Matronas y tú

El blog de la FAME


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La necesidad de proteger la lactancia: el CICSLM

Sustituir la leche materna por leche artificial en la alimentación de una criatura es una pérdida incalculable por los múltiples beneficios que tiene para ella y su madre, y también es un gasto económico importante para la familia. Un envase de fórmula de inicio tiene un precio en el mercado entre 11-20 €. Si se calcula la cantidad de leche que se requeriría en periodo lactante, puede suponer una cantidad importante.

Uno de los hitos más importantes en la promoción de la lactancia materna fue la creación de un código ético para que los fabricantes de estos productos no abusaran de este potencial nicho de mercado con prácticas inadecuadas: el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna (CICSLM).

En el siglo pasado la disminución de las madres que amamantaban alcanzó mínimos alarmantes. Muchos factores contribuyeron a este suceso, entre ellos, las prácticas inadecuadas de las empresas comercializadoras de sucedáneos de leche materna. El daño que causaron fue especialmente dramático en países en vías de desarrollo en los que la falta de información y/o de medios —agua potable, etc.— resultaba un riesgo a sumar a la inadecuada nutrición que producían dichos productos. Voces como las de la Dra. Cecily Williams, pediatra en Ghana, y el Dr. Derrick Jelliffe alertaron sobre la situación. Artículos como «The baby food tragedy» (1975, New Internationalist) denunciaban el aumento de la morbimortalidad infantil debido al consumo de leche de fómula en vez de leche materna en condiciones poco o nada salubres.

Junto a estas y otras reacciones más surgió un interés por saber más sobre la lactancia materna, por investigar y conocer sus beneficios. En 1974 durante la 27ª Asamblea Mundial de la Salud se propuso la revisión de este tipo de prácticas. En 1979, en la Reunión Internacional sobre la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño, celebrada en Ginebra y Organizada por OMS y UNICEF, se creó un primer informe en el que se señalaba la importancia de la protección de la lactancia materna, especialmente en cuanto a la promoción de los sucedáneos de leche materna. Con este documento como base, en 1981 se aprobó en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna con el voto de 118 estados miembros a favor, 1 (EE. UU.) en contra y 3 abstenciones (Argentina, Japón y Corea). Desde ese momento ha habido diversas modificaciones del documento, la última en 2005.

El CICSLM es una declaración ética que cada país desarrolla mediante leyes. IBFAN (International Baby Food Action Network ) señala en un informe realizado el año pasado que 39 países han legislado de manera completa el código y 135 tienen alguna medida legal al respecto. En España se desarrolla legalmente mediante el Real Decreto 867/2008 de 23 de mayo, con el cual se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación.

Si quieres conocer más sobre este tema, pregunta a tu matrona de referencia.

Julita Fernández Arranz, comadrona en el HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Métodos anticonceptivos III: anticoncepción durante la lactancia materna

El posparto es un período en el que la mujer necesita sentirse segura al elegir un método anticonceptivo. En una de las visitas con tu matrona durante el embarazo o el posparto, ella te informará y asesorará sobre los distintos métodos para que puedas elegir el que mejor se adapte a ti en esta etapa. La anticoncepción en este momento tiene como objetivo prevenir embarazos no planificados y espaciar los embarazos al menos 12 meses.

Cualquier método anticonceptivo debería ser idealmente eficaz, aceptable, inocuo, barato, autogestionado, reversible y no interferir con el placer.

Además, en cuanto a la lactancia materna, a la hora de informar y elegir un método anticonceptivo se valora el nivel de riesgo que puede existir para la lactancia y para el lactante.

Los siguientes métodos se pueden usar sin ningún problema durante la lactancia:

Métodos barrera

No afectan a la lactancia, son autónomos y carecen de efectos secundarios. No disminuyen el placer si se aceptan como parte del juego. En período de lactancia exclusiva tienen mayor eficacia de la habitual. Entre ellos están el preservativo masculino y femenino —que se pueden usar desde el primer momento—, los espermicidas —mejoran la eficacia al usarlos con otros métodos—, el diafragma y el capuchón cervical —que se pueden usar a partir de las 6 semanas posparto—. Estos últimos requieren aprendizaje para colocarlos y hay que cambiar de tamaño frecuentemente después del parto.

DIU de cobre y DIU hormonal

Según la Organización Mundial de la Salud no hay ninguna contraindicación si la inserción se realiza más allá de las cuatro semanas tras el parto, aunque estudios recientes sugieren un aumento de riesgo de perforación uterina durante las primeras 36 semanas posparto en caso de lactancia materna. Se puede colocar con o sin regla.

Métodos definitivos: la vasectomía y la ligadura tubárica

La ligadura se puede realizar inmediatamente, hasta cuatro días posparto o en cualquier momento pasadas seis semanas del parto. Se puede amamantar sin problemas, antes e inmediatamente después de la intervención.

Métodos basados en el conocimiento de la fertilidad

Se usan una vez que aparecen reglas regulares. Requieren un aprendizaje observando varios ciclos.

Método de la lactancia y amenorrea (MELA)

Es un método sencillo y barato. Se basa en la inhibición de la ovulación por la producción de prolactina. Su eficacia es muy alta si se cumplen las condiciones de uso.

Anticonceptivos hormonales de solo gestágenos (ASG)

Los ASG orales —o minipíldora— y el implante se pueden usar antes de las seis semanas posparto. El ASG inyectable o gestágeno de depósito, a partir de las seis semanas.

Anticonceptivos hormonales combinados (AHC)

Tradicionalmente se han desaconsejado porque decían que pueden disminuir la producción de leche, aunque en estudios posteriores no se han observado diferencias en la cantidad de leche ni en la ganancia de peso de los lactantes cuyas madres tomaron AHC en comparación a otros métodos anticonceptivos. De utilizarlos, se aconsejan los de más baja dosis y a partir de las seis semanas posparto.

Anticoncepción de urgencia

Se puede usar a partir de las cuatro semanas. Aunque las dosis de hormonas son elevadas, se usa durante muy poco tiempo y no perjudican al lactante. No es necesario interrumpir la lactancia durante unas horas.

Como ves, cualquier método se puede usar durante la lactancia, tu matrona te asesorará para que puedas decidir cuál se adapta mejor a tu pareja y a ti.

Ángela Verdú Martínez, matrona del Centro de Salud de Banyeres (Alicante).


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Lactancia sin mitos II

En el anterior post abordamos los mitos de la lactancia materna sobre la producción de leche y la alimentación materna. En este continuaremos desmitificando algunos de los consejos sobre la lactancia que aún hoy se oyen.

Mitos sobre la estética

  1. No se puede realizar una dieta de adelgazamiento durante la lactancia.

Tras el parto suele quedarse un exceso de peso que la lactancia ayuda a perder, pero no siempre. Si se tiene interés en recuperar el peso de forma más rápida, no hay inconveniente en realizar una dieta hipocalórica controlada por un profesional y manteniendo la variedad en la alimentación.

  1. Mientras estés lactando no puedes tintarte el pelo o depilarte

La absorción de tintes a través de la piel es mínima, y no pasan a la leche; por lo tanto, no provoca problemas para los bebés. Del mismo modo, se puede usar cualquier tipo de depilación, teniendo en cuenta que la depilación láser puede ser menos efectiva durante los primeros seis meses de lactancia debido a los cambios hormonales.

  1. No puedes realizar ejercicio físico antes de dar el pecho

Algunos niños rechazan el pecho si sus madres han hecho ejercicio físico intenso previamente —sobre todo en madres no entrenadas— por acúmulo de ácido láctico, aunque también puede ser por otros motivos. Algunas madres se sienten más cómodas si dan de mamar antes de hacer deporte.

  1. La lactancia prolongada deforma los pechos

La edad, los factores genéticos y la cantidad de grasa corporal influyen en el aspecto del pecho. Se va deformando poco a poco por los cambios hormonales del ciclo menstrual. El mayor cambio del pecho es causado por embarazo y los primeros días posparto, pero esto no quiere decir que se deformen o pierdan su atractivo.

Problemas para la madre

  1. Si amamantas no te puedes quedar embarazada

Durante los primeros 6 meses de lactancia, si la lactancia es exclusiva, las tomas son frecuentes, y no hay menstruación, la posibilidad de embarazo es baja, pero no es un método anticonceptivo completamente seguro. Este método de llama MELA (método de la lactancia y amenorrea). Según los estudios, la posibilidad de embarazo es 0 durante las primeras 12 semanas postparto, y de entre el 1-2 % durante el segundo trimestre de vida de la criatura. Además, si se está amamantando y se queda embarazada, el riesgo de aborto es mínimo.

El nuevo embarazo cambia temporalmente el sabor y la cantidad de leche, por lo que algunos lactantes pueden rechazar el pecho. Sin embargo, si la madre quiere se puede continuar con la lactancia incluso después del parto. Esto se llama «lactancia en tándem».

  1. Si amamantas no puedes tomar ningún medicamento cuando te pones enferma

Para que un fármaco o sustancia que la madre toma o se aplique afecte a la criatura, debe causar la disminución de la producción de leche, pasar a la sangre de la madre y a la leche, además de pasar a la sangre de la criatura y ser tóxica para ésta. Muy pocas sustancias cumplen todos estos requisitos. La mayoría no afecta a la calidad o cantidad de la leche. La información que muchas veces recibimos de los prospectos de los medicamentos, de los profesionales que prescriben y de las guías de lactancia es escasa y frecuentemente contradictoria. Actualmente disponemos de bases de datos que podemos consultar tanto las madres y padres como profesionales, que nos dan información rápida y clara sobre si una sustancia es compatible con la lactancia. Una de estas bases de datos es www.e-lactancia.org, creada por profesionales de la salud en 1999, en la que se puede consultar de forma gratuita la compatibilidad de la lactancia materna con medicamentos, tóxicos, plantas y enfermedades.

También las radiografías, TAC y resonancias —con o sin contraste— son compatibles con la lactancia.

Problemas para la criatura

  1. Las criaturas que maman no duermen toda la noche

Culturalmente está ampliamente extendida la creencia de que las criaturas deberían dormir solas toda la noche. Sin embargo, la realidad difiere de las necesidades nutricionales y psicológicas de los niños. Las criaturas crecen a un ritmo acelerado y, en la mayoría de los casos, el 25 % del consumo de leche se produce durante la noche. Por otro lado, al ser inmaduros, los bebés tienen un sueño superficial; es un mecanismo protector. A medida que el bebé crece, se irá adaptando y no necesitará despertarse tan a menudo. La criatura puede dormir cerca de su madre, así, si se despierta, se puede colocar junto a ella, darle de mamar acostada y volver a dormir una vez haya terminado.

2. Dar pecho a demanda genera niños dependientes y trastornos de pareja

El pecho a demanda es una necesidad de las criaturas. Las necesidades del bebé son muy intensas al principio, pero van disminuyendo con el tiempo. Además, el trabajo en equipo que se realiza al cuidar de un recién nacido puede unir a una pareja conforme aprenden a ser padres juntos.

En resumen, el éxito de la lactancia está relacionado con la información y apoyo que recibe la madre, su confianza en sí misma, y la colocación frecuente y eficiente de la criatura al pecho. No tiene que ver con la forma de los pezones, el tamaño de los pechos o el tipo de parto, ni con otros consejos que frecuentemente recibimos.

Ángela Verdú Martínez, matrona del Centro de Salud de Banyeres, Alicante


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Lactancia sin mitos

La leche materna es la forma de alimentación normal del recién nacido. Tanto el bebé como la madre obtienen beneficios de la lactancia materna, y además de las ventajas de salud para ambos, también existen beneficios económicos, familiares y medioambientales que repercuten en la sociedad.

La Organización Mundial de la Salud, la Academia Americana de Pediatría y el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) reconocen la lactancia como el derecho de toda madre y su hija o hijo y la recomiendan de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida, y junto a otros alimentos hasta la edad de dos años o más.

A pesar de todas las recomendaciones de las sociedades científicas, el miedo a no fabricar suficiente leche ha sido el origen de consejos sin fundamento para proteger la lactancia. Muchos de estos mitos los seguimos oyendo hoy en día y preocupan a muchas madres, entorpecen el buen desarrollo de la lactancia y pueden llevar incluso al abandono.

A continuación vamos a desmitificar algunas de estas ideas.

Mitos sobre la producción de leche

  1. La mayoría de las mujeres no tienen suficiente leche

Esta es una creencia muy extendida que preocupa mucho a las mamás y que suele ser la causa de que la lactancia no tenga éxito. Más del 95 % de las madres están capacitadas para dar el pecho y no tienen ningún problema en la producción de leche. Sin embargo, vemos que en los países desarrollados, la tasa de fracasos entre las mujeres que quieren amamantar es mayor. Nuestra sociedad no confía en la lactancia materna y hemos llegado a pensar que puede llegar a ser normal no tener leche, lo cual —como hemos dicho al principio— es una creencia totalmente infundada. No obstante, el pensar en esta posibilidad hace que una mamá, responsable de la alimentación y crianza de su recién nacido, sienta miedo ante esta situación.

El éxito de la lactancia está relacionado con la información y el soporte que recibe la madre, su confianza en sí misma y la colocación frecuente y eficiente del bebé en el pecho.

  1. Hay que darle de mamar 10 minutos de cada pecho y cada 3 horas

La alimentación del bebé es a demanda frecuente, es decir, hay que ofrecerle el pecho cuando lo desee y durante todo el tiempo que quiera. No tenemos que olvidar las tres premisas de la lactancia materna a demanda: «todo el tiempo que quiera», «todas las veces que quiera» y «todas las tetas que quiera». Es mejor que el niño termine de tomar del primer pecho antes de ofrecer el segundo. Algunos niños obtienen lo que necesitan de un solo pecho y otros toman de ambos. La leche del final de la toma es rica en grasas y, por tanto, aporta mayor cantidad de calorías. Si se cambia al niño de pecho antes de que este se vacíe, el bebé solo consumirá la primera leche compuesta principalmente de agua, proteínas y lactosa, y le puede provocar insatisfacción. Además, esta es una de las causas de poco aumento de peso durante las primeras semanas. Hemos de sumarle, también, que el factor de producción de la leche materna se encuentra al final de la toma, por tanto, se debe procurar que al menos un pecho quede vacío para asegurar la producción de leche suficiente.

  1. Como mi madre no tuvo suficiente leche, yo tampoco tendré

La falta de leche no es un problema que se transmite de madres a hijas. La producción de leche tiene que ver con la frecuencia con la que se da de mamar al bebé y con la posición de este al hacerlo. No obstante, sí es importante reconocer que la presencia de otra madre que no haya vivido una buena experiencia en el entorno de una pareja lactante puede influir en la confianza de la madre.

  1. Mi pecho es pequeño, puede que no tenga suficiente leche

El tamaño de los pechos no influye en la lactancia. Su diferencia depende de la cantidad de grasa que se tenga, más que de la glándula que produce la leche. El niño va a saber adaptarse a la forma y dimensiones del pecho, y producirá la cantidad de leche que él va a precisar en cada momento.

  1. El peso semanal del bebé es la mejor forma de controlar la producción

El peso semanal es útil las primeras semanas hasta que se confirma que la lactancia está bien instaurada y que la madre reconoce las señales de hambre y saciedad del bebé. Más allá de este periodo, pesarlos todas las semanas, además de ser poco útil, hace que las madres se preocupen si no se alcanza el peso esperado. Basta con seguir las recomendaciones de las revisiones de los programas de Niño Sano de cada Comunidad.

  1. Las impresiones fuertes y los disgustos hacen que se corte la leche

Las situaciones de estrés afectan la producción de leche y puede salir con más dificultad momentáneamente. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el vínculo entre la madre y el bebé es tan fuerte que este percibe los sentimientos de la madre. Si ella está preocupada o angustiada, el niño puede notar el cambio y mostrarse molesto e irritado, lo cual suma más angustia a la madre. La solución consiste en aumentar la frecuencia de las tomas mientras se recupera la estabilidad emocional, y en pocos días se normaliza la producción de leche.

  1. Es mejor esperar a sentir el pecho lleno para amamantar

Cuanto más se vacíe el pecho, más leche se fabricará.

  1. Si sientes los pechos blandos es señal de tener poca leche

La sensación de pecho blando es poco fiable como indicador de la producción de leche. En los primeros días el pecho está muy duro y tiene poca leche. A medida que pasan los meses se fabrica más cantidad de leche y el pecho está mucho más blando. La producción depende de las tomas del bebé.

Mitos sobre la alimentación de la madre

  1. Tienes que comer más para tener más leche

La producción de leche aumenta el gasto de calorías, pero el cuerpo utiliza las reservas almacenadas durante el embarazo para fabricar leche suficiente. Una dieta saludable rica en verduras, frutas, cereales y proteínas es todo lo que una madre necesita para nutrirse y producir leche, además de respetar la sensación de hambre y saciedad.

  1. Tienes que beber más leche para fabricar más y reponer las pérdidas de calcio

La producción de leche no tiene nada que ver con la leche que se toma. En ninguna especie de mamíferos las madres toman leche de otra especie mientras amamantan.

En cuanto al calcio, se pierde masa ósea durante la lactancia, pero se recupera de forma natural a los 6-12 meses de terminarla, incluso aunque tomen poco calcio.

Es conveniente no aumentar el consumo de lácteos más allá del habitual.

  1. Tienes que tomar ciertos alimentos para aumentar la producción de leche

Ni la cerveza, ni las almendras, ni las infusiones ni otros alimentos aumentan la producción de leche.

Las madres que amamantan tienen más sed, pero forzarse a beber no aumenta la producción de leche.

  1. No puedes comer ciertos alimentos porque producen cólicos o gases al bebé

Frutas, verduras, legumbres, bebidas gaseosas, etc., la lista de alimentos proscritos que causan gases al bebé es muy larga. Si las madres tuvieran que seguir estas recomendaciones, tendrían muy complicado llevar una dieta variada.

Ningún alimento consumido provoca gas en la leche o en el niño.

Solo se debe restringir de la dieta el consumo de alcohol, tabaco y estimulantes.

  1. Evita alimentos que cambian el sabor de la leche

Alcachofas, ajo, espárragos, cebollas, etc. cambian el sabor de la leche, pero no provocan el rechazo del pecho. El bebé amamantado se habitúa sin ningún problema a alimentarse con leche de distintos sabores y posiblemente esto favorecerá que se acostumbre a la variedad de comida cuando sea más mayor.

Ángela Verdú Martínez, matrona del Centro de Salud Banyeres, Alicante


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¿Demasiado jóvenes para dar el pecho?

El embarazo en la adolescencia se define como el embarazo en mujeres de 10 a 19 años y representa un 11 % de todos los embarazos a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el embarazo en la adolescencia es un embarazo de riesgo debido a las repercusiones que tiene sobre la salud de la madre y del feto, además de las secuelas psicosociales. En España, sigue siendo un problema de salud pública tanto por sus consecuencias, como por sus tasas mantenidas. Los datos del Instituto Nacional de Estadística del año 2010 marcan cifras de 2,5 embarazos por 1000 mujeres de hasta 15 años y 20,7 por cada 1000 mujeres de hasta 19. La tasa de fecundidad de las adolescentes extranjeras menores de 19 años es 6 veces superior a la de las españolas.

Los hijos de madres adolescentes tienen más riesgo de tener un peso bajo al nacer, de ser prematuros y de padecer condiciones de salud graves. Además, tienen un riesgo mayor de mortalidad infantil y menos probabilidades de ser amamantados.

Es bien sabido que la OMS y las sociedades internacionales de pediatría recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida de los bebés como primera opción alimentaria. Además, la lactancia materna es especialmente beneficiosa para los bebés prematuros desde un punto de vista nutritivo, gastrointestinal, inmunológico, y desde una perspectiva psicológica.

Las embarazadas y madres adolescentes tienen menos conocimientos sobre los beneficios de la lactancia materna para ellas y para sus hijos que las mujeres mayores de 20 años. Asimismo, tienen más dificultades para dar el pecho y una disminución de la producción de leche. Se ha visto en varios estudios que la educación prenatal y la ayuda en la mejora de las actitudes hacia la lactancia materna aumenta la tasa de madres adolescentes que inician la lactancia materna y continúan más tiempo con ella.

Entre el 70 % y el 84 % de las madres jóvenes inician la lactancia materna, cifras no muy diferentes de las madres mayores, aunque solo del 16 % al 22 % continúan hasta los 6 meses como recomienda la OMS, frente al 50 % de madres mayores, con una media de continuidad de 5 semanas. Entre los factores estudiados que pueden condicionar esta continuidad se encuentran la preocupación por la salud de los hijos, el impacto de la lactancia materna en las relaciones sociales e íntimas de estas jóvenes, la disponibilidad de apoyo social, no haber tenido hijos anteriores, no trabajar, las demandas físicas de la lactancia materna, los conocimiento de sus beneficios y aspectos prácticos y la sensación de confort ante el amamantamiento. Los grupos de apoyo específicos en jóvenes adolescentes pre y post natales, contribuyen en un aumento de la continuidad de la lactancia materna.

Se han estudiado diferentes estrategias para aumentar el inicio y la continuidad de la lactancia materna en madres jóvenes y se ha visto que dar información escrita, sola o combinada con métodos más formales no interactivos, tiene poco impacto en la mejora. En cambio, las intervenciones en grupo en el período prenatal aumentan los niveles de inicio y en algunos casos la continuidad, como también lo aumentan algunos cambios en las prácticas hospitalarias como el contacto precoz madre-hijo, la lactancia en la misma sala de partos , el rooming-in (convivencia de madre y bebé en la habitación del hospital) y la información específica en el momento del alta posparto. La atención individual en el período prenatal, los consejos a las parejas en el período pre y posparto y la combinación de ambas intervenciones también pueden mejorar la continuidad en la lactancia materna en estas madres jóvenes.

Sabiendo que la combinación del máximo número de intervenciones es la estrategia que se ha demostrado más efectiva, las matronas tenemos como prioridad favorecerlas para potenciar al máximo la lactancia materna entre nuestras usuarias adolescentes.

Anna Payaró i Llisterri

ASSIR Esquerra CAP Numància de Barcelona.


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Lactancia prolongada: ¿vicio o beneficio?

Ver a un bebé en brazos de su madre tomando el pecho es una imagen que provoca ternura; algo que se ve natural incluso entre aquellos que no lo elegirían como su propia opción. Biológicamente, estamos preparadas para iniciar la lactancia nada más nacer nuestros bebés; es una maquinaria con un engranaje complejo, pero a la vez tan bien sincronizado, que puede llegar a parecer mágico. Igual que todo lo que rodea al mismo milagro de la concepción y el nacimiento; todo como parte de un todo más grande, más completo.

Pero, ¿cuándo caduca la lactancia?

La OMS, las asociaciones pediátricas, incluida la Asociación Española de Pediatría, Unicef y otros organismos relevantes en materia de salud recomiendan la lactancia exclusiva los primeros 6 meses de vida y con alimentación complementaria hasta los dos años o más.

Pero esto a veces sólo se legitima sobre el papel. Para una madre que amamanta a una criatura que sobrepasa el año, no es extraño encontrarse con miradas de crítica y reprobación, con comentarios del tipo “si eso ya no le alimenta, ¡es vicio!” y con recomendaciones de abandonar la lactancia atribuyéndole cualquier mal que aqueje a la madre. La lactancia prolongada se convierte así en una carrera de obstáculos para la madre y para el niño, al que a veces ridiculizan por hacerlo.

En las culturas en las que no hay presión social, el destete se produce entre los 2 y los 7 años de edad. En las sociedades modernas y consumistas, en cambio, hemos dejado de ver a las madres amamantar. Los pechos llevan mucho tiempo en el sector publicitario vendiendo motos, colonias o vestidos con los que conseguir el éxito y en esa nebulosa han perdido su función original. Además, la industria de sucedáneos nos ha hecho creer que amamantar es igual a alimentar.

La ciencia ha demostrado que ambas industrias se han equivocado: como alimento es insustituible e inimitable. Aun cuando el niño come alimentos sólidos, la leche materna es una fuente importantísima de defensas y nutrición que aporta ácidos grasos esenciales, calcio y vitaminas A, C, B12 y acido fólico. Las criaturas amamantadas más allá del año sufren menos enfermedades, menos alergias, menos desórdenes de conducta y tienen mayor cociente intelectual. Además, la lactancia prolongada tiene beneficios para la madre, ya que reduce el riesgo de cáncer de mama, cáncer de ovario y de endometrio, y reduce la aparición de osteoporosis y de anemia. Pero lo más importante es que amamantar es mucho más que alimentar el cuerpo y ofrecer calorías; es una unión que prolonga el vínculo madre-hijo/a, una forma de comunicación, una fuente de satisfacción para ambos y una forma natural de analgesia mejor que cualquier fármaco. La lactancia es, por encima de todo, una opción personal sin efectos secundarios nocivos, una relación sin código de barras ni fecha de caducidad.

Las matronas son los profesionales con formación y competencias apropiadas para acompañar a las familias en su lactancia, sea cual sea la duración de esta. Nuestra labor no acaba cuando superamos las dificultades del inicio; estamos ahí para acompañar a la mujer y a su criatura en el camino y en los baches del mismo, para darles información adecuada en cada etapa, para facilitar grupos de apoyo en los que intercambiar experiencias y recursos. Nuestra voz es esencial cuando se trata de validar la decisión de una madre, y es un privilegio poder hacerlo, además, a la luz de la evidencia científica que lo respalda.

¿Hasta cuando amamantar?

Hasta que tú y tu bebé queráis, porque la lactancia materna no es un vicio, sino un derecho plagado de beneficios.


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Cómo superar el puerperio y no rendirse en el intento

La FAME quiere ayudar a las mujeres y hombres que inician la experiencia de la maternidad/paternidad a reflexionar sobre la nueva situación, intentando desmitificar algunas de las creencias sobre esta nueva etapa de la vida. Para ello ha publicado Cómo superar el puerperio y no rendirse en el intento.

Normalmente, el nacimiento de una criatura genera en las madres y padres toda una serie de sentimientos, emociones, así como la sensación de no poder superar esta situación, especialmente cuando es la primera vez que se pasa por esta experiencia.

El embarazo es un período de cambios, y el parto suele ser el momento más esperado, pero nada que ver con la nueva situación después del nacimiento de la criatura. Se trata de una situación nueva y, aunque generalmente deseada, desconcierta, implica nuevas responsabilidades y la capacidad de no perder en ningún momento el buen humor para afrontarla.

No existe una receta exacta para superar el puerperio pero algunos consejos, reflexiones y propuestas que se proporcionan en esta publicación sin duda contribuirán a ayudar a prever mejor esta situación después del parto.

Aquí dejamos algunos de los consejos que verás ampliados el en librito que encontrarás más abajo:

  • Comunícate de forma positiva con las personas de tu entorno más cercano, intenta establecer prioridades en las rutinas cotidianas, pide la ayuda que necesites tanto a tu entorno como a tu matrona, y sigue un ritmo vital adaptado a las nuevas  necesidades, sin exigencias ni presiones.
  • No hay madres ni padres perfectos.
  • Durante este periodo pueden aparecer sentimientos ambivalentes, a veces nos sentimos increíblemente felices y otras tristes, o incluso incapaces de superar la situación.
  • No te exijas. Este, como todos los cambios importantes de nuestra vida, necesita tiempo, cuidado, sostén y acompañamiento. Tu vida, tu rutina, tu cuerpo, tus horarios y tus emociones estarán patas arriba durante un tiempo. Pero, poco a poco, iréis recobrando la serenidad y la confianza en vuestro nuevo rol.
  • El padre también puede sentirse algo desorientado en cuanto a lo que se espera de él. El tiempo y la comunicación con la pareja harán que las piezas del nuevo puzle encuentren su sitio.

Si  realmente quieres no rendirte en el puerperio y saber más sobre la vuelta a casa, las relaciones sexuales durante este período, cómo descansar cuando una criatura parece que no duerme nunca, las claves de la lactancia materna o lo que también les ha pasado por la cabeza a otras personas que han vivido una situación parecida, descárgate y comparte esta publicación: