Matronas y tú

El blog de la FAME


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Las «falsas contracciones» o contracciones de Braxton Hicks: consejos para reconocerlas

Tal vez hayas oído hablar de las falsas contracciones durante el embarazo o las contracciones de Braxton Hicks. Para empezar a entender qué son, vamos a explicar un poco qué son las contracciones en general.

El útero está formado en gran parte por músculo y, como tal, tiene las propiedades que tienen otros músculos de nuestro cuerpo: contraerse y relajarse. El útero se contrae en diferentes situaciones fisiológicas de nuestra vida: durante la menstruación —para expulsar los restos de endometrio y de sangrado— o durante el orgasmo en las relaciones sexuales.

Durante el parto, las contracciones tienen como objetivo madurar y dilatar el cuello del útero para permitir la salida del bebé. Cuando el útero se contrae, desplaza el bebé hacia abajo y estira hacia arriba el cérvix para que se vaya abriendo poco a poco. Las contracciones son necesarias para que avance la dilatación. De hecho, el útero también es conocido como «el motor del parto».

Durante el embarazo, el útero va haciendo ensayos generales de las contracciones. A medida que avanza la gestación, el útero se hace más receptivo a la oxitocina, que es la hormona que provoca las contracciones, y de vez en cuando se contrae —generalmente durante el tercer trimestre, a veces incluso antes—. Estas son las famosas falsas contracciones o contracciones de Braxton Hicks.

Ocurren, sobre todo, cuando nos movemos, cuando estamos mucho rato de pie o cuando nos tocan la barriga. Se nota porque de repente el abdomen se pone duro y a veces incluso cambia de forma. Es normal tener muchas contracciones de este tipo en las últimas semanas de embarazo, y esto no debe alarmarnos.

¿Cómo puedo saber si son contracciones de parto?

A diferencia de las contracciones durante el parto, las de Braxton Hicks no dilatan el cuello del útero. Por lo tanto, las distinguiremos de las contracciones de parto porque:

  • generalmente no son dolorosas (si hay dolor, suele ser leve y en el bajo vientre);
  • no son regulares (se dan a intervalos distintos);
  • no son frecuentes;
  • suelen ser cortas (menos de 1 minuto);
  • y, lo más importante, normalmente ceden haciendo algo de reposo.

Las contracciones de parto, en cambio:

  • son regulares (se dan en el mismo intervalo de tiempo y no se espacian unas de las otras);
  • cada vez se hacen más frecuentes (solemos decir que la frecuencia de las contracciones de parto es de unas 3 contracciones cada 10 minutos);
  • son intensas, y duran aproximadamente un minuto;
  • no se modifican con los cambios de posición (aunque te tumbes, te sientes o estés en movimiento, seguirás teniendo contracciones).

¿Qué puedo hacer para aliviar las falsas contracciones?

Si tienes muchas contracciones de este tipo y te producen molestias, prueba alguna de estos consejos:

  • Si estabas tumbada, levántate y da un paseo o cambia tu postura; muchas veces estas contracciones se alivian cuando cambiamos nuestra posición.
  • Si estás activa y en movimiento, prueba sentarte y descansar un poco para ver si así ceden.
  • El agua caliente es tu aliada: date una buena ducha o sumérgete en agua caliente. El calor relaja los músculos, por lo tanto, también relaja el útero.

 

Ana García, matrona en atención primaria de Mallorca

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Listeria y embarazo

La listeria es una bacteria que causa una infección denominada listeriosis. Esta infección es poco común en la población en general, sin embargo, su frecuencia aumenta durante el embarazo, en el feto y en el recién nacido debido a que en estos casos el sistema inmune está disminuido. En nuestra población es una infección poco frecuente y lo más habitual es que la adquiera la futura mamá tras el consumo de determinados alimentos, como la leche cruda o cualquier tipo de quesos elaborados con leche cruda, embutidos, comida precocinada y carnes poco cocinadas. La listeriosis se puede producir en cualquier momento de la gestación.

En muchas ocasiones la infección en la madre no da ningún tipo de sintomatología. En otras, se pueden producir síntomas parecidos a un cuadro gripal, dolor abdominal y amenaza de parto prematuro, incluso días después de haber consumido alimentos contaminados. Sin embargo, lo que más nos preocupa de esta infección es que, ocasionando síntomas en la mamá o no, se puede transmitir al feto a través de la placenta y puede causar problemas muy importantes, como por ejemplo, un nacimiento prematuro del bebé, abortos, problemas neurológicos en los recién nacidos e incluso la muerte fetal.

En caso de presentar síntomas es importante informar al médico o a la matrona para que se efectúen los análisis correspondientes. Si el diagnóstico se hace durante el embarazo se pueden dar antibióticos a la mamá en altas dosis durante un tiempo prolongado para prevenir que afecte al feto.

Por ello, lo más importante es la prevención, y es imprescindible que la futura mamá tome una serie de precauciones para evitar infección:

  • Lavarse cuidadosamente las manos tras haber manipulado alimentos.
  • No manipular al mismo tiempo alimentos crudos y cocinados.
  • Lavar cuidadosamente las frutas y verduras si se van a consumir crudas.
  • Cocinar muy bien todos los alimentos, sobre todo las carnes y pescados.
  • Evitar consumir pescados ahumados y mariscos crudos.
  • Consumir siempre leche y quesos previamente pasteurizados (viene indicado en la etiqueta del producto).
  • Evitar los embutidos, el fiambre al corte, salchichas y patés refrigerados.
  • Evitar el consumo de ensaladas preparadas que venden en los supermercados, especialmente las que contienen huevo y pollo.
  • Recalentar las sobras a alta temperatura.
  • Se aconseja consumir los alimentos refrigerados en el menor tiempo posible, debido a que la listeria puede crecer a bajas temperaturas.
  • Limpiar frecuentemente el frigorífico.

 

Esther Calleja Galindo, matrona del Hospital Clínico Universitario de Valladolid
Entrada ganadora del concurso de Matronas y tú 2017


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Estoy embarazada, tengo acidez y reflujo, ¿qué puedo hacer?

La pirosis es una sensación de ardor en la parte superior del sistema digestivo, incluida la faringe. Es uno de los síntomas digestivos más frecuentes en las mujeres embarazadas y puede ocurrir en cualquier momento durante el embarazo.

Los estudios sugieren que más del 50 % de las gestantes experimentan alguna vez pirosis, ardor o acidez durante el embarazo. Puede comenzar a partir del tercer mes de gestación, pero su incidencia es mayor en el tercer trimestre, cuando la presión del útero sobre el estómago es más importante.

Este ardor está causado por la hormona del embarazo, la progesterona, que relaja la musculatura del esfínter esofágico, lo que permite que el ácido del estómago retorne hacia la faringe y, además, ralentiza el vaciado gástrico.

Los síntomas pueden ser frecuentes, intensos y molestos, pero las complicaciones graves son poco habituales.

Para tratar los síntomas leves, hay varias opciones: asesoramiento sobre la dieta, modificación del estilo de vida, fármacos y tratamientos complementarios.

Asesoramiento sobre la dieta

  • Las comidas deben ser frecuentes y de poco volumen, distribuyendo la alimentación en 5 o 6 tomas.
  • Evitar alimentos y condimentos que irritan: vinagre, pimienta, frutas cítricas y sus zumos, platos con tomate o salsa de tomate, cereales integrales, etc.
  • Prescindir de los alimentos que retrasan el vaciado gástrico: bebidas carbonatadas, café, té, chocolate, alimentos o preparaciones grasas, así como las infusiones de menta piperita que relajan el esfínter y favorecen el reflujo.
  • No utilizar el jengibre para el tratamiento de las náuseas y los vómitos, ya que es uno de sus efectos adversos es la pirosis.
  • Consumir los líquidos entre las comidas y no durante las mismas con el fin de no aumentar el volumen del estómago.
  • Aumentar la ingesta de fibra.
  • Consumir alimentos que calman el ardor, como plátanos o leche desnatada sin excederse.

Modificación del estilo de vida

  • No conviene acostarse inmediatamente después de comer, es mejor esperar al menos 2 horas.
  • Hay que evitar la posición de decúbito (recostado o tumbado) después de las comidas, ya que esta posición favorece el reflujo.
  • Es importante elevar la cabecera de la cama de 10 a 15 centímetros.
  • No es aconsejable agacharse frecuentemente, en especial después de comer.
  • No utilizar prendas ajustadas en el abdomen.
  • No aumentar excesivamente de peso.
  • No tomar alcohol ni fumar, que además de reducir los síntomas del reflujo, también evita la exposición del feto a sustancias perjudiciales.

Fármacos

Entre los fármacos frecuentes empleados para el tratamiento de la pirosis en el embarazo se incluyen los antiácidos, fármacos que estimulan los músculos del sistema digestivo para evitar que los ácidos permanezcan en el estómago durante demasiado tiempo.

Consulta con tu la matrona antes de iniciar la automedicación.

Tratamientos complementarios

  • Masticar chicle estimula la producción de saliva que es un tampón ácido. Además mascar te hace tragar con más frecuencia, lo que empuja a los ácidos de nuevo al estómago.
  • La acupuntura mejora la capacidad de dormir y comer y no tiene efectos secundarios.
  • La melatonina ayuda a aliviar la acidez, aunque faltan estudios al respecto. Consulta con tu médico o matrona.

Es un cuadro reversible, ya que los síntomas se resuelven una vez que ha nacido el bebé.

Noelia Renedo Cófreces, matrona del Hospital Santos Reyes, Aranda de Duero


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¿Cómo sé si estoy embarazada?

Gestar es un proceso que, por sus características, conlleva gran cantidad de cambios en el cuerpo de la mujer. Como producto de esos cambios, en ocasiones las mujeres experimentan síntomas que las pueden llevar a sospechar que una criatura está en camino. Las mujeres que ya han estado embarazadas detectan más fácilmente dichos cambios, ya que saben reconocerlos.

Algunos de los síntomas

Náuseas y vómitos: se deben a los cambios hormonales que acompañan al embarazo y son muy típicos en la primera etapa. A veces las náuseas son producidas por alimentos muy específicos, incluso solo por su olor.

Mamas sensibles: en ocasiones estos cambios están relacionados con las molestias propias de los días previos de la menstruación y no están relacionados con el embarazo. Las mujeres refieren cosquilleos en la piel y en los pezones, causados por el aumento del flujo sanguíneo.

Somnolencia: las futuras madres se encuentran cansadas, con falta de fuerzas y con más sueño del habitual debido al aumento de la progesterona, además del gasto de energía que supone gestar una nueva vida.

Falta de menstruación o amenorrea: es uno de los síntomas más precoces, pero hay que tener en cuenta que en mujeres con ciclos irregulares puede pasar desapercibido. Además, la menopausia, los problemas hormonales, los déficits nutricionales, algunos factores psicológicos, entre otros, también pueden conllevar amenorrea.

¿Estoy embarazada?

La opción más utilizada para salir de dudas es comprar una prueba de embarazo en cualquier farmacia y realizarla en casa. Si no has utilizado nunca una es probable que te hayan surgido dudas sobre su uso. Conocer un poco de su funcionamiento te ayudará a utilizarlas mejor.

¿Qué es lo que mide?

La prueba de embarazo mide la concentración de la hormona HCG (gonadotopina coriónica humana). Esta hormona se segrega una vez se ha producido la implantación de los tejidos que posteriormente formarán la placenta. Esta hormona comienza a aparecer en la sangre alrededor del décimo día tras la ovulación, y en la orina pocos días después de tener el primer retraso de la menstruación. Esta prueba se basa en la detección de dicha hormona en la orina.

¿Puede dar falsos negativos?

Efectivamente, hay ocasiones en las que la prueba no detecta el embarazo. Fundamentalmente cuando se realiza demasiado pronto, sin esperar al retraso de la regla. Si la orina está muy diluida también puede dar un falso resultado negativo. El mejor momento para realizar la prueba es por la mañana, con la primera orina, que es cuando la hormona está más concentrada.

¿Puede dar falsos positivos?

Sí. Algunas de las medicaciones que se utilizan en los tratamientos de reproducción asistida pueden alterar la prueba, así como otros medicamentos como los antiepilépticos, tranquilizantes, etc.

Para resolver la duda se puede determinar la cantidad de una de las fracciones de la HCG que es específica del embarazo, la fracción β. Además, su aumento progresivo, dentro de cierto margen, nos puede orientar sobre el curso del embarazo en una etapa muy temprana. Para comprobar ese aumento se suele repetir la analítica unos días después de la toma de la primera muestra.

Estoy embarazada. ¿Y ahora qué hago?

Pide cita con tu matrona de referencia, y así ella podrá hacer un seguimiento de esta etapa y cuidar de tu salud y la de tu criatura.

Julita Fernández Arranz, matrona del HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Discapacidad y embarazo

La decisión de tener un bebé debe ser una opción. Toda mujer debería tener el derecho a decidir si desea tener hijos y cuándo desea tenerlos. A la mayoría de mujeres, sus familiares y amigos les animan a tener hijos, sin embargo, a las mujeres con discapacidad, no solo no se les anima, sino que además se les cuestiona este derecho.

Lo cierto es que la mayoría de mujeres con discapacidad están perfectamente capacitadas para tener embarazos sin riesgo y bebés sanos. Aun así, hay algunas recomendaciones que pueden ser útiles a la hora de planificar un embarazo y disfrutarlo sin complicaciones.

  • Adopta una actitud positiva. Se trata de vivir el embarazo como una grata experiencia. La mayoría de mujeres que han tenido un embarazo esperaban más problemas de los que en realidad experimentaron, incluso algunas se han sentido mejor durante la gestación (esclerosis múltiple y artritis reumatoide).
  • Enfoca el embarazo como tu principal preocupación. Es bueno centrarse en el cambio que se está produciendo, en el bebé que está creciendo. Haz que te traten en primer lugar como a una mujer embarazada y, en último lugar, como a una mujer con discapacidad. Céntrate en las preocupaciones comunes del embarazo. Sé consciente de tus limitaciones y aprende cómo adaptarte.
  • Busca el enfoque de un equipo multidisciplinar. Necesitas disponer de un buen equipo para llevar a cabo tu objetivo de una forma plena. La colaboración entre la matrona, el obstetra y el especialista en tu discapacidad asegurará los mejores cuidados.
  • Cada embarazo es único; igual que cada tipo de discapacidad lleva asociada sus problemas. En las discapacidades físicas, por ejemplo, son mayores las limitaciones en el funcionamiento físico que, en consecuencia, incrementan la necesidad de asistencia para la movilidad y las actividades diarias.
  • Prepara el mejor desenlace posible. Asiste a clases de preparación para la maternidad. Realiza un plan de parto junto con tu matrona y obstetra. Esto te permitirá prepararte con anticipación, y para ello necesitarás estar informada.
  • Prepara tu red de apoyo. Tu pareja, tu familia y tus amigos constituirán tu principal red de apoyo durante el embarazo, parto y posparto. Por tanto, es necesario su implicación; pide ayuda cuando la necesites, y así te sentirás más relajada. Todas las mujeres embarazadas necesitan apoyo emocional, y aquellas que cuentan con la ayuda y la aprobación de amigos y familia suelen estar más satisfechas con sus embarazos.

Una vez que has decidido ser madre, debes sentirte la protagonista en todo momento, siendo consciente de tu condición física, psíquica o sensorial, para adoptar de forma libre e informada las decisiones para tu salud.

Drª. Carmen Ballesteros Meseguer, matrona del HCU Virgen de la Arrixaca (Región de Murcia)


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Registro cardiotocográfico (monitores)

Los monitores (registro cardiotocográfico) son un procedimiento no invasivo muy utilizado entre las embarazadas, por lo que es un tema que merece atención.

Imagen extraída de blog.medicapanamericana.com

Imagen extraída de blog.medicapanamericana.com

Cuando hablamos de embarazo de bajo riesgo o sin complicaciones, podemos decir de forma general que los monitores, dependiendo del área sanitaria y sus protocolos pueden realizarse a partir de la semana 40-41. Vuestra matrona de referencia os explicará cómo y cuándo tenéis que acudir a esa primera visita y, una vez allí, os irán citando regularmente según criterio facultativo. Habrá embarazadas que no lleguen a ir a la consulta de monitores al ponerse de parto antes de esa fecha, es decir, antes de la semana 40-41, y las habrá que cumpliendo esta fecha tendrán que acudir de forma periódica hasta que se produzca el parto.

Es importante que cuando vayáis a haceros un monitor, lo hagáis bien desayunadas. Esto es algo en lo que vuestra matrona de primaria os hará mucho hincapié.

Una vez llegados al punto de visitar la sala de monitores en la que la matrona os realizará este procedimiento, os encontraréis con los famosos aparatos que utilizamos para medir dos parámetros:

  • La dinámica uterina o contracción.
  • La frecuencia cardíaca fetal o latido fetal.

Estos parámetros son medidos a través de lo que llamamos transductores, dos utensilios que se colocan, uno en la parte alta del abdomen (fondo o cuernos uterinos), y otro en la parte baja del abdomen, bien en la zona central por encima del pubis o en los laterales, dependiendo de cómo esté colocado el dorso fetal (punto de referencia para poder escuchar el corazón del feto). Para saber dónde está colocado el dorso fetal, puede ser que la matrona palpe el abdomen, realizando lo que se llama las maniobras de Leopold, que es una práctica para obtener información sobre la estática del feto, lo que nos permite localizar su dorso tal y como muestra la siguiente imagen:

Imagen extraída de danielrestituyo.blogspot.com

Imagen extraída de danielrestituyo.blogspot.com

Una vez delimitado el fondo uterino y el dorso fetal, se colocan los transductores en el punto de referencia. El transductor fetal precisa, además, un gel para poder captar y transmitir el latido fetal. Una vez colocado ambos captores, la información recogida de las contracciones y del latido quedarán registradas en una gráfica en la que se podrá ver tanto la información sobre la frecuencia, la intensidad y la duración de las contracciones si las hubiera, como las variaciones del latido fetal que nos permiten observar el bienestar fetal.

Imagen extraída de koamama.com

Imagen extraída de koamama.com

Durante el procedimiento, la matrona estará vigilando el registro para alertar ante cualquier anomalía que observe. Una vez terminada la consulta, se retirarán los transductores y el gel sobrante y se pasará a valorar toda la información recabada (junto con el facultativo) para dar o no una nueva cita.

Aprovecha la consulta para preguntar todas las dudas que tengas, y si aún así te queda alguna más, consulta con tu matrona de área.

Raquel Herrero, matrona de Atención Especializada del Departamento de Salud de Alicante (San Juan).


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¿Alimentos prohibidos?

Existen gran cantidad de ideas erróneas sobre el tema de la alimentación y el embarazo. Tu matrona podrá orientarte sobre lo más recomendable para ti. Mientras tanto, desde este blog, te damos unas pequeñas recomendaciones al respecto.

Los crudos, es decir, las verduras y frutas, son una fuente de vitaminas y otros nutrientes muy aconsejables para la embarazada. No obstante, durante el embarazo han consumirse lavadas concienzudamente y peladas, si corresponde, para evitar el efecto nocivo de los pesticidas. Para su correcta limpieza puedes utilizar productos como la lejía apta para uso alimentario, siguiendo las indicaciones del fabricante y aclarando posteriormente la pieza con agua. Procura no consumirlas en lugares donde no es seguro que sean tan cuidadosos como lo serías tú.

También has de tener mucho cuidado con aquellos productos que lleven leche o huevo si no están cocinados, como por ejemplo cremas y mayonesas, quesos o postres. Los lácteos son muy necesarios en esta época de la vida por su contenido en calcio y porque las proteínas de huevo son de alto valor biológico. Ambos productos, si se usan para la cocina, han de estar por lo menos pasteurizados para mayor seguridad. Las especificaciones sobre la pasteurización del producto se incluyen en la etiqueta de ingredientes. También han de estar pasteurizados los zumos naturales embotellados.

Las carnes han de estar convenientemente cocinadas, de tal manera que al cortarlas en vertical no se observen porciones crudas. Es recomendable que la embarazada, si no tiene anticuerpos contra la toxoplasmosis, consulte con su matrona para que le recomiende cómo consumir alimentos como jamón serrano, lomo y curados con seguridad.

En cuanto a los pescados, se han de preferir los pescados pequeños, tipo boquerón y sardina, en detrimento de los pescados más grandes, que suelen acumular más sustancias nocivas, como el mercurio a mayor tamaño y más años de vida.

Al respecto de las bebidas, han de ser reducidas el máximo posible el café y el té y todas aquellas bebidas que tengan cafeína, teína y demás sustancias similares (bebidas energéticas, por ejemplo); puedes consultarlo en la etiqueta de ingredientes del producto. Cuando se trata de bebidas con alcohol, debido a los daños que los estudios han demostrado que ocasiona sobre el feto, se recomienda que no exista consumo de ningún tipo.

Siempre se desaconseja la automedicación, pero especialmente en el embarazo. En gran parte de los casos, las mujeres necesitan suplementos de vitaminas y minerales, entre otros, para afrontar con salud la gestación, el parto y la crianza, pero esta ha de ser supervisada por el ginecólogo o la matrona, con el fin de que la mujer no se suplemente con nada que pueda dañar a su criatura.

Tan esencial es la correcta elección y la preparación de los alimentos que la gestante introduce en su dieta, como las precauciones básicas a la hora de manipularlos. Hay que lavar bien las manos antes de elaborar cualquier comida, haciendo especial atención a las uñas, en particular si tenemos animales o se ha estado practicando la jardinería, por ejemplo. Se debe ser tan cuidadoso con esto como con las superficies sobre las que cocinemos, especialmente si sobre ella hemos estado manejando alimentos crudos tanto de origen animal como vegetal.

Para cualquier duda al respecto, así como para un correcto asesoramiento sobre pautas de alimentación según tus necesidades, consulta a tu matrona de referencia.

Julita Fernández Arranz, matrona HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Sentidos y sentimientos: la vinculación y cómo trabajarla

Actualmente se sabe con certeza que durante el segundo trimestre de la gestación todos los órganos sensoriales de un feto han empezado a funcionar, como lo demuestran los cambios en sus constantes fisiológicas o ciertas conductas motrices cuando detecta y discrimina estímulos variados (visuales, auditivos, táctiles, etc.). Este desarrollo nos permite implementar un gran campo de posibles interacciones basadas en sus capacidad de percibir.

Vinculación mediante el tacto: la bibliografía existente nos señala que el feto comienza a percibir estímulos táctiles a partir de la séptima semana de gestación. Las caricias sobre el abdomen, masajearlo suavemente o incluso dibujar sobre el abdomen la representación de cómo es en el momento en el cual estamos dibujándole son maneras agradables de poder trabajar con este sentido.

La haptonomía es la disciplina creada por Frans Veldman, un médico holandés que trabaja la comunicación afectiva a través del tacto, sin ser exclusiva del periodo prenatal, y que puede ser aplicada en cualquier etapa vital. En el caso de los padres y los futuros hijos, este tacto permite tanto al padre como a la madre establecer una relación con el feto a través del abdomen de la madre.

Vinculación mediante la estimulación auditiva: a partir de la semana 20 de gestación, la cóclea alcanza las dimensiones adultas y comienza a funcionar, aunque de manera pobre. No es hasta la semana 24-28 cuando comienzan a aparecer las primeras sinapsis maduras. A pesar de estar en el útero, al feto también le llegan sonidos, ya sean externos al cuerpo de la madre o bien internos, como puede ser el sonido del corazón materno o su propia voz. Estos sonidos le llegan tanto por la transmisión ósea si está en contacto con la pelvis materna, como a través del líquido amniótico. Los fetos reaccionan a la estimulación auditiva alterando su frecuencia cardíaca o mediante reacciones motrices. Se suelen utilizar sonidos sin estridencias, tales como canciones, música o sonidos de la naturaleza.

El canto prenatal surge de la mano M. L. Aucher y su trabajo sobre las correspondencias sonoras y vibracionales en el cuerpo del ser humano. Fue introducido en el campo obstétrico por Mixhel Odent en la maternidad del Hospital Phitiviers en 1970, cuando, observando los beneficios que el canto que tenía sobre la gestante, lo introdujo en la sala de partos. El cuerpo de la mujer gestante cobra otra dimensión al utilizar diferentes puntos de partida del apoyo del sonido: los pies, los abdominales bajos o la basculación de la pelvis, entre otros. La voz de la madre se utiliza no solo como una herramienta muy importante de vinculación afectiva prenatal, sino también con ella misma, sus sensaciones y sus necesidades, aprovechando el trabajo como preparación física de cara al parto. Cuando la madre utiliza su voz en su manera amplificada (cantada) los sonidos que emite recorren principalmente su cráneo y columna vertebral, llevando la vibración hasta el coxis y la pelvis, que amplifica más aún las vibraciones y las resonancias que llegarán al feto incluso oscilando por el líquido amniótico.

Vinculación mediante la estimulación visual: las primeras reacciones del feto a los estímulos lumínicos se producen a la semana 16 de gestación. El feto percibe y reacciona a estímulos luminosos cerrando los ojos, por ejemplo, y con cambios en su conducta. Los estímulos lumínicos ayudan a establecer patrones circadianos en la conducta de la criatura.

Utilizar una linterna u otro tipo de luz que no produzca molestias por la temperatura y aplicarla sobre el abdomen materno, con o sin movimiento, puede resultar una interesante manera de realizar dicha estimulación.

Vinculación mediante la estimulación propioceptiva: los órganos relacionados con el equilibrio comienzan a desarrollarse a partir de la octava semana e, hipotéticamente, están operativos hacia el sexto mes de embarazo. Mediante su desarrollo, el feto podrá registrar cambios en su posición corporal y aquellos que genere la futura madre con su movimiento.

El medio acuático para la gestante supone una excelente oportunidad de trabajar todas esas sensaciones propioceptivas, ya que permite el cambio de posición materno sin impacto y con completa fluidez, pasando, por ejemplo, de bipedestarse a decúbito supino, prono, etc.

En caso de preferirlo, se puede trabajar dicha vinculación mediante la combinación de dos o más de estos medios de estimulación al feto.

Julita Fernández Arranz, matrona del HGU Gregorio Marañón (Madrid)

http://www.aquanatal.es


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¡Llegó el momento!

Se acerca el momento que tanto tiempo habéis estado esperando y que con tanta ilusión habéis preparado y planeado, pero os asalta la pregunta: ¿qué debo preparar para cuando llegue el momento esperado?

Antes de preparar la bolsa del bebé, hay que decidir si vas a dar a luz en un hospital público, privado o en tu domicilio, porque para cada caso necesitarás más o menos cosas. Si vas a dar a luz en tu domicilio, la información suelen proporcionarla las matronas que van a asistir en el día del parto. Si por el contrario, habéis decido ir a un centro sanitario (público o privado), la información la proporcionará la matrona de tu área, el profesional que te esté llevando el embarazo, o el personal del centro elegido.

Por norma general, si vas a dar a luz en un hospital público, se recomienda que tengas preparado lo siguiente:

Documentación:

  • Tarjeta sanitaria y cartilla maternal debidamente cumplimentada
  • Análisis y ecografías realizadas durante el embarazo e informes previos, si los hubiera

Cosas para tu bebé:

En los centros hospitalarios suelen proveer de ropa, pañales y utensilios para el aseo del bebé, material para la cura del cordón umbilical, biberones (si fuera necesario), etc. Sin embargo, puedes llevártelos de casa si te vas a sentir más cómoda:

  • Un arrullo (recomendable pero no imprescindible)
  • Calcetines o patucos y gorrito (dependiendo de la época del año)
  • Ropa para el alta hospitalaria
  • Y como algo opcional: esponjas, peine o cepillo, y toallitas limpiadoras

Cosas para ti:

El hospital suele proporcionar compresas de algodón, camisón, bata, toallas y esponja, pero esto también puedes llevarlo de casa; tú sabes tus preferencias y necesidades, así que esto solo son sugerencias:

  • Zapatillas de andar por casa y chanclas para la ducha
  • Camisón
  • Útiles para el aseo personal (jabón neutro, peine o cepillo, cepillo de dientes, dentífrico, etc.)
  • Sujetador de lactancia
  • Calcetines de algodón (dependiendo de la época del año)
  • Ropa interior (puedes utilizar braguitas desechables)
  • Compresas de algodón
  • Ropa para el alta hospitalaria
  • Abanico (sobre todo en verano)
  • Un libro, música, revistas, juegos, etc., por si la espera se alarga

Consejos:

  • Prepara la canastilla con bastante antelación
  • Elige ropa de algodón, ya que causa menos alergias
  • Lava las prendas nuevas con jabón neutro sin suavizante antes de estrenarlas para evitar irritaciones en la piel de tu bebé

Estas recomendaciones son orientativas y pueden estar sujetas a variaciones dependiendo del hospital al que acudas. Si deseas más información detallada de tu centro hospitalario, acude a tu matrona de área.


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Cuidados inmediatos después del parto

La llegada de un bebé es uno de los momentos más bonitos y significativos en la vida de una mujer. La preparación del embarazo a menudo enfoca el parto como la etapa final, sin embargo, tras el nacimiento del bebé empieza una nueva etapa que requiere ciertos conocimientos y cuidados.

Las primeras 24 horas después del parto son el periodo de mayor riesgo de complicaciones. Por lo tanto, tras la llegada del bebé es necesario observar cuidadosa y regularmente a la recién mamá para determinar que todo evoluciona adecuadamente.

Las constantes vitales se controlan tanto en los partos normales como instrumentales, aunque en estos últimos el control es más riguroso.

A veces es necesario aplicar frío local en la zona genital para disminuir la inflamación y proporcionar alivio a la mujer, ya que se reduce el dolor producido por la episiotomía o desgarros, así como el de las hemorroides. Sin embargo, la aplicación de hielo debe hacerse de forma intermitente y no más de 24 horas, porque puede frenar la correcta cicatrización de la zona.

También es importante valorar la altura y consistencia del útero tras el parto, ya que es indicativo de una correcta contracción y protección ante sangrados. Se valoran, además, el aspecto de los loquios, su color, cantidad, olor y presencia de coágulos.

Si el parto ha sido con analgesia epidural, puede producirse pérdida de la sensación de orinar. Es necesario, por lo tanto, vigilar la evacuación de la vejiga en las primeras horas tras el alumbramiento. Si la mujer no puede orinar espontáneamente es necesaria la colocación de una sonda vesical para vaciar la vejiga.

Tras el parto, existe una tendencia hacia el estreñimiento de la mujer debido a la relajación muscular del recto, a la escasa ingesta de alimentos durante el parto y los momentos previos, o a la molestia de la zona perineal. Así que no es de esperar la evacuación espontánea antes del segundo o tercer día después del parto.

Es necesario valorar la aparición de inflamación y/o dolor en las piernas. Levantarse de la cama cuanto antes tras el parto, siempre que no exista contraindicación, disminuye el riesgo de enfermedad tromboembólica. Aunque después de un parto con anestesia epidural hay que esperarse un mínimo de tiempo antes de levantarse.

Si la recién mamá está de acuerdo en alimentar al bebé con lactancia materna, se favorece la puesta precoz al pecho aprovechando el estado de alerta del recién nacido en los primeros minutos de vida. En caso contrario, la inhibición láctea debe realizarse lo antes posible, ya que es más efectivo y produce menos molestias.

El dolor después de un parto normal puede ser ocasionado a lesiones dolorosas de la zona genital, episiotomía, desgarros o hematomas, incluso por la anestesia. No se da de forma rutinaria ningún tipo de medicación. Sin embargo, si fuera necesario se administrarían fármacos que no pasen al bebé a través de la lactancia materna.

El tiempo que pasa el recién nacido con la madre, depende del estado de los dos y de la política de los centros asistenciales. Afortunadamente, cada vez son menos los lugares donde existen los nidos y se separa a madre e hijo, ya que este hecho dificulta la vinculación afectiva entre ellos.

Las primeras 24 horas después del parto corresponden a la fase de posesión descrita por Reva Rubin, caracterizada por un comportamiento dependiente, incapacidad de elección y una necesidad de asumir la experiencia del nacimiento. La mejor forma de que una mujer aprenda a cuidar a su hijo es siendo cuidada ella misma durante las primeras 24 horas, para así poder descansar y recuperar energía física y psicológica necesaria para proporcionar cuidados al bebé.

Es importante recordar que la vinculación de la madre y el padre con el hijo se inicia desde el embarazo, aumenta al producirse el parto y se intensifica posteriormente.

La matrona puede ayudar a la pareja en las primeras interacciones, como por ejemplo colaborando con la madre la primera vez de la puesta al pecho de su hijo, ya que estas interacciones son importantes y constituyen los pilares sobre los que los que la relación familiar continúa su desarrollo.

Poco a poco, la mujer irá encontrándose menos cansada por el esfuerzo físico del parto, y gracias a las hormonas y la nueva compañía de su recién nacido, tendrán al sensación de comerse el mundo, aunque puede encontrarse también con altibajos e incluso estado de ánimo bajo; pero todo esto es normal y se vuelve a la normalidad en los días siguientes.