Matronas y tú

El blog de la FAME


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Técnicas de reproducción asistida: una ayuda para las parejas que quieren ser padres

A pesar de procurar llevar un estilo de vida saludable y estar en las condiciones más óptimas, factores como el consumo de tabaco y alcohol, el IMC elevado o, en el caso de las futuras madres, demasiado bajo y asociado a trastornos en la menstruación también perjudican la fertilidad; muchas parejas no consiguen concebir. Es en este momento en el que muchas de ellas se plantean acudir a la consulta de fertilidad e intentar tener descendencia mediante técnicas de reproducción asistida.

En muchas ocasiones es un camino complicado, con estrés, incertidumbre y muchas pruebas diagnósticas. Es importante que la pareja sea conscientes de ello y que se haya puesto de acuerdo en el objetivo a alcanzar y cómo alcanzarlo. La información del proceso, de las pruebas para intentar determinar cuál es el origen del problema y de las técnicas más adecuadas para su caso, proporcionada de una manera comprensible, será de gran ayuda para los dos.

La matrona puede ser de gran ayuda acompañando a las parejas en este proceso y solventando sus dudas.

Una de las dudas más frecuentes de estas parejas son sobre los tratamientos de fecundación en sí. Fundamentalmente podemos encontrar dos técnicas: la inseminación artificial y la fecundación in vitro.

Inseminación artificial

Esta técnica se utiliza fundamentalmente cuando el problema de fertilidad reside en que la calidad del semen del varón es levemente baja o cuando el semen —por distintas causas— no puede ser depositado en la vagina de la mujer. También se utiliza cuando la pareja está formada por dos mujeres, aunque aquí no medien los problemas de fertilidad como tal. Los problemas físicos más comunes suelen ser factores cervicales y endometriosis en grado leve, entre otras. Se ha demostrado que también mejora las posibilidades de embarazo en la esterilidad de origen desconocido.

En esta técnica se colocan los espermatozoides en el útero de la mujer en el momento más idóneo para concebir. Ese momento idóneo se determina mediante el seguimiento del ciclo del ovario, o bien se recurre a estimular farmacológicamente el ciclo de la mujer.

¿IAC o IAD?

En lo que respecta al semen utilizado, la inseminación se puede realizar con el semen del varón si la pareja es heterosexual. En ese caso, se denomina inseminación artificial conyugal (IAC). Si se requieren espermatozoides de un banco de semen, se denomina inseminación artificial con semen de donante (IAD).

Fecundación in vitro (FIV)

En esta técnica se ponen en contacto los ovocitos de la mujer con los espermatozoides y se inicia el desarrollo embrionario fuera del útero. Pasados unos días el embrión o embriones se coloca en el útero.

¿Qué es el ICSI?

El ICSI es una técnica que se utiliza frecuentemente con la FIV y consiste en realizar la fecundación mediante la microinyección de un espermatozoide en el ovocito de la mujer.

Se recurre a estas técnicas cuando las trompas de la mujer no son permeables, en casos como por ejemplo, de endometriosis moderada o severa, fallo en los ciclos previos de inseminación artificial y ciertas alteraciones severas del semen.

Los ovocitos utilizados para estas técnicas se consiguen mediante la punción folicular del ovario —los folículos ovarios son las estructuras que produce el ovario cuando va a liberar el óvulo; es el proceso al que llamamos ovulación—. En ocasiones también se recurre a ovocitos donados, cuando los propios no son de calidad suficiente para conseguir el embarazo, se han agotado, o son portadores de alguna alteración genética o cromosómica.

Julita Fernández Arranz, comadrona en HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Intimidad y acompañamiento en el proceso del parto

Son cuarenta semanas de espera hasta ese momento tan soñado e idealizado, en el que se lucha por mantener el equilibrio y la calma, tan necesaria cuando llega el momento de acudir al lugar elegido en el que nacerá nuestro hijo/a.

Se repasa la lista de los enseres que vamos a llevar y, en muchas ocasiones, avisamos a las personas y familiares para informar de que el parto se acerca.

En ocasiones, estos llegan al lugar antes que la propia gestante.

Quizá sea este el aspecto menos pensado de todos los concernientes al embarazo y parto, pero es en el que la gestante se siente más presionada por el entorno familiar más cercano del binomio pareja.

Intimidad no es sinónimo de soledad, como tampoco lo es acompañamiento y romería. La intimidad es poder vivir de manera plena unos momentos de gran intensidad emocional, de privacidad y recogimiento de la pareja.

A diario se puede ver como llegan gestantes acompañadas por sus parejas, familiares y amistades, que no siempre apoyan y respetan la situación de inicio de parto en la que se halla la embarazada.

El hablar y el preguntar a la embarazada y a su pareja interfiere en el proceso del parto y en la intimidad que requieren estos momentos. A menudo todos cuantos rodean a la gestante tienen su opinión sobre si se está o no haciendo todo lo que hay que hacer, sugiriendo que se pruebe esto o aquello y aplicando una serie de principios tales como Es que a su hermana le hicieron la cesárea, En esta familia las mujeres no dilatan, Tenga usted cuidado que es un parto seco, etc. A veces incluso piden pruebas y exploraciones para la embarazada sin que ella misma lo sepa.

Todo este clima que rodea a la futura madre le hace salir continuamente de esa concienciación y relajación en la que la oxitocina natural juega un papel primordial. Porque cada interrupción, cada mirada inadecuada, comentario o gesto le hace salir hacia el miedo y la ansiedad, y gana la partida la adrenalina.

Deberíamos reflexionar sobre todo esto, ya que es un momento que requiere básicamente intimidad, relajación y un acompañamiento sin interferencias.

Las encuestas realizadas a usuarios revelan que la falta de intimidad y ruidos en los centros hospitalarios son algunas de las quejas más frecuentes y, en esto, también los profesionales tenemos mucho de culpa. A veces, más de lo que imaginamos, nosotros también somos ruidosos y hablamos en alto, haciendo comentarios o miradas poco afectuosas que interfieren en el sentir de la mujer en su proceso de parto. Pongamos de nuestra parte todos los que tenemos relación con este maravilloso acontecimiento —familiares, amigos y profesionales— para que las hormonas hagan su labor y fluyan.

Respetemos el inicio del parto, dejemos hacer a la naturaleza, expectantes, vigilantes, sin intervencionismos gratuitos.

¿Y que pasa después del parto? Un parto tiene un consumo de fuerzas y energías similar a una maratón y no hay que apremiar con numerosas visitas al recién nacido que, por otro lado, ha realizado el transito más importante de su vida.

Dejémosle descansar y adaptarse a su nueva situación, tiempo habrá de cogerlo, hablarle y abrazarlo. Ayudemos a la madre cuando más lo necesita: en su hogar; ofrezcámonos para bañar al bebe, hacer una comida, hacer una limpieza, etc.