Matronas y tú

El blog de la FAME


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Registro cardiotocográfico (monitores)

Los monitores (registro cardiotocográfico) son un procedimiento no invasivo muy utilizado entre las embarazadas, por lo que es un tema que merece atención.

Imagen extraída de blog.medicapanamericana.com

Imagen extraída de blog.medicapanamericana.com

Cuando hablamos de embarazo de bajo riesgo o sin complicaciones, podemos decir de forma general que los monitores, dependiendo del área sanitaria y sus protocolos pueden realizarse a partir de la semana 40-41. Vuestra matrona de referencia os explicará cómo y cuándo tenéis que acudir a esa primera visita y, una vez allí, os irán citando regularmente según criterio facultativo. Habrá embarazadas que no lleguen a ir a la consulta de monitores al ponerse de parto antes de esa fecha, es decir, antes de la semana 40-41, y las habrá que cumpliendo esta fecha tendrán que acudir de forma periódica hasta que se produzca el parto.

Es importante que cuando vayáis a haceros un monitor, lo hagáis bien desayunadas. Esto es algo en lo que vuestra matrona de primaria os hará mucho hincapié.

Una vez llegados al punto de visitar la sala de monitores en la que la matrona os realizará este procedimiento, os encontraréis con los famosos aparatos que utilizamos para medir dos parámetros:

  • La dinámica uterina o contracción.
  • La frecuencia cardíaca fetal o latido fetal.

Estos parámetros son medidos a través de lo que llamamos transductores, dos utensilios que se colocan, uno en la parte alta del abdomen (fondo o cuernos uterinos), y otro en la parte baja del abdomen, bien en la zona central por encima del pubis o en los laterales, dependiendo de cómo esté colocado el dorso fetal (punto de referencia para poder escuchar el corazón del feto). Para saber dónde está colocado el dorso fetal, puede ser que la matrona palpe el abdomen, realizando lo que se llama las maniobras de Leopold, que es una práctica para obtener información sobre la estática del feto, lo que nos permite localizar su dorso tal y como muestra la siguiente imagen:

Imagen extraída de danielrestituyo.blogspot.com

Imagen extraída de danielrestituyo.blogspot.com

Una vez delimitado el fondo uterino y el dorso fetal, se colocan los transductores en el punto de referencia. El transductor fetal precisa, además, un gel para poder captar y transmitir el latido fetal. Una vez colocado ambos captores, la información recogida de las contracciones y del latido quedarán registradas en una gráfica en la que se podrá ver tanto la información sobre la frecuencia, la intensidad y la duración de las contracciones si las hubiera, como las variaciones del latido fetal que nos permiten observar el bienestar fetal.

Imagen extraída de koamama.com

Imagen extraída de koamama.com

Durante el procedimiento, la matrona estará vigilando el registro para alertar ante cualquier anomalía que observe. Una vez terminada la consulta, se retirarán los transductores y el gel sobrante y se pasará a valorar toda la información recabada (junto con el facultativo) para dar o no una nueva cita.

Aprovecha la consulta para preguntar todas las dudas que tengas, y si aún así te queda alguna más, consulta con tu matrona de área.

Raquel Herrero, matrona de Atención Especializada del Departamento de Salud de Alicante (San Juan).


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Sexualidad a lo largo de la vida: la matrona, profesional de referencia

La sexualidad es importante en la vida del ser humano, ya que nos acompaña siempre a lo largo del camino y nos proporciona bienestar y satisfacción. Sin embargo, no se vive de la misma manera a unas edades que a otras; desde que nacemos hasta que morimos, nuestro cuerpo y nuestra mente evolucionan (a veces a distinto ritmo), lo que puede afectar nuestra sexualidad.

A pesar de lo que mucha gente pueda pensar, la mayoría de los expertos opinan que nuestra capacidad para experimentar placer erótico se inicia con el nacimiento y no tiene por qué desaparecer hasta la muerte. No obstante, es cierto que la edad puede intervenir de alguna manera en diversos aspectos físicos y psicológicos de la sexualidad, de tal modo que, mientras que los cambios biológicos vinculados a la edad son más universales, las respuestas de las personas a estos cambios varían enormemente.

Sexualidad en la infancia

La búsqueda de sensaciones placenteras acompaña a los seres humanos desde el principio de su vida. No es extraño ver cómo, desde muy pequeños, los niños tienen erecciones y las niñas lubricación vaginal cuando se tocan los genitales o como respuesta a estímulos afectivos a través de las caricias, durante el baño o cuando son alimentados mediante el pecho materno. Todo esto se trata de algo normal.

A partir de los tres años, los niños ya han descubierto que la estimulación genital produce placer y suelen recurrir a ella primero en solitario y, a partir de los 6 o 7 años, forma parte de sus juegos con otros niños. Poco a poco, van aprendiendo a poner límites y comienzan a formarse ideas sobre la sexualidad basándose en los mensajes, verbales y no verbales, que reciben de sus padres.

La actitud de los padres y los educadores hacia la sexualidad puede tener una gran repercusión en el futuro. La hostilidad puede provocar un rechazo o actitud de culpa hacia la sexualidad. Durante la infancia se va construyendo la manera con la que nos relacionamos con nuestro cuerpo y cómo vemos los demás cuerpos, por eso, es importante que aspectos como la autoestima, el sentido del placer, la responsabilidad hacia uno mismo y hacia los otros, así como el respeto empiece a hablarse dentro de la familia.

Sexualidad en la adolescencia

Con el desarrollo puberal y los cambios en la imagen corporal, los adolescentes sienten una preocupación muy especial por su atractivo personal.

Es la época del aprendizaje de las relaciones sexuales románticas, del grado de compromiso emocional. Además, la intimidad aumenta a medida que se van haciendo mayores y van teniendo diferentes experiencias. Se consolida la orientación sexual.

Las fantasías sexuales son frecuentes durante la adolescencia y acompañan la masturbación en muchas ocasiones; no es extraña la utilización de material pornográfico. El petting y la actividad bucogenital constituyen las prácticas más frecuentes. La actividad sexual coital se convierte para muchos en una meta a conseguir.

Sexualidad en los adultos

La expresión de la sexualidad está condicionada por las experiencias previas y por cómo se ha cultivado. Así, en personas para quienes la sexualidad sea una parte importante en sus vidas, se podrá apreciar una riqueza en las múltiples relaciones sexuales; la diversidad del juego erótico puede ser infinita.

La sexualidad está en continua evolución y, a medida que avanzamos en edad y quizá en experiencia sexual, podemos disfrutar de una sexualidad más madura, a veces con mayor compenetración en la pareja y, quizá, a saber mucho mejor cuál es nuestra relación con el placer, con la pareja, y poder, también, experimentar diferentes opciones en la práctica sexual, así como elaborar aspectos relacionados con la identidad de género o la identidad sexual. No obstante, la evolución sexual es absolutamente personal y muy diversa. Lo importante es poder disfrutar plenamente de ella en cada momento. Con la edad se producirán toda una serie de cambios que modificaran en ocasiones el deseo y el placer, pero no limitan en absoluto el seguir disfrutando de una sexualidad enriquecedora para la persona.

Entre dichos cambios destacan:

  • Disminución de la secreción de andrógenos en el hombre y de estrógenos en la mujer (con una fuerte caída después de la menopausia).
  • Aparecen en el cuerpo los primeros signos de envejecimiento.
  • Disminución de las obligaciones para con los hijos, etc.

La forma en que cada persona (hombre o mujer) ha logrado autorrealizarse profesional, familiar y socialmente condiciona cómo se vive en este periodo como ser sexuado.

Sexualidad en la vejez

Muchas veces no es reconocida y aceptada en la sociedad, porque los modelos que se proponen de sexualidad (genital y procreadora) y de vejez (deterioro y marginación) son incompatibles entre sí.

El declive en la respuesta fisiológica del orgasmo ante los estímulos sexuales puede ser problemático para aquellas personas que no hayan cultivado otras formas de expresión de la sexualidad (caricias, besos, etc.).

Es importante matizar que en esta etapa de la vida la sexualidad también existe.

Sexualidad y matrona

Durante los diferentes momentos de construcción de la sexualidad, la matrona es el profesional que puede proporcionar información, contribuir a la reflexión sobre creencias y actitudes, ayudar a disfrutar de la sexualidad sin riesgos, mejorar la vivencia de la sexualidad y la relación con el cuerpo, así como a solucionar dificultades con las relaciones afectivo-sexuales, a desmitificar creencias erróneas y a normalizar las diferentes opciones de vinculación amorosa con otras personas y con uno mismo/a. Si tienes preguntas sobre la sexualidad, si hay algún aspecto que quieres compartir porque te preocupa o porque simplemente quieres hablarlo, la matrona te puede ayudar en tu centro de salud.

La matrona es el profesional sanitario de referencia para la atención a la mujer en los aspectos relacionados con la salud sexual y reproductiva a lo largo de toda su vida.

Entre sus competencias en el campo de la salud sexual y reproductiva destacan:

  • Proporcionar información de calidad.
  • Dar consejo afectivo sexual y consejo reproductivo a la mujer, jóvenes y familia.
  • Promover una vivencia positiva y una actitud responsable de la sexualidad en la población y asesorar en materia de anticoncepción y prevención de comportamientos de riesgo para evitar y/o disminuir los embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual (ITS).

Si lo necesitas, ¡acude a tu matrona!


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¿Qué es la candidiasis vaginal?

Una parte importante de las consultas a las matronas se realizan por molestias vulvovaginales o cambios en el flujo vaginal. De entre las infecciones que pueden cursar con este cuadro, la candidiasis vaginal es la más frecuente en nuestro medio.

La candidiasis está producida, en la mayoría de los casos, por un hongo llamado Candida albicans, aunque no es el único que puede causarla. Este microorganismo también puede formar parte de la flora vaginal normal, sin causar patología. La candidiasis está encuadrada en el grupo de la vulvovaginitis, junto a tricomoniasis vaginal y la vaginosis bacteriana.

¿Qué es lo que la produce?

La candidiasis no se considerada una enfermedad de transmisión sexual. Entre los factores que influyen en su aparición están todos aquellos que alteren el pH o desequilibren la flora saprofítica vaginal, como pueden ser el uso de antibióticos, el uso de anticonceptivos hormonales, el embarazo, el estrés, el uso ropas ajustadas o de tejidos sintéticos o realizarse duchas vaginales. Además, enfermedades como diabetes mellitus, la ferropenia o la inmunosupresión favorecen su aparición.

Síntomas más frecuentes

Los síntomas más frecuentes son fundamentalmente el prurito (picazón) en la vagina o la vulva y la leucorrea (exceso de flujo vaginal), que puede variar desde muy líquida a espesa y grumosa. Además, pueden aparecer otros síntomas como escozor o quema­zón, dispareunia (dolor al mantener relaciones sexuales), disuria (dolor al orinar), y eritema (enrojecimiento) en paredes vaginales o en la vulva.

¿Cómo se diagnostica?

El primer paso será realizar una historia detallada de la paciente, en la cual se tendrán en cuenta los cuadros previos que haya podido tener la mujer. Asimismo, se reseñarán los síntomas que presente la paciente y los signos observados.

El diagnostico en laboratorio se realiza fundamentalmente mediante exudado vaginal, una prueba que se realiza extrayendo una muestra de flujo vaginal mediante un hisopo, para posteriormente cultivarlo.

¿Cómo se trata?

El tratamiento va enfocado a aquellas pacientes con síntomas o a aquellas con episodios de candidiasis de repetición (un mínimo de 4 episodios al año). No son susceptibles de tratamiento aquellas mujeres a quienes se les haya detectado cándidas en una citología rutinaria o en cualquier otro examen y no presenten síntomas.

El tratamiento puede ser oral, vaginal o tópico dependiendo del caso, en monodosis o en multidosis con antimicóticos y azoles. No es necesario tratar a la pareja sexual si está asintomática salvo excepciones. Es necesario tener en cuenta que algunas fórmulas intravaginales pueden dañar la integridad de los métodos barrera de anticoncepción, por lo que es recomendable tomar precauciones al respecto.

Modificar hábitos como utilizar ropa interior de fibras naturales y transpirables, no permanecer mucho tiempo con el bañador húmedo y la correcta higiene genital sin utilizar sustancias irritantes que puedan modificar la flora o el pH vaginal resulta fundamental para prevenir la infección por cándidas.

Para cualquier duda al respecto no dudes en consultar a tu matrona, el profesional de referencia para cuidar de tu salud ginecológica.


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Menstruaciones dolorosas: ¿qué es la dismenorrea?

La dismenorrea es una afección caracterizada fundamentalmente por dolor abdominal tipo cólico que acompaña a la menstruación, y que puede aparecer junto a otros síntomas como dolor lumbar, dolor de cabeza y malestar general entre otros. La mayoría de los estudios muestran que la dismenorrea tiene una alta prevalencia en nuestra sociedad; con porcentajes muy variables fundamentalmente en mujeres jóvenes, y en algunos casos llega a ser muy incapacitante para la mujer.

Existen dos tipos de dismenorrea:

  • Dismenorrea primaria: no está asociada a ningún factor identificable y es la más frecuente.
  • Dismenorrea secundaria: está asociada a una patología identificable como pueden ser la endometriosis, los miomas, etc.

¿Cómo se diagnostica?

El primer paso es realizar una historia clínica detallada, en la que, entre otros datos, se indagará sobre las características de los ciclos menstruales, los antecedentes obstétricos, etc.; a la que posteriormente se le añadirían pruebas complementarias si fuera necesario.

¿Cómo se trata?

La primera línea de acción es modificar el estilo de vida. Realizar actividad física de manera regular ayuda a controlar las molestias. También se recomienda una dieta saludable y mantener un peso adecuado.

En cuanto al tratamiento médico, dependerá fundamentalmente de si la dismenorrea está asociada a una causa identificable potencialmente grave o no. En la gran mayoría de los casos, la dismenorrea se trata con analgésicos y anticonceptivos con el fin de controlar el dolor. Es recomendable consultar previamente a tu profesional sanitario de referencia los medicamentos que puedes tomar en un episodio de dolor de esta clase. Existe una alta tasa de automedicación para este problema, fomentada por la dispensación sin receta de los analgésicos más utilizados.

Además de los farmacológicos, existen otros medios para aliviar el dolor:

  • Aplicar calor local con un cojín de semillas o bolsa de agua caliente. Esto, además, favorece la relajación muscular. Es mejor que el calor no sea aplicado de manera continua durante largos periodos de tiempo. Una ducha o un baño caliente también puede ayudarte.
  • Tumbarse con las piernas flexionadas apoyando las corvas en un almohadón es una buena opción para aliviar las molestias, ya que suelen ser más llevaderas en posiciones en las que la zona lumbar y la musculatura abdominal estén relajadas.
  • Masajear suavemente la zona de dolor también puede ayudar.
  • Si se dispone de ello, aplicar un TENS puede ser de gran utilidad, pero requiere no solo tener el dispositivo, sino también saber aplicarlo y programarlo. Se colocan los electrodos en la zona abdominal o lumbar, dependiendo de la molestia de la mujer. Las descargas aplicadas interfieren con la transmisión del dolor haciendo que la percepción de este sea menor. La acupuntura enfocada a esta patología funciona de una manera similar.

¿Tienes dudas? Consulta a tu matrona

Siempre se asocia la matrona con procesos relacionados con el embarazo, el parto y la crianza, pero la verdad es que su perfil de competencias la determina como la cuidadora de la salud sexual y reproductiva de la mujer en todas sus etapas vitales. No dudes en acudir a su consulta si lo necesitas.