mama es fundamental, y nada estimula mejor el pecho de la mujer que el bebé. Cuando sea posible ponerle al pecho se mantiene la estimulación con él, y se evita que pase hambre mediante la utilización de un suplementador —un reservorio o recipiente con una o dos sondas que se ponen al pezón para que, cuando el bebé mame, haga vacío y succione el alimento de la leche que la madre haya colocado en dicho recipiente— con leche donada o fórmula. Evitar el uso de chupetes favorece el aumento del tiempo que el bebé succiona el pecho.

Inducir una lactancia es un proceso muy exigente, pero muy gratificante a nivel psicológico cuando llega el momento de poner el bebé al pecho. Esa satisfacción es independiente de la cantidad de leche obtenida.

Julita Fernández Arranz, comadrona del HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es

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