Matronas y tú

El blog de la FAME


Deja un comentario

¿Cómo sé si estoy embarazada?

Gestar es un proceso que, por sus características, conlleva gran cantidad de cambios en el cuerpo de la mujer. Como producto de esos cambios, en ocasiones las mujeres experimentan síntomas que las pueden llevar a sospechar que una criatura está en camino. Las mujeres que ya han estado embarazadas detectan más fácilmente dichos cambios, ya que saben reconocerlos.

Algunos de los síntomas

Náuseas y vómitos: se deben a los cambios hormonales que acompañan al embarazo y son muy típicos en la primera etapa. A veces las náuseas son producidas por alimentos muy específicos, incluso solo por su olor.

Mamas sensibles: en ocasiones estos cambios están relacionados con las molestias propias de los días previos de la menstruación y no están relacionados con el embarazo. Las mujeres refieren cosquilleos en la piel y en los pezones, causados por el aumento del flujo sanguíneo.

Somnolencia: las futuras madres se encuentran cansadas, con falta de fuerzas y con más sueño del habitual debido al aumento de la progesterona, además del gasto de energía que supone gestar una nueva vida.

Falta de menstruación o amenorrea: es uno de los síntomas más precoces, pero hay que tener en cuenta que en mujeres con ciclos irregulares puede pasar desapercibido. Además, la menopausia, los problemas hormonales, los déficits nutricionales, algunos factores psicológicos, entre otros, también pueden conllevar amenorrea.

¿Estoy embarazada?

La opción más utilizada para salir de dudas es comprar una prueba de embarazo en cualquier farmacia y realizarla en casa. Si no has utilizado nunca una es probable que te hayan surgido dudas sobre su uso. Conocer un poco de su funcionamiento te ayudará a utilizarlas mejor.

¿Qué es lo que mide?

La prueba de embarazo mide la concentración de la hormona HCG (gonadotopina coriónica humana). Esta hormona se segrega una vez se ha producido la implantación de los tejidos que posteriormente formarán la placenta. Esta hormona comienza a aparecer en la sangre alrededor del décimo día tras la ovulación, y en la orina pocos días después de tener el primer retraso de la menstruación. Esta prueba se basa en la detección de dicha hormona en la orina.

¿Puede dar falsos negativos?

Efectivamente, hay ocasiones en las que la prueba no detecta el embarazo. Fundamentalmente cuando se realiza demasiado pronto, sin esperar al retraso de la regla. Si la orina está muy diluida también puede dar un falso resultado negativo. El mejor momento para realizar la prueba es por la mañana, con la primera orina, que es cuando la hormona está más concentrada.

¿Puede dar falsos positivos?

Sí. Algunas de las medicaciones que se utilizan en los tratamientos de reproducción asistida pueden alterar la prueba, así como otros medicamentos como los antiepilépticos, tranquilizantes, etc.

Para resolver la duda se puede determinar la cantidad de una de las fracciones de la HCG que es específica del embarazo, la fracción β. Además, su aumento progresivo, dentro de cierto margen, nos puede orientar sobre el curso del embarazo en una etapa muy temprana. Para comprobar ese aumento se suele repetir la analítica unos días después de la toma de la primera muestra.

Estoy embarazada. ¿Y ahora qué hago?

Pide cita con tu matrona de referencia, y así ella podrá hacer un seguimiento de esta etapa y cuidar de tu salud y la de tu criatura.

Julita Fernández Arranz, matrona del HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es

Anuncios


1 comentario

Sexualidad y menopausia

En posts anteriores hemos abordado temas como la menopausia y la sexualidad individualmente. ¿Pero qué sucede cuando unimos estos dos términos en un mismo titular? ¿Qué tiene de especial la vivencia de ambos conceptos para una misma mujer?

Como cada etapa de la vida del ser humano, la menopausia en la mujer supone una serie de cambios físicos y emocionales. Por la edad en la que se produce este fenómeno (entre los 45 y 55 años, y en nuestro país, de media, a los 51 años), también va acompañado de ciertos cambios en la esfera familiar, laboral y social de la mujer. Todo esto implica adaptaciones y cambios en muchos aspectos de la vida. Unos llegan poco a poco, y otros llegan sin previo aviso, pero lo cierto es que a la menopausia llegamos de forma gradual y natural; forma parte de la evolución natural del ciclo femenino. Es el fin de la fertilidad pero no el fin de la sexualidad.

Como referíamos en el post anterior sobre la sexualidad, esta es más que una práctica concreta. La sexualidad es sobre todo una vivencia, con aspectos físicos y emocionales que tiñen de colores diferentes las experiencias individuales.

Lo que creemos sobre la sexualidad en la menopausia está condicionado por nuestras expectativas, nuestras creencias y nuestra historia sexual previa. Tradicionalmente en nuestra cultura se ha asociado sexualidad y fertilidad. Al terminar la capacidad de engendrar, se ha generalizado la creencia de que en esta etapa disminuyen el deseo y la actividad sexual en la mujer. Sin embargo, los últimos estudios al respecto dicen que no es así. La capacidad para disfrutar de la sexualidad es independiente de nuestra fertilidad.

Muchos estudios han demostrado que la mayoría de mujeres felices y sanas no experimentan una disminución del deseo ni de su capacidad para disfrutar o llegar al orgasmo por el simple hecho de atravesar la menopausia. Hay mujeres que se sienten liberadas del miedo al embarazo y descubren en estos momentos una sexualidad más libre y más espontánea. Sin embargo, otras mujeres experimentan una disminución de su deseo de forma temporal.

Los aspectos que sí tienen mucho peso en la vivencia de la sexualidad son, por ejemplo, si la mujer se siente cómoda con su propio cuerpo y su sexualidad, la satisfacción de la mujer con su pareja, su actitud ante el envejecimiento, su historia sexual, y su salud mental y física general.

En caso de tener hijos, esta es también la etapa de la vida en que ya han crecido, algunos se van de casa o simplemente son mas autónomos y sus demandas de cuidados cambian. La pareja se rencuentra tras años de convivencia, pero, a veces, de poca relación de intimidad emocional. Ambos miembros de la pareja tienen que redefinir sus papeles en la sociedad, en el trabajo y en su propia familia. Todo esto supone un gran reto emocional que condiciona nuestras vivencias en todos los aspectos de nuestra vida, incluida la sexualidad. No olvidemos que la sexualidad es una forma de comunicación con nosotros mismos. En el marco de la pareja, es un idioma que hablan dos personas. Si el canal emocional está roto, la comunicación se dará sin comprensión y sin sintonía.

Es cierto que existen algunos síntomas físicos asociados al cese de la actividad del ovario y la producción de estrógenos. Uno de ellos son los sofocos, que alteran el sueño y, por lo tanto, afectan el estado de ánimo y la sensación de cansancio. La sequedad vaginal es el otro enemigo de la satisfacción sexual. La disminución del grosor de las paredes vaginales y la disminución de la lubricación produce disconfort y muchas veces dolor de la penetración. Esto genera una actitud de miedo y evitación ante el encuentro sexual y, por lo tanto, genera distanciamiento y, a su vez, sentimientos de culpa o de tristeza en la mujer. Si bien es cierto que la sexualidad es mucho más que penetración, esta es una parte importante en la sexualidad de muchas parejas.

Disponemos de recursos a nuestro alcance para aliviar estos síntomas. Los estudios disponibles confirman que la propia actividad sexual, entendida ampliamente más allá del coito, ya sea en pareja o individual, mejora la elasticidad del tejido y la lubricación por aumento del flujo sanguíneo vaginal. Además, existen en el mercado geles vaginales que, usados diariamente, aportan mayor humedad y confort a la zona vaginal. Estos mismos, así como otros lubricantes específicos, tales como los lubricantes de base de silicona, que son más densos, resbalan más y ayudan más a la lubricación porque no se secan, se pueden usar también para el momento de la penetración. Estos últimos se pueden encontrar con efecto calor o frío (los cambios térmicos pueden ser estimulantes locales de las sensaciones placenteras) y también con sabores y olores diferentes. Uno de los grandes afrodisíacos es la fantasía y el juego, este es un momento más para explorar.

En casos excepcionales también se podrían utilizar preparados en comprimidos, parches y anillos vaginales que contienen pequeñas dosis de estrógenos o medicamentos parecidos que alivian los síntomas, mejorando los sofocos y la sequedad vaginal. Consulta con tu matrona, ginecólogo o médico de familia para valorar si en tu caso es recomendable el uso de estos productos por un pequeño espacio de tiempo.

En algunas ocasiones el problema físico lo presenta, en las parejas heterosexuales, la salud del compañero sexual. Ciertas enfermedades o medicaciones provocan problemas de erección y de disminución de la líbido. Es importante de nuevo una buena comunicación y abordarlo con el médico de familia o matrona para que puedan orientaros en la búsqueda de posibles soluciones.

Recuerda que cada etapa supone un reto y una oportunidad de descubrirse y conocerse. Durante el tiempo que rodea la menopausia, la matrona también puede acompañarte y orientarte mientras se produce esta nueva adaptación.

Francisca Postigo Mota, matrona del Centro de Salud de Cieza Este (Murcia)