Matronas y tú

El blog de la FAME


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Colecho y Lactancia materna

Un trabajo publicado en Pediatrics, la revista de la Academia Estadounidense de Pediatría, muestra que la prevalencia de la lactancia materna es significativamente mayor entre los bebés que comparten cama con sus padres durante los primeros 15 meses después del nacimiento. En este estudio, los autores descubrieron que aproximadamente un tercio de las madres inglesas compartían cama con sus hijos de manera regular: algunas solo durante el período de lactancia, otras cuando el niño era algo mayor, y el 6 % desde el nacimiento hasta que el niño llegaba a la edad escolar (Blair,2010). Además, en ocho estudios anteriores a este, también se encontró una asociación positiva entre la lactancia materna y el colecho (Buswell,2007).

Entre los efectos protectores encontramos que el contacto cercano de los padres y sus bebés durante la noche se asocia con menos llanto, menos ataques de apnea, menores niveles de estrés y mayor crecimiento diario (Field,1995). Asimismo, compartir la cama también protege del síndrome de muerte súbita infantil (SIDS) (Kibel,2000). De hecho, en las culturas donde compartir cama es la norma (Japón, Hong Kong) las tasas de SIDS están entre las más bajas del mundo (Fukai,2000;Lee,1999).

Sin embargo, han surgido preocupaciones sobre los posibles peligros para los bebés que duermen en las camas de sus padres. En situaciones normales, los padres que duermen con sus bebés son sensibles a las señales de su bebé y están atentos a sus necesidades durante la noche (Links,2010). La asociación entre compartir cama y las muertes infantiles ocurre principalmente cuando los padres no responden a sus bebés debido al uso de alcohol, drogas o medicamentos para dormir. En líneas generales, se apunta a que con medidas sencillas como el uso de barandillas, un colchón firme sin ropa de cama mullida y evitando el alcohol, el tabaquismo, las drogas o los medicamentos para dormir, se podría mantener a los bebés de forma segura en las camas de sus padres (Links,2010).

Según el antropólogo y experto en sueño infantil James McKenna, «Cuando se practica con seguridad, el colecho con la lactancia materna representa un sistema de cuidado de niños altamente efectivo, adaptativo e integrado que puede mejorar el apego, la comunicación, la nutrición y la eficiencia inmune del lactante gracias al aumento de la lactancia materna y al aumento de la supervisión de los padres y del afecto mutuo que acompañan a esta práctica» (McKenna,2002).

Carlos Saus Ortega, matrón del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de València

Texto presentado al concurso de Matronas y tú 2017

 

Imagen destacada tomada de Infant Sleep Information Source. Fotógrafo: Rob Mank.

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Listeria y embarazo

La listeria es una bacteria que causa una infección denominada listeriosis. Esta infección es poco común en la población en general, sin embargo, su frecuencia aumenta durante el embarazo, en el feto y en el recién nacido debido a que en estos casos el sistema inmune está disminuido. En nuestra población es una infección poco frecuente y lo más habitual es que la adquiera la futura mamá tras el consumo de determinados alimentos, como la leche cruda o cualquier tipo de quesos elaborados con leche cruda, embutidos, comida precocinada y carnes poco cocinadas. La listeriosis se puede producir en cualquier momento de la gestación.

En muchas ocasiones la infección en la madre no da ningún tipo de sintomatología. En otras, se pueden producir síntomas parecidos a un cuadro gripal, dolor abdominal y amenaza de parto prematuro, incluso días después de haber consumido alimentos contaminados. Sin embargo, lo que más nos preocupa de esta infección es que, ocasionando síntomas en la mamá o no, se puede transmitir al feto a través de la placenta y puede causar problemas muy importantes, como por ejemplo, un nacimiento prematuro del bebé, abortos, problemas neurológicos en los recién nacidos e incluso la muerte fetal.

En caso de presentar síntomas es importante informar al médico o a la matrona para que se efectúen los análisis correspondientes. Si el diagnóstico se hace durante el embarazo se pueden dar antibióticos a la mamá en altas dosis durante un tiempo prolongado para prevenir que afecte al feto.

Por ello, lo más importante es la prevención, y es imprescindible que la futura mamá tome una serie de precauciones para evitar infección:

  • Lavarse cuidadosamente las manos tras haber manipulado alimentos.
  • No manipular al mismo tiempo alimentos crudos y cocinados.
  • Lavar cuidadosamente las frutas y verduras si se van a consumir crudas.
  • Cocinar muy bien todos los alimentos, sobre todo las carnes y pescados.
  • Evitar consumir pescados ahumados y mariscos crudos.
  • Consumir siempre leche y quesos previamente pasteurizados (viene indicado en la etiqueta del producto).
  • Evitar los embutidos, el fiambre al corte, salchichas y patés refrigerados.
  • Evitar el consumo de ensaladas preparadas que venden en los supermercados, especialmente las que contienen huevo y pollo.
  • Recalentar las sobras a alta temperatura.
  • Se aconseja consumir los alimentos refrigerados en el menor tiempo posible, debido a que la listeria puede crecer a bajas temperaturas.
  • Limpiar frecuentemente el frigorífico.

 

Esther Calleja Galindo, matrona del Hospital Clínico Universitario de Valladolid
Entrada ganadora del concurso de Matronas y tú 2017