Matronas y tú

El blog de la FAME


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Terapia neural

Para entender la terapia neural, tenemos que ver a la persona como un todo. Nuestro cuerpo funciona como un engranaje que está interconectado por el sistema nervioso, especialmente por el sistema vegetativo, que forma parte de todos los circuitos reguladores del organismo que no controlamos, como son la respiración, la circulación o la digestión, entre otros.

Las bases científicas de la terapia neural tienen sus inicios a principios del siglo XX con las investigaciones de Pavlov, Speransky y Huneke, por lo que no es una terapia nueva.

¿Qué es la terapia neural?

Nuestro cuerpo es como una red de impulsos eléctricos donde cada célula equivaldría a una pequeñísima batería, a la que con cada estímulo irritante se provoca una caída del potencial eléctrico con recuperación espontánea inmediata. Si los estímulos irritantes son muy frecuentes o demasiado intensos, la célula pierde la capacidad de responder, por lo que se encontrará debilitada y enferma.

Los anestésicos locales poseen un alto potencial energético, y al ser inyectados en las zonas de irritación tienen la capacidad de permitir la recuperación de las células afectadas y la estabilización del sistema neurovegetativo.

Por lo tanto, la terapia neural consiste en administrar un anestésico local (procaína) a bajas concentraciones y en puntos específicos del cuerpo para que el impulso llegue a las células agotadas por vía neural y facilite la función reguladora del sistema nervioso vegetativo, para así recuperar el equilibrio físico, mental y emocional.

La terapia neural resulta muy eficaz en el tratamiento de cicatrices, ya que son zonas claramente irritadas por la agresión física de la piel y, por consiguiente, del sistema nervioso vegetativo. Una cicatriz antigua puede interferir en el proceso de curación en otro punto del cuerpo. Por ejemplo, una cicatriz en la rodilla puede interferir en la disminución de las molestias en el periné tras el parto y, aunque se trate la cicatriz del periné, si no tratamos la cicatriz de la rodilla las molestias no se solucionan. Con la terapia neural desbloqueamos la zona irritada y se genera un estímulo neural que equilibra la función vegetativa produciendo un proceso autocurativo.

Así, si nuestro sistema nervioso se irrita o se bloquea ya sea por una intervención quirúrgica, como es la cesárea, u otro proceso como el parto, la terapia neural tratará de desbloquear esa zona y facilitar así la libre circulación de información y de energía necesaria para mantener y/o recuperar nuestro equilibrio natural. Para cada caso concreto se determina el número necesario de sesiones.

Desde hace años se está trabajando también la terapia neural en lactantes y mujeres embarazadas. En el caso de las criaturas, los principales motivos para los que se usa la terapia neural son las infecciones agudas o de repetición como las otitis, bronquitis o alergias. En la embarazada, se utiliza para las molestias musculares o infecciones de repetición, entre otras.

Efectos adversos

En personas no alérgicas los efectos adversos de la procaína son extremadamente raros. Puede provocar irritación local, hematoma o inflamación en los puntos de aplicación, así como sudoración, un leve mareo, relajación, cansancio o dolores musculares como agujetas. Sin embargo, estos síntomas corresponden a la reactivación celular esperada y suelen tener una duración aproximada de 24 a 48 horas. La aplicación de calor húmedo en la zona que ha reaccionado o un analgésico puede ayudar a aliviarlos.

La matrona es el profesional de referencia al que puede consultar si crees que las molestias o afecciones que tienes se pueden tratar con terapia neural.

Noelia Renedo Cófreces, matrona del Hospital Santos Reyes, Aranda de Duero

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Estoy embarazada, tengo acidez y reflujo, ¿qué puedo hacer?

La pirosis es una sensación de ardor en la parte superior del sistema digestivo, incluida la faringe. Es uno de los síntomas digestivos más frecuentes en las mujeres embarazadas y puede ocurrir en cualquier momento durante el embarazo.

Los estudios sugieren que más del 50 % de las gestantes experimentan alguna vez pirosis, ardor o acidez durante el embarazo. Puede comenzar a partir del tercer mes de gestación, pero su incidencia es mayor en el tercer trimestre, cuando la presión del útero sobre el estómago es más importante.

Este ardor está causado por la hormona del embarazo, la progesterona, que relaja la musculatura del esfínter esofágico, lo que permite que el ácido del estómago retorne hacia la faringe y, además, ralentiza el vaciado gástrico.

Los síntomas pueden ser frecuentes, intensos y molestos, pero las complicaciones graves son poco habituales.

Para tratar los síntomas leves, hay varias opciones: asesoramiento sobre la dieta, modificación del estilo de vida, fármacos y tratamientos complementarios.

Asesoramiento sobre la dieta

  • Las comidas deben ser frecuentes y de poco volumen, distribuyendo la alimentación en 5 o 6 tomas.
  • Evitar alimentos y condimentos que irritan: vinagre, pimienta, frutas cítricas y sus zumos, platos con tomate o salsa de tomate, cereales integrales, etc.
  • Prescindir de los alimentos que retrasan el vaciado gástrico: bebidas carbonatadas, café, té, chocolate, alimentos o preparaciones grasas, así como las infusiones de menta piperita que relajan el esfínter y favorecen el reflujo.
  • No utilizar el jengibre para el tratamiento de las náuseas y los vómitos, ya que es uno de sus efectos adversos es la pirosis.
  • Consumir los líquidos entre las comidas y no durante las mismas con el fin de no aumentar el volumen del estómago.
  • Aumentar la ingesta de fibra.
  • Consumir alimentos que calman el ardor, como plátanos o leche desnatada sin excederse.

Modificación del estilo de vida

  • No conviene acostarse inmediatamente después de comer, es mejor esperar al menos 2 horas.
  • Hay que evitar la posición de decúbito (recostado o tumbado) después de las comidas, ya que esta posición favorece el reflujo.
  • Es importante elevar la cabecera de la cama de 10 a 15 centímetros.
  • No es aconsejable agacharse frecuentemente, en especial después de comer.
  • No utilizar prendas ajustadas en el abdomen.
  • No aumentar excesivamente de peso.
  • No tomar alcohol ni fumar, que además de reducir los síntomas del reflujo, también evita la exposición del feto a sustancias perjudiciales.

Fármacos

Entre los fármacos frecuentes empleados para el tratamiento de la pirosis en el embarazo se incluyen los antiácidos, fármacos que estimulan los músculos del sistema digestivo para evitar que los ácidos permanezcan en el estómago durante demasiado tiempo.

Consulta con tu la matrona antes de iniciar la automedicación.

Tratamientos complementarios

  • Masticar chicle estimula la producción de saliva que es un tampón ácido. Además mascar te hace tragar con más frecuencia, lo que empuja a los ácidos de nuevo al estómago.
  • La acupuntura mejora la capacidad de dormir y comer y no tiene efectos secundarios.
  • La melatonina ayuda a aliviar la acidez, aunque faltan estudios al respecto. Consulta con tu médico o matrona.

Es un cuadro reversible, ya que los síntomas se resuelven una vez que ha nacido el bebé.

Noelia Renedo Cófreces, matrona del Hospital Santos Reyes, Aranda de Duero


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Olvidos en la contracepción hormonal

Una de las dudas más frecuentes en cuanto al uso de métodos anticonceptivos hormonales es qué hacer en caso de olvido. El riesgo de embarazo después del olvido depende del tiempo y de la cantidad que se ha olvidado tomar. Además, hay momentos del ciclo donde los olvidos son más peligrosos. En el post sobre anticoncepción hormonal hablamos sobre la eficacia de los métodos anticonceptivos y profundizamos en la clasificación de los métodos hormonales; en esta ocasión aclararemos cuál es la conducta a seguir en caso de olvido.

Datos a tener en cuenta

  • Aproximadamente un 35 % de los embarazos que se producen cada año en España no estaba planificado.
  • Puede sucederle a cualquier mujer, no depende de la edad, ni del perfil socioeconómico, ni de la nacionalidad.
  • Se estima que el 50 % de los embarazos no deseados finaliza en una interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
  • Del total de embarazos no planificados, 7 de cada 10 se producen en usuarias de métodos anticonceptivos y se deben a un uso incorrecto de dichos métodos.

Qué hacer si se olvida tomar la píldora

Los anticonceptivos hormonales combinados orales varían en función de la dosis y de los comprimidos que tengan:

  • Hay preparados con 21 comprimidos, que deben tomarse de forma continua durante tres semanas y descansar siete días antes de comenzar con el siguiente envase (durante esta semana vendrá la menstruación).
  • Otros tienen 28 comprimidos, que deben tomarse de forma continua durante cuatro semanas para evitar los olvidos. Los últimos no llevan carga hormonal y suelen ser de diferente color (no activas).

Se considera un olvido un retraso superior a 24 horas en la toma. La recomendación sobre qué hacer depende del momento en el que se ha olvidado y del tiempo transcurrido.

  • Olvido de una sola píldora que no sobrepasa las 48 horas: se aconseja la toma de la píldora olvidada tan pronto como se pueda —aunque esto suponga tomar dos píldoras ese día— y continuar tomando el resto de la forma habitual.
  • Olvido de dos o más píldoras, o retraso de más de 48 horas: se aconseja la toma inmediata de la última píldora olvidada —aunque esto suponga tomar dos píldoras ese día— y continuar con el resto de píldoras a la hora habitual. Se debe usar un método anticonceptivo adicional (preservativo) hasta que se hayan tomado siete píldoras activas de forma consecutiva.
  • Olvido durante la 3ª semana (píldoras 15 a 21): en preparados de 28 comprimidos se recomienda no tomar los que no llevan carga hormonal (suelen ser de diferente color y no son activos). En preparados de 21 comprimidos, se debe empezar un nuevo envase al día siguiente de terminar el vigente.
  • Olvido durante la 1ª semana (píldoras 1 a 7) o dos olvidos en la misma semana u olvidos en semanas consecutivas: acude a tu matrona tan pronto como puedas, se recomienda anticoncepción de urgencia o píldora del día después.

Qué hacer si se te olvida ponerte el parche transdérmico

La manera correcta de usarlo es colocar uno cada semana durante tres semanas, seguido de una semana sin parche durante la cual vendrá la menstruación.

  • Olvido al cambiar el parche de más de un día: se debe poner el nuevo parche y usar preservativo durante siete días. Se considerará la fecha del nuevo parche como el nuevo día de cambio semanal.
  • Retraso de más de dos días o si el parche despega: se debe cambiar el parche y utilizar otra forma de anticoncepción durante siete días. Se considerará ese día como nuevo día de cambio semanal.
  • Retraso en el cambio del primer al segundo parche: acude a la matrona tan pronto como puedas, se recomienda anticoncepción de urgencia o píldora del día después.

Qué hacer si se te olvida ponerte el anillo vaginal

Este método se introduce en la vagina y se mantiene durante tres semanas. Pasadas estas semanas hay que estar sin anillo siete días durante los cuales se produce la menstruación.

  • Retraso de menos de tres horas: no tienen trascendencia en la eficacia. Colocar el anillo. Si se expulsa, se lava con agua fría o tibia (no agua caliente) y se introduce de nuevo en la vagina.
  • Retraso de más de tres horas: se debe utilizar método adicional (por ejemplo, preservativo) durante los siguientes siete días y poner un nuevo anillo.

Qué hacer si se te olvida tomar la píldora de solo gestágenos o minipíldora

Al usar este método se debe tomar una pastilla a la misma hora todos los días sin descanso.

  • Olvido de menos de 12 horas: se aconseja la toma inmediata de la última píldora olvidada —aunque esto suponga tomar dos píldoras ese día— y continuar con el resto de píldoras a la hora habitual.
  • Olvido de más de 12 horas: se aconseja la toma inmediata de la última píldora olvidada —aunque esto suponga tomar dos píldoras ese día— y continuar con el resto de píldoras a la hora habitual. Se debe usar un método anticonceptivo adicional.

Qué hacer si no te has puesto el inyectable

El uso correcto implica su administración cada tres meses aproximadamente.

  • Si han transcurrido más de 14 semanas desde la última inyección, acude a la matrona tan pronto como puedas para que te ponga la siguiente y utiliza un método anticonceptivo adicional.

Recuerda que si deseas cambiar de método o tienes alguna duda, tu matrona te ayudará.

Lucía Martínez Villarejo, matrona Centro de Salud Goya, Madrid

http://www.matronasmadrid.com


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La necesidad de proteger la lactancia: el CICSLM

Sustituir la leche materna por leche artificial en la alimentación de una criatura es una pérdida incalculable por los múltiples beneficios que tiene para ella y su madre, y también es un gasto económico importante para la familia. Un envase de fórmula de inicio tiene un precio en el mercado entre 11-20 €. Si se calcula la cantidad de leche que se requeriría en periodo lactante, puede suponer una cantidad importante.

Uno de los hitos más importantes en la promoción de la lactancia materna fue la creación de un código ético para que los fabricantes de estos productos no abusaran de este potencial nicho de mercado con prácticas inadecuadas: el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna (CICSLM).

En el siglo pasado la disminución de las madres que amamantaban alcanzó mínimos alarmantes. Muchos factores contribuyeron a este suceso, entre ellos, las prácticas inadecuadas de las empresas comercializadoras de sucedáneos de leche materna. El daño que causaron fue especialmente dramático en países en vías de desarrollo en los que la falta de información y/o de medios —agua potable, etc.— resultaba un riesgo a sumar a la inadecuada nutrición que producían dichos productos. Voces como las de la Dra. Cecily Williams, pediatra en Ghana, y el Dr. Derrick Jelliffe alertaron sobre la situación. Artículos como «The baby food tragedy» (1975, New Internationalist) denunciaban el aumento de la morbimortalidad infantil debido al consumo de leche de fómula en vez de leche materna en condiciones poco o nada salubres.

Junto a estas y otras reacciones más surgió un interés por saber más sobre la lactancia materna, por investigar y conocer sus beneficios. En 1974 durante la 27ª Asamblea Mundial de la Salud se propuso la revisión de este tipo de prácticas. En 1979, en la Reunión Internacional sobre la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño, celebrada en Ginebra y Organizada por OMS y UNICEF, se creó un primer informe en el que se señalaba la importancia de la protección de la lactancia materna, especialmente en cuanto a la promoción de los sucedáneos de leche materna. Con este documento como base, en 1981 se aprobó en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna con el voto de 118 estados miembros a favor, 1 (EE. UU.) en contra y 3 abstenciones (Argentina, Japón y Corea). Desde ese momento ha habido diversas modificaciones del documento, la última en 2005.

El CICSLM es una declaración ética que cada país desarrolla mediante leyes. IBFAN (International Baby Food Action Network ) señala en un informe realizado el año pasado que 39 países han legislado de manera completa el código y 135 tienen alguna medida legal al respecto. En España se desarrolla legalmente mediante el Real Decreto 867/2008 de 23 de mayo, con el cual se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación.

Si quieres conocer más sobre este tema, pregunta a tu matrona de referencia.

Julita Fernández Arranz, comadrona en el HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Métodos anticonceptivos III: anticoncepción durante la lactancia materna

El posparto es un período en el que la mujer necesita sentirse segura al elegir un método anticonceptivo. En una de las visitas con tu matrona durante el embarazo o el posparto, ella te informará y asesorará sobre los distintos métodos para que puedas elegir el que mejor se adapte a ti en esta etapa. La anticoncepción en este momento tiene como objetivo prevenir embarazos no planificados y espaciar los embarazos al menos 12 meses.

Cualquier método anticonceptivo debería ser idealmente eficaz, aceptable, inocuo, barato, autogestionado, reversible y no interferir con el placer.

Además, en cuanto a la lactancia materna, a la hora de informar y elegir un método anticonceptivo se valora el nivel de riesgo que puede existir para la lactancia y para el lactante.

Los siguientes métodos se pueden usar sin ningún problema durante la lactancia:

Métodos barrera

No afectan a la lactancia, son autónomos y carecen de efectos secundarios. No disminuyen el placer si se aceptan como parte del juego. En período de lactancia exclusiva tienen mayor eficacia de la habitual. Entre ellos están el preservativo masculino y femenino —que se pueden usar desde el primer momento—, los espermicidas —mejoran la eficacia al usarlos con otros métodos—, el diafragma y el capuchón cervical —que se pueden usar a partir de las 6 semanas posparto—. Estos últimos requieren aprendizaje para colocarlos y hay que cambiar de tamaño frecuentemente después del parto.

DIU de cobre y DIU hormonal

Según la Organización Mundial de la Salud no hay ninguna contraindicación si la inserción se realiza más allá de las cuatro semanas tras el parto, aunque estudios recientes sugieren un aumento de riesgo de perforación uterina durante las primeras 36 semanas posparto en caso de lactancia materna. Se puede colocar con o sin regla.

Métodos definitivos: la vasectomía y la ligadura tubárica

La ligadura se puede realizar inmediatamente, hasta cuatro días posparto o en cualquier momento pasadas seis semanas del parto. Se puede amamantar sin problemas, antes e inmediatamente después de la intervención.

Métodos basados en el conocimiento de la fertilidad

Se usan una vez que aparecen reglas regulares. Requieren un aprendizaje observando varios ciclos.

Método de la lactancia y amenorrea (MELA)

Es un método sencillo y barato. Se basa en la inhibición de la ovulación por la producción de prolactina. Su eficacia es muy alta si se cumplen las condiciones de uso.

Anticonceptivos hormonales de solo gestágenos (ASG)

Los ASG orales —o minipíldora— y el implante se pueden usar antes de las seis semanas posparto. El ASG inyectable o gestágeno de depósito, a partir de las seis semanas.

Anticonceptivos hormonales combinados (AHC)

Tradicionalmente se han desaconsejado porque decían que pueden disminuir la producción de leche, aunque en estudios posteriores no se han observado diferencias en la cantidad de leche ni en la ganancia de peso de los lactantes cuyas madres tomaron AHC en comparación a otros métodos anticonceptivos. De utilizarlos, se aconsejan los de más baja dosis y a partir de las seis semanas posparto.

Anticoncepción de urgencia

Se puede usar a partir de las cuatro semanas. Aunque las dosis de hormonas son elevadas, se usa durante muy poco tiempo y no perjudican al lactante. No es necesario interrumpir la lactancia durante unas horas.

Como ves, cualquier método se puede usar durante la lactancia, tu matrona te asesorará para que puedas decidir cuál se adapta mejor a tu pareja y a ti.

Ángela Verdú Martínez, matrona del Centro de Salud de Banyeres (Alicante).


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Amamantando en posición reclinada

En la mayoría de folletos destinados a madres puedes encontrar las posiciones clásicas en las cuales puedes amamantar: en cuna, tumbada en la cama de lado, a caballito, etc. Sin embargo, es posible que nadie te haya hablado de la posición de crianza biológica. Este concepto fue introducidos por Suzanne Colson, una matrona que escribió su tesis doctoral sobre las posiciones óptimas para desencadenar reflejos neonatales primitivos que estimulan el amamantamiento. Esta posición es la que utilizan para mamar las crías de primates y posibilita que, al igual que ellos, la criatura ponga en marcha sus recursos innatos para alcanzar el pecho. Con dicha posición no sólo se consigue un el enganche espontáneo del bebé, sino también una buena transferencia de leche, incluso en muchos bebés con dificultades previas para el amamantamiento.

Las madres que utilizan esta posición también tienen menor incidencia de problemas, con lo que podrán disfrutar de una lactancia más satisfactoria.

¿En qué consiste?

Colócate boca arriba, semiincorporada, aproximadamente entre más de 15 y menos de 64 grados. Tu espalda ha de estar cómodamente apoyada y tu pelvis relajada, en la que el apoyo fundamental no está en los isquiones sino en el sacro y en la parte posterior de los iliacos, los dos huesos que conectan con el sacro lateralmente. No hay tensión al mantener esta posición, y el cuello, la cabeza y los hombros también estarán relajados. Descúbrete el pecho y desnuda a la criatura también, colocándolo sobre tu tórax entre ambos senos, piel con piel, boca abajo. Ha de estar estable con el tronco y las piernas apoyadas en ti, al igual que la mejilla. Hecho esto, es el momento de tener paciencia y esperar.

¿Cómo reacciona la criatura?

En condiciones normales, en esta posición se dirigirá a uno de los pechos. Le verás cabecear e impulsarse con las piernas hacia el pezón reptando y trepando, guiado por sus instintos y por sus sentidos (fundamentalmente el olfato y el tacto). Algunos se demoran en el trayecto hasta el pecho hasta una hora las primeras veces, conforme vayan aprendiendo serán cada vez más eficaces. Al llegar al pezón, la criatura abrirá la boca y tomará el pezón y una buena porción de areola y comenzará a mamar.

¿He de sujetarle o ayudarle a que encuentre el pecho?

No es necesario, tan solo cuida de que no se desequilibre en su ascenso, sobre todo si está muy cerca de tu costado. Aprovecha para disfrutar este momento y sorprenderte con las capacidades innatas del ser al que acabas de dar a luz.

¿A partir de cuándo es favorable utilizar esta posición?

Desde el primer momento después del parto. Esta posición es especialmente útil en este momento. Tras el nacimiento, se procura que madre y criatura permanezcan piel con piel, ya que tiene grandes beneficios para ambos. Esta posición es ideal; el contacto entre ellos es máximo.

¿Y en una cesárea?

Resulta una posición ideal, ya que la madre está relajada y la criatura no apoya su pecho en el abdomen, sino fundamentalmente en el tórax. Si temes que te golpee la herida, puedes colocarte una pequeña almohada sobre ella.

¿Y si tengo dudas?

Consulta a tu matrona, quien podrá asesorarte adecuadamente sobre este y otros temas relacionados con tu crianza.

Julita Fernández Arranz, matrona del HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es

 

Nota: imagen de La Leche League International

 


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¿Cómo sé si estoy embarazada?

Gestar es un proceso que, por sus características, conlleva gran cantidad de cambios en el cuerpo de la mujer. Como producto de esos cambios, en ocasiones las mujeres experimentan síntomas que las pueden llevar a sospechar que una criatura está en camino. Las mujeres que ya han estado embarazadas detectan más fácilmente dichos cambios, ya que saben reconocerlos.

Algunos de los síntomas

Náuseas y vómitos: se deben a los cambios hormonales que acompañan al embarazo y son muy típicos en la primera etapa. A veces las náuseas son producidas por alimentos muy específicos, incluso solo por su olor.

Mamas sensibles: en ocasiones estos cambios están relacionados con las molestias propias de los días previos de la menstruación y no están relacionados con el embarazo. Las mujeres refieren cosquilleos en la piel y en los pezones, causados por el aumento del flujo sanguíneo.

Somnolencia: las futuras madres se encuentran cansadas, con falta de fuerzas y con más sueño del habitual debido al aumento de la progesterona, además del gasto de energía que supone gestar una nueva vida.

Falta de menstruación o amenorrea: es uno de los síntomas más precoces, pero hay que tener en cuenta que en mujeres con ciclos irregulares puede pasar desapercibido. Además, la menopausia, los problemas hormonales, los déficits nutricionales, algunos factores psicológicos, entre otros, también pueden conllevar amenorrea.

¿Estoy embarazada?

La opción más utilizada para salir de dudas es comprar una prueba de embarazo en cualquier farmacia y realizarla en casa. Si no has utilizado nunca una es probable que te hayan surgido dudas sobre su uso. Conocer un poco de su funcionamiento te ayudará a utilizarlas mejor.

¿Qué es lo que mide?

La prueba de embarazo mide la concentración de la hormona HCG (gonadotopina coriónica humana). Esta hormona se segrega una vez se ha producido la implantación de los tejidos que posteriormente formarán la placenta. Esta hormona comienza a aparecer en la sangre alrededor del décimo día tras la ovulación, y en la orina pocos días después de tener el primer retraso de la menstruación. Esta prueba se basa en la detección de dicha hormona en la orina.

¿Puede dar falsos negativos?

Efectivamente, hay ocasiones en las que la prueba no detecta el embarazo. Fundamentalmente cuando se realiza demasiado pronto, sin esperar al retraso de la regla. Si la orina está muy diluida también puede dar un falso resultado negativo. El mejor momento para realizar la prueba es por la mañana, con la primera orina, que es cuando la hormona está más concentrada.

¿Puede dar falsos positivos?

Sí. Algunas de las medicaciones que se utilizan en los tratamientos de reproducción asistida pueden alterar la prueba, así como otros medicamentos como los antiepilépticos, tranquilizantes, etc.

Para resolver la duda se puede determinar la cantidad de una de las fracciones de la HCG que es específica del embarazo, la fracción β. Además, su aumento progresivo, dentro de cierto margen, nos puede orientar sobre el curso del embarazo en una etapa muy temprana. Para comprobar ese aumento se suele repetir la analítica unos días después de la toma de la primera muestra.

Estoy embarazada. ¿Y ahora qué hago?

Pide cita con tu matrona de referencia, y así ella podrá hacer un seguimiento de esta etapa y cuidar de tu salud y la de tu criatura.

Julita Fernández Arranz, matrona del HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Lactancia sin mitos II

En el anterior post abordamos los mitos de la lactancia materna sobre la producción de leche y la alimentación materna. En este continuaremos desmitificando algunos de los consejos sobre la lactancia que aún hoy se oyen.

Mitos sobre la estética

  1. No se puede realizar una dieta de adelgazamiento durante la lactancia.

Tras el parto suele quedarse un exceso de peso que la lactancia ayuda a perder, pero no siempre. Si se tiene interés en recuperar el peso de forma más rápida, no hay inconveniente en realizar una dieta hipocalórica controlada por un profesional y manteniendo la variedad en la alimentación.

  1. Mientras estés lactando no puedes tintarte el pelo o depilarte

La absorción de tintes a través de la piel es mínima, y no pasan a la leche; por lo tanto, no provoca problemas para los bebés. Del mismo modo, se puede usar cualquier tipo de depilación, teniendo en cuenta que la depilación láser puede ser menos efectiva durante los primeros seis meses de lactancia debido a los cambios hormonales.

  1. No puedes realizar ejercicio físico antes de dar el pecho

Algunos niños rechazan el pecho si sus madres han hecho ejercicio físico intenso previamente —sobre todo en madres no entrenadas— por acúmulo de ácido láctico, aunque también puede ser por otros motivos. Algunas madres se sienten más cómodas si dan de mamar antes de hacer deporte.

  1. La lactancia prolongada deforma los pechos

La edad, los factores genéticos y la cantidad de grasa corporal influyen en el aspecto del pecho. Se va deformando poco a poco por los cambios hormonales del ciclo menstrual. El mayor cambio del pecho es causado por embarazo y los primeros días posparto, pero esto no quiere decir que se deformen o pierdan su atractivo.

Problemas para la madre

  1. Si amamantas no te puedes quedar embarazada

Durante los primeros 6 meses de lactancia, si la lactancia es exclusiva, las tomas son frecuentes, y no hay menstruación, la posibilidad de embarazo es baja, pero no es un método anticonceptivo completamente seguro. Este método de llama MELA (método de la lactancia y amenorrea). Según los estudios, la posibilidad de embarazo es 0 durante las primeras 12 semanas postparto, y de entre el 1-2 % durante el segundo trimestre de vida de la criatura. Además, si se está amamantando y se queda embarazada, el riesgo de aborto es mínimo.

El nuevo embarazo cambia temporalmente el sabor y la cantidad de leche, por lo que algunos lactantes pueden rechazar el pecho. Sin embargo, si la madre quiere se puede continuar con la lactancia incluso después del parto. Esto se llama «lactancia en tándem».

  1. Si amamantas no puedes tomar ningún medicamento cuando te pones enferma

Para que un fármaco o sustancia que la madre toma o se aplique afecte a la criatura, debe causar la disminución de la producción de leche, pasar a la sangre de la madre y a la leche, además de pasar a la sangre de la criatura y ser tóxica para ésta. Muy pocas sustancias cumplen todos estos requisitos. La mayoría no afecta a la calidad o cantidad de la leche. La información que muchas veces recibimos de los prospectos de los medicamentos, de los profesionales que prescriben y de las guías de lactancia es escasa y frecuentemente contradictoria. Actualmente disponemos de bases de datos que podemos consultar tanto las madres y padres como profesionales, que nos dan información rápida y clara sobre si una sustancia es compatible con la lactancia. Una de estas bases de datos es www.e-lactancia.org, creada por profesionales de la salud en 1999, en la que se puede consultar de forma gratuita la compatibilidad de la lactancia materna con medicamentos, tóxicos, plantas y enfermedades.

También las radiografías, TAC y resonancias —con o sin contraste— son compatibles con la lactancia.

Problemas para la criatura

  1. Las criaturas que maman no duermen toda la noche

Culturalmente está ampliamente extendida la creencia de que las criaturas deberían dormir solas toda la noche. Sin embargo, la realidad difiere de las necesidades nutricionales y psicológicas de los niños. Las criaturas crecen a un ritmo acelerado y, en la mayoría de los casos, el 25 % del consumo de leche se produce durante la noche. Por otro lado, al ser inmaduros, los bebés tienen un sueño superficial; es un mecanismo protector. A medida que el bebé crece, se irá adaptando y no necesitará despertarse tan a menudo. La criatura puede dormir cerca de su madre, así, si se despierta, se puede colocar junto a ella, darle de mamar acostada y volver a dormir una vez haya terminado.

2. Dar pecho a demanda genera niños dependientes y trastornos de pareja

El pecho a demanda es una necesidad de las criaturas. Las necesidades del bebé son muy intensas al principio, pero van disminuyendo con el tiempo. Además, el trabajo en equipo que se realiza al cuidar de un recién nacido puede unir a una pareja conforme aprenden a ser padres juntos.

En resumen, el éxito de la lactancia está relacionado con la información y apoyo que recibe la madre, su confianza en sí misma, y la colocación frecuente y eficiente de la criatura al pecho. No tiene que ver con la forma de los pezones, el tamaño de los pechos o el tipo de parto, ni con otros consejos que frecuentemente recibimos.

Ángela Verdú Martínez, matrona del Centro de Salud de Banyeres, Alicante


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¿Qué puedo tomar para producir más leche?

Cuando decidimos amamantar a nuestra criatura, una de las cosas que más nos preocupa es tener suficiente leche. Tras más de seis décadas de una cultura de biberón, en la que se miden rigurosamente las cantidades que toma un lactante, resulta difícil para nuestra sociedad confiar en la conducta del bebé como única medida para saber si tiene suficiente con la leche su madre o no.

Sin embargo, si recordamos que el diseño original no es el biberón, sino la alimentación al pecho, es de sentido común que no sea necesario medir cantidades para saber cómo está nuestra criatura de satisfecha. La naturaleza ha previsto otras formas más intuitivas y más eficaces.

Amamantar es aceptar el desafío de confiar en otros signos que no siempre son medibles. Los mejores indicadores para ello son:

  • Cómo se encuentra nuestra criatura,
  • si hace 6-7 pañales de pipí al día,
  • si hace deposiciones frecuentes en las primeras semanas de vida, y
  • si va ganando peso.

Todo eso nos dirá si estamos produciendo lo que nuestro bebé necesita. Que aguante mucho tiempo entre tomas no es un indicador de la cantidad que producimos, si no de las características de cada dúo madre-criatura. Al final del día habremos producido lo que nuestro bebé necesita. Algunos se lo habrán tomado en 8 tomas, y otros en 12.

Pero, ¿qué pasa cuando realmente hay un baja producción? ¿Cómo lo sé?

Si tienes dudas sobre tu producción de leche, lo mejor es que acudas a tu matrona de zona, ella te ayudará a valorar si realmente es así o no.

Cuando se detecta que efectivamente es necesario aumentar la cantidad de leche que producimos, lo más eficaz es amamantar más frecuentemente. El mejor productor de leche es nuestra propia criatura. Es importante valorar que la posición y el agarre al pecho sean óptimas para la buena extracción de la leche; si no vaciamos bien, el pecho entiende que no tiene que producir lo que no se va a extraer. ¡Es pura economía y gestión de recursos!

Si todo esto está bien y aún así se detecta que es insuficiente, hay que averiguar el porqué para intentar corregirlo. También hay casos en los que tras nacimientos prematuros la mamá necesita aumentar la producción para atender a la demanda de una criatura que en muchas ocasiones no puede succionar aún. Por otro lado, hay causas médicas que también pueden provocar una disminución de la producción de leche.

¿Hay algún producto que aumente la producción de leche?

Tradicionalmente se ha recurrido a preparados de hierbas, comidas y medicamentos a los que se les atribuye este poder de aumentar la producción; son los llamados galactogogos. La ciencia nos dice que el mejor galactogogo es una lactancia a demanda, la succión repetida y con técnica correcta.

Tradicionalmente se han usado la galena o ruda de cabra, el fenogreco, el cardo lechal, el limoncillo y el anís. Su uso en diferentes culturas ha creado el falso mito de su eficacia en la producción de leche. Sin embargo, actualmente no hay estudios científicos fiables bien diseñados que prueben la eficacia de estas plantas. Algunas de ellas, en altas concentraciones, pueden ser tóxicas. Por ello debemos evitar el uso de las plantas sin prescripción de un profesional experto.

También se habla coloquialmente de las almendras, de la chufa, etc. Una buena alimentación es importante en cualquier momento de nuestra vida; durante la lactancia también. Los frutos secos son una buena fuente de grasas saludables, calcio y proteínas. Sin embargo, ningún alimento tiene poderes para actuar sobre la producción de leche.

La cerveza también ha sido calificada como galactogogo popularmente, pero tampoco existe evidencia de que sirva para ello. Hemos de recordar que el alcohol, aún en pequeñas cantidades, es muy perjudicial para el lactante y, por lo tanto, debemos evitar su uso mientras dure la lactancia.

Existen algunos medicamentos a los que se le atribuyen la propiedad de aumentar la producción de la prolactina, que es la hormona encargada de la producción de leche. De todos ellos hay que eliminar los que tienen efectos secundarios importantes y aquellos para los que no hay estudios científicos que prueben su eficacia. Actualmente se considera la domperidona como el único que está indicado usar para este fin, tanto por su eficacia probada como por su seguridad para el lactante.

Dicho esto, volvemos a insistir en que el mejor productor de leche es una lactancia a demanda y la confianza de la madre en su propia capacidad para satisfacer las demandas de su criatura. La automedicación es totalmente desaconsejable.

Si sientes que algo no va bien con tu lactancia, acude a buscar el asesoramiento de un profesional experto. Tu matrona te ayudará a encontrar la causa del problema si lo hay, y los medios necesarios para solucionarlo. En la lactancia no estás sola. Tu matrona te acompañará en las luces y las sombras de este momento tan especial de la crianza.

Paqui Postigo Mota, matrona del Centro Salud Cieza Este, Murcia