Matronas y tú

El blog de la FAME


2 comentarios

¡Llegó el momento!

Se acerca el momento que tanto tiempo habéis estado esperando y que con tanta ilusión habéis preparado y planeado, pero os asalta la pregunta: ¿qué debo preparar para cuando llegue el momento esperado?

Antes de preparar la bolsa del bebé, hay que decidir si vas a dar a luz en un hospital público, privado o en tu domicilio, porque para cada caso necesitarás más o menos cosas. Si vas a dar a luz en tu domicilio, la información suelen proporcionarla las matronas que van a asistir en el día del parto. Si por el contrario, habéis decido ir a un centro sanitario (público o privado), la información la proporcionará la matrona de tu área, el profesional que te esté llevando el embarazo, o el personal del centro elegido.

Por norma general, si vas a dar a luz en un hospital público, se recomienda que tengas preparado lo siguiente:

Documentación:

  • Tarjeta sanitaria y cartilla maternal debidamente cumplimentada
  • Análisis y ecografías realizadas durante el embarazo e informes previos, si los hubiera

Cosas para tu bebé:

En los centros hospitalarios suelen proveer de ropa, pañales y utensilios para el aseo del bebé, material para la cura del cordón umbilical, biberones (si fuera necesario), etc. Sin embargo, puedes llevártelos de casa si te vas a sentir más cómoda:

  • Un arrullo (recomendable pero no imprescindible)
  • Calcetines o patucos y gorrito (dependiendo de la época del año)
  • Ropa para el alta hospitalaria
  • Y como algo opcional: esponjas, peine o cepillo, y toallitas limpiadoras

Cosas para ti:

El hospital suele proporcionar compresas de algodón, camisón, bata, toallas y esponja, pero esto también puedes llevarlo de casa; tú sabes tus preferencias y necesidades, así que esto solo son sugerencias:

  • Zapatillas de andar por casa y chanclas para la ducha
  • Camisón
  • Útiles para el aseo personal (jabón neutro, peine o cepillo, cepillo de dientes, dentífrico, etc.)
  • Sujetador de lactancia
  • Calcetines de algodón (dependiendo de la época del año)
  • Ropa interior (puedes utilizar braguitas desechables)
  • Compresas de algodón
  • Ropa para el alta hospitalaria
  • Abanico (sobre todo en verano)
  • Un libro, música, revistas, juegos, etc., por si la espera se alarga

Consejos:

  • Prepara la canastilla con bastante antelación
  • Elige ropa de algodón, ya que causa menos alergias
  • Lava las prendas nuevas con jabón neutro sin suavizante antes de estrenarlas para evitar irritaciones en la piel de tu bebé

Estas recomendaciones son orientativas y pueden estar sujetas a variaciones dependiendo del hospital al que acudas. Si deseas más información detallada de tu centro hospitalario, acude a tu matrona de área.

Anuncios


Deja un comentario

¿Qué hacer mientras se está esperando?

Comienzas a estar molesta. Notas contracciones cada diez minutos, y empiezan a ser regulares, aunque no lo suficientemente frecuentes para acudir al hospital.

En este período de tiempo no sabes muy bien qué hacer y, generalmente, es el momento en que tus familiares te proponen acudir al centro hospitalario más cercano, o a vuestro centro de salud, aunque no haya llegado la hora.

Entones, ¿qué hay que hacer en ese período de comienzo del parto, en lo que se conoce como pródromos? Algo muy sencillo y básico que os va a ayudar a sobrellevar las molestias y el dolor y, sobre todo, ese tiempo hasta el inicio del parto, que en ocasiones se hace interminable:

  • Paseos y cambios posturales: ayudan a disminuir el dolor y, lo que es muy importante, ayudan a que el bebé, si se encuentra muy alto respecto al nivel de la pelvis, descienda poco a poco. Hay que intentar no quedarse tumbada, sobre todo boca arriba. Se hará más pesado el transcurso del tiempo y las contracciones parecerán más dolorosas. Colócate de un lado, de otro, da un pequeño paseo, baja escaleras. Hay que tener en cuenta que cuánto más incorporada se esté, la gravedad ayudará más al bebé.
  • Movimientos con la pelota, si tienes. A muchas embarazadas les resulta mucho más cómoda que una silla y sobre ella puedes realizar movimientos circulares, oscilantes y dar pequeños botes durante la contracción. A muchas mujeres esto último les hace sobrellevar mejor las molestias, ya que produce una relajación muscular. Además, si intentas dibujar números con el movimiento, conseguirás ocupar la mente y distraerte en parte del proceso que está arrancado en tu cuerpo.
  • Imposición de calor con bolsas de agua caliente o bolsas llenas de semilla: habrás oído, o bien lo experimentarás en tu propio cuerpo, que en ocasiones la contracción se refleja en la zona lumbar. Para aliviarla, se puede aplicar calor para que disminuya en gran parte ese dolor.
  • Masajes: si te acompaña tu pareja o algún familiar, puedes pedirle que te masajee suavemente la zona lumbar —con aceites, mucho mejor—; se ha visto que ayuda a disminuir la intensidad del dolor.
  • Ducha caliente: es muy eficaz y se aconseja a todas aquellas mujeres que se encuentran en fase de pródromos. ¡Pero no con jabón y esponja! Coloca un banco sobre el plato de ducha, para encontrarte descansada y deja que el agua se deslice por la zona en la que más se refleje la contracción. El agua caliente no solo te ayudará a aliviar ese dolor, también te relajará. Un baño de inmersión se puede realizar, pero si se rompiese la bolsa, y el líquido fuese claro, podría pasar desapercibido para la embarazada; por lo tanto, en caso de elegir el agua caliente como alivio del dolor, mejor usar ducha.

En general, estas seis actividades son las más aconsejadas por las matronas. Seguramente tendrás tiempo para realizar algunas en casa antes de acudir al hospital; el periodo de pródromos suele prolongarse durante varias horas, sobre todo en aquellas futuras mamás que vayan a tener a su primer bebé.

Lo más recomendable, y ciñéndonos únicamente a las contracciones, sería esperar en casa hasta que las contracciones tuviesen una frecuencia de tres contracciones cada diez minutos durante al menos dos horas —en madres primerizas—, y de dos contracciones cada diez minutos —en aquellas madres que vayan a tener su segundo bebé. Pero si aun así, si tienes dudas sobre si estás listas o no para acudir al hospital, consulta esta entrada.


1 comentario

¿Cuándo debemos acudir al hospital?

Esa es una de las preguntas que más preocupan a las mujeres embarazadas, sobre todo si se trata del primer bebé. Y, en muchas ocasiones, se acude por desconocimiento, miedo, o incluso forzada por el resto de familiares. En consecuencia, son muchas las embarazadas que regresan a casa tras sufrir una exploración o una ecografía innecesarias, a veces a altas horas de la madrugada, sintiéndose cansadas, desilusionadas y algo culpables.

Principalmente, hay cinco razones por las que se acude a urgencias: contracciones, sangrado, pérdida de líquido, fiebre materna e inactividad del feto. El saber reconocerlas bien puede ayudar a evitar un paseo innecesario al hospital, con todo lo que ello conlleva.

Contracciones

Las contracciones suelen comenzar hacia el tercer trimestre de embarazo, aunque éstas no llegan a hacerse dolorosas hasta el final de la gestación. No es necesario acudir a urgencias después de sentir varias contracciones, sobre todo, en todas aquellas mujeres que vayan a tener su primer hijo, ya que normalmente tendrán durante varios días contracciones irregulares, de intensidad variable, hasta el momento en que arranque el parto. Lo que suele ocurrir en estas situaciones es que la matrona recomiende el alta a la embarazada, ya que con ese tipo de contracciones el cuello del útero no estará modificado lo suficiente, y la gestante no estará de parto.

Lo ideal es que se acuda al hospital cuando las contracciones sean cada tres minutos, durante al menos dos horas. En el caso de aquellas que ya hayáis tenido un hijo, deberéis acudir en el mismo caso, sólo que en esta ocasión cuando el intervalo sea de cinco minutos.

Sangrado

Todas aquellas embarazadas que posean una placenta previa deben acudir a urgencias ante la presencia de cualquier sangrado. Sin embargo, en aquellas que no, se recomienda observar cómo es ese sangrado; su color y su olor, antes de decidir si acudir o no al hospital. ¿Y cómo se hace? Hay que colocarse una compresa y esperar durante un pequeño periodo de tiempo. Si al cabo de ese tiempo se ha empapado (semejante a un día de menstruación abundante), y la sangre presenta un color vivo, se recomienda acudir a urgencias. Si no, tranquilas. Puede que se trate de pequeñas contracciones, y ese manchado no sea más que una demostración de que el cuello del útero se está modificando.

Pérdida de líquido

Respecto a la sospecha de pérdida de líquido, se seguiría un procedimiento similar al que se ha seguido con el sangrado. Se coloca una compresa y se comprueba si esta se empapa o no. En el caso de que sí, hay que recordar la hora en la que se rompe la bolsa y acudir al hospital. Si el líquido es claro, hay tiempo para una ducha y para preparar las cosas del bebé con relativa tranquilidad. Si es de otro color (verde o marrón) hay que acudir al hospital más rápidamente.

Fiebre materna

Es normal que la futura madre tenga la temperatura corporal algo más elevada debido al embarazo, pero si supera los 38ºC, hay que acudir a urgencias.

Inactividad del feto

Por último, está la falta de percepción de movimientos del bebé. Lo que hay que hacer en este caso es colocarse de lado izquierdo en la cama o en algún sitio cómodo, tomar algo azucarado y esperar durante al menos dos horas. Si en este periodo de tiempo no se llegan a contar diez movimientos del bebé, hay que acudir a urgencias, pero siempre intentando estar tranquilas, sin adelantaros a los acontecimientos. Los bebés también tienen periodos de sueño y descanso, y es normal que cuánto más cerca de terminar el embarazo, menos se moverán.

En cualquier caso, si sentís o reconocéis algún signo o síntoma que os mantiene intranquilas, tenga o no que ver con lo mencionado anteriormente, siempre podéis acudir a vuestra matrona del centro de salud, o bien acudir al hospital si ésta no está allí.