Matronas y tú

El blog de la FAME


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¿Alimentos prohibidos?

Existen gran cantidad de ideas erróneas sobre el tema de la alimentación y el embarazo. Tu matrona podrá orientarte sobre lo más recomendable para ti. Mientras tanto, desde este blog, te damos unas pequeñas recomendaciones al respecto.

Los crudos, es decir, las verduras y frutas, son una fuente de vitaminas y otros nutrientes muy aconsejables para la embarazada. No obstante, durante el embarazo han consumirse lavadas concienzudamente y peladas, si corresponde, para evitar el efecto nocivo de los pesticidas. Para su correcta limpieza puedes utilizar productos como la lejía apta para uso alimentario, siguiendo las indicaciones del fabricante y aclarando posteriormente la pieza con agua. Procura no consumirlas en lugares donde no es seguro que sean tan cuidadosos como lo serías tú.

También has de tener mucho cuidado con aquellos productos que lleven leche o huevo si no están cocinados, como por ejemplo cremas y mayonesas, quesos o postres. Los lácteos son muy necesarios en esta época de la vida por su contenido en calcio y porque las proteínas de huevo son de alto valor biológico. Ambos productos, si se usan para la cocina, han de estar por lo menos pasteurizados para mayor seguridad. Las especificaciones sobre la pasteurización del producto se incluyen en la etiqueta de ingredientes. También han de estar pasteurizados los zumos naturales embotellados.

Las carnes han de estar convenientemente cocinadas, de tal manera que al cortarlas en vertical no se observen porciones crudas. Es recomendable que la embarazada, si no tiene anticuerpos contra la toxoplasmosis, consulte con su matrona para que le recomiende cómo consumir alimentos como jamón serrano, lomo y curados con seguridad.

En cuanto a los pescados, se han de preferir los pescados pequeños, tipo boquerón y sardina, en detrimento de los pescados más grandes, que suelen acumular más sustancias nocivas, como el mercurio a mayor tamaño y más años de vida.

Al respecto de las bebidas, han de ser reducidas el máximo posible el café y el té y todas aquellas bebidas que tengan cafeína, teína y demás sustancias similares (bebidas energéticas, por ejemplo); puedes consultarlo en la etiqueta de ingredientes del producto. Cuando se trata de bebidas con alcohol, debido a los daños que los estudios han demostrado que ocasiona sobre el feto, se recomienda que no exista consumo de ningún tipo.

Siempre se desaconseja la automedicación, pero especialmente en el embarazo. En gran parte de los casos, las mujeres necesitan suplementos de vitaminas y minerales, entre otros, para afrontar con salud la gestación, el parto y la crianza, pero esta ha de ser supervisada por el ginecólogo o la matrona, con el fin de que la mujer no se suplemente con nada que pueda dañar a su criatura.

Tan esencial es la correcta elección y la preparación de los alimentos que la gestante introduce en su dieta, como las precauciones básicas a la hora de manipularlos. Hay que lavar bien las manos antes de elaborar cualquier comida, haciendo especial atención a las uñas, en particular si tenemos animales o se ha estado practicando la jardinería, por ejemplo. Se debe ser tan cuidadoso con esto como con las superficies sobre las que cocinemos, especialmente si sobre ella hemos estado manejando alimentos crudos tanto de origen animal como vegetal.

Para cualquier duda al respecto, así como para un correcto asesoramiento sobre pautas de alimentación según tus necesidades, consulta a tu matrona de referencia.

Julita Fernández Arranz, matrona HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es

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Alimentación complementaria: un nuevo reto

Un momento importante en la crianza de nuestros hijos es la introducción de alimentos sólidos en la dieta. Es un momento que genera cierto estrés en los padres y madres porque supone cambios en nuestra rutina y por la implicación que tiene para la salud del bebé hacerlo correctamente. También genera muchas consultas al pediatra porque, a veces, creemos que el bebé que no come bien.

La OMS y las diferentes asociaciones de pediatría establecen que lo ideal y recomendable en un niño sano es la introducción de alimentos distintos a la leche a partir de los 6 meses de edad. Además, es importante saber que el alimento principal del bebé hasta el año de vida es la leche, ya sea materna o de fórmula. De hecho, la leche tiene más proteínas y más grasa que las verduras o frutas. Por lo tanto, la introducción de alimentos debe ser gradual, sin prisas ni agobios. ¡Tenemos 6 meses por delante!

Por otro lado, la Academia Americana de Pediatría recomienda introducir la alimentación complementaria cuando el bebé cumpla estos 4 criterios que indican que está preparado para iniciar esta nueva etapa:

  • Es capaz de sentarse y mantenerse en esa posición por sí mismo, con lo que mantiene el esófago y el estómago en la posición correcta para comer. Si a los 6 meses el bebé no se mantiene, es conveniente consultar con el pediatra para valorar la causa.
  • Ha eliminado el reflejo de extrusión, es decir el reflejo de escupir todo lo que no tiene la textura y forma de una tetina o pezón.
  • Manifiesta interés en la comida; para eso deberá estar cerca de donde se esté comiendo y podamos observarlo.
  • Sabe decir “no”. Difícilmente lo hará con palabras, pero sí con gestos como apartar la cara o ponerse la mano en la boca. De esa manera, nos podrá dar señales de que está saciado o de que algún alimento le genera rechazo. Es importante respetar estos mensajes.

Si se dan esos criterios, tu bebé está listo para esta nueva aventura. Si lo enfocas como un juego divertido, excitante y relajado aprenderá a jugar con nuevos sabores y texturas y le resultará agradable iniciarse en esta nueva forma de comer.

Los niños amamantados están acostumbrados a un gran espectro de sabores que han ido probando a través de la leche materna. Lo que su mamá come durante la lactancia le resulta familiar. Todos, incluso los que toman biberón, tienen un deseo natural de descubrir aquello que se pone a su alcance. De ahí la importancia de que los bebés compartan el espacio donde se come y se expongan a los olores y a la vista de los distintos alimentos que solemos comer en nuestro hogar. No en todas las cocinas se usan los mismos alimentos. Nuestros bebés querrán comer lo que nosotros comemos; si nunca nos ven comer brócoli, por ejemplo, no podemos esperar que lo quieran comer.

Otro aspecto que condiciona mucho este momento es el factor cultural. Introducir primero la fruta o la verdura tiene más que ver con costumbres perpetuadas que con lo bueno o malo de un alimento u otro. El pediatra nos dará las indicaciones de qué tipo de alimentos evitar o retrasar por su carácter alergénico (huevo, pescado, gluten, etc.). Pero el orden y la forma en que se introduzcan depende de vuestras necesidades y costumbres. La OMS hace hincapié en que sean aquellos alimentos que sean más comunes en nuestra comunidad. Y habría que añadir, en nuestra casa.

Tradicionalmente, en España, se ha recomendado el paso de la lactancia a los sólidos utilizando papillas. En estos casos, el bebé aprende a tragar primero y más adelante, a masticar. Sin embargo, actualmente existe otra propuesta llamada baby led weaning o alimentación liderada por el bebé. Esta no es más que una forma de introducir los mismos alimentos pero en trozos lo suficientemente grandes como para sujetarlos en la mano del bebé y chuparlos o masticarlos con las encías antes de tragarlos.

Sea cual sea el método que utilicemos (tradicional, baby led weaning o una mezcla de ambos) es importante seguir estos consejos:

  • No dejéis que este momento se convierta en una pesadilla repleta de horarios y recetas rígidas. Disfrutad de esta nueva etapa.
  • Primero, el pecho o el biberón, y luego, el alimento. De esta forma hay menos riesgo de que rechace un alimento ya que no está hambriento y lo recibirá más como un juego.
  • Comenzad por alimentos sencillos y con poca elaboración.
  • Dadle los alimentos de uno en uno con unos días entre cada nueva incorporación. Así podemos detectar intolerancias o alergias. Después ya podemos juntarlos en una misma comida.
  • No añadáis sal ni azúcar a los alimentos.
  • Nunca le forcéis a que coma o termine lo que hay en el plato. El bebé decide la cantidad que toma.
  • Dejad que vuestro bebé participe de la comida familiar sentándolo a la mesa con el resto de la familia.
  • Es preferible ofrecer alimentos preparados o cocinados en casa mejor que envasados.
  • Una vez que hayan consolidado los diferentes alimentos, alrededor del año más o menos, podéis darle primero lo sólido y luego el pecho o el biberón de postre.
  • Alrededor del año, el bebé podrá comer casi todo lo que cocines en casa. Excepto el marisco, los frutos secos duros, pescado azul grande y el chocolate. Tu pediatra te dirá cuándo introducirlos.