Matronas y tú

El blog de la FAME


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Cómo favorecer la subida de la leche

Una de las mayores preocupaciones de las mamás al alimentar a sus bebés es la subida de la leche. Aunque se trata de algo fisiológico que suele ocurrir de manera natural en los primeros días posparto, hay algunas medidas que pueden facilitarlo.

La subida de la leche es el momento en el cual la leche se produce de manera más abundante y cambia de propiedades y de composición. El calostro del principio, rico en proteínas y defensas, se transforma en leche de transición, más grasa y clara. En este momento puedes notar las mamas más turgentes y extraer más leche al comprimir el pezón.

Para favorecer este fenómeno, además de descansar, comer bien e hidratarse, es importante lo siguiente:

Estimular el pecho con la succión

La prolactina y oxitocina, las principales hormonas que estimulan la producción y la eyección de la leche, se segregan cuando tu cuerpo nota el estímulo de succión del bebé sobre el pezón. De esta manera, realizando a demanda 8-10 tomas al día, se favorece la subida de la leche.

Si tu bebé no pudiese estar contigo (prematuros, ingresos, etc.) puedes simular ese estímulo con el sacaleches.

Ofrecerle ambos pechos

Ir cambiando el pecho para estimular ambos es más eficaz que estimular uno solo durante más tiempo.

Piel con piel

La oxitocina también se produce durante el contacto con el bebé, por lo que tenerlo piel con piel ayudará a que se produzca la subida de la leche.

Evitar el sostén

En este momento debes evitar todo aquello que comprima el pecho. Si te sientes incómoda sin sujetador, puedes utilizar algunos especiales de lactancia, holgados y sin copa.

Evitar el chupete o tetinas

La succión que el bebé realiza sobre el chupete o las tetinas es muy diferente a la que debe realizar sobre el pezón para estimularlo eficazmente, por lo que hasta que la lactancia esté bien establecida, se recomienda no utilizar chupete. Si necesita suplementos de leche, se los puedes dar con jeringa o con un vasito para jarabes.

Mantener la calma

La subida de la leche es un fenómeno regulado por hormonas muy sensibles a los cambios emocionales y al estrés. Por ello se recomienda paciencia, no obsesionarse y evitar situaciones estresantes.

Muchas dudas sobre la lactancia pueden surgir por ideas poco contrastadas. Tu matrona puede ayudarte a resolverlas y buscar soluciones adaptadas a tu situación.

Rocío Calvo García-Pellicer, residente de matrona, hospital Miguel Servet


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Alimentación complementaria: un nuevo reto

Un momento importante en la crianza de nuestros hijos es la introducción de alimentos sólidos en la dieta. Es un momento que genera cierto estrés en los padres y madres porque supone cambios en nuestra rutina y por la implicación que tiene para la salud del bebé hacerlo correctamente. También genera muchas consultas al pediatra porque, a veces, creemos que el bebé que no come bien.

La OMS y las diferentes asociaciones de pediatría establecen que lo ideal y recomendable en un niño sano es la introducción de alimentos distintos a la leche a partir de los 6 meses de edad. Además, es importante saber que el alimento principal del bebé hasta el año de vida es la leche, ya sea materna o de fórmula. De hecho, la leche tiene más proteínas y más grasa que las verduras o frutas. Por lo tanto, la introducción de alimentos debe ser gradual, sin prisas ni agobios. ¡Tenemos 6 meses por delante!

Por otro lado, la Academia Americana de Pediatría recomienda introducir la alimentación complementaria cuando el bebé cumpla estos 4 criterios que indican que está preparado para iniciar esta nueva etapa:

  • Es capaz de sentarse y mantenerse en esa posición por sí mismo, con lo que mantiene el esófago y el estómago en la posición correcta para comer. Si a los 6 meses el bebé no se mantiene, es conveniente consultar con el pediatra para valorar la causa.
  • Ha eliminado el reflejo de extrusión, es decir el reflejo de escupir todo lo que no tiene la textura y forma de una tetina o pezón.
  • Manifiesta interés en la comida; para eso deberá estar cerca de donde se esté comiendo y podamos observarlo.
  • Sabe decir “no”. Difícilmente lo hará con palabras, pero sí con gestos como apartar la cara o ponerse la mano en la boca. De esa manera, nos podrá dar señales de que está saciado o de que algún alimento le genera rechazo. Es importante respetar estos mensajes.

Si se dan esos criterios, tu bebé está listo para esta nueva aventura. Si lo enfocas como un juego divertido, excitante y relajado aprenderá a jugar con nuevos sabores y texturas y le resultará agradable iniciarse en esta nueva forma de comer.

Los niños amamantados están acostumbrados a un gran espectro de sabores que han ido probando a través de la leche materna. Lo que su mamá come durante la lactancia le resulta familiar. Todos, incluso los que toman biberón, tienen un deseo natural de descubrir aquello que se pone a su alcance. De ahí la importancia de que los bebés compartan el espacio donde se come y se expongan a los olores y a la vista de los distintos alimentos que solemos comer en nuestro hogar. No en todas las cocinas se usan los mismos alimentos. Nuestros bebés querrán comer lo que nosotros comemos; si nunca nos ven comer brócoli, por ejemplo, no podemos esperar que lo quieran comer.

Otro aspecto que condiciona mucho este momento es el factor cultural. Introducir primero la fruta o la verdura tiene más que ver con costumbres perpetuadas que con lo bueno o malo de un alimento u otro. El pediatra nos dará las indicaciones de qué tipo de alimentos evitar o retrasar por su carácter alergénico (huevo, pescado, gluten, etc.). Pero el orden y la forma en que se introduzcan depende de vuestras necesidades y costumbres. La OMS hace hincapié en que sean aquellos alimentos que sean más comunes en nuestra comunidad. Y habría que añadir, en nuestra casa.

Tradicionalmente, en España, se ha recomendado el paso de la lactancia a los sólidos utilizando papillas. En estos casos, el bebé aprende a tragar primero y más adelante, a masticar. Sin embargo, actualmente existe otra propuesta llamada baby led weaning o alimentación liderada por el bebé. Esta no es más que una forma de introducir los mismos alimentos pero en trozos lo suficientemente grandes como para sujetarlos en la mano del bebé y chuparlos o masticarlos con las encías antes de tragarlos.

Sea cual sea el método que utilicemos (tradicional, baby led weaning o una mezcla de ambos) es importante seguir estos consejos:

  • No dejéis que este momento se convierta en una pesadilla repleta de horarios y recetas rígidas. Disfrutad de esta nueva etapa.
  • Primero, el pecho o el biberón, y luego, el alimento. De esta forma hay menos riesgo de que rechace un alimento ya que no está hambriento y lo recibirá más como un juego.
  • Comenzad por alimentos sencillos y con poca elaboración.
  • Dadle los alimentos de uno en uno con unos días entre cada nueva incorporación. Así podemos detectar intolerancias o alergias. Después ya podemos juntarlos en una misma comida.
  • No añadáis sal ni azúcar a los alimentos.
  • Nunca le forcéis a que coma o termine lo que hay en el plato. El bebé decide la cantidad que toma.
  • Dejad que vuestro bebé participe de la comida familiar sentándolo a la mesa con el resto de la familia.
  • Es preferible ofrecer alimentos preparados o cocinados en casa mejor que envasados.
  • Una vez que hayan consolidado los diferentes alimentos, alrededor del año más o menos, podéis darle primero lo sólido y luego el pecho o el biberón de postre.
  • Alrededor del año, el bebé podrá comer casi todo lo que cocines en casa. Excepto el marisco, los frutos secos duros, pescado azul grande y el chocolate. Tu pediatra te dirá cuándo introducirlos.