Matronas y tú

El blog de la FAME


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Discapacidad y embarazo

La decisión de tener un bebé debe ser una opción. Toda mujer debería tener el derecho a decidir si desea tener hijos y cuándo desea tenerlos. A la mayoría de mujeres, sus familiares y amigos les animan a tener hijos, sin embargo, a las mujeres con discapacidad, no solo no se les anima, sino que además se les cuestiona este derecho.

Lo cierto es que la mayoría de mujeres con discapacidad están perfectamente capacitadas para tener embarazos sin riesgo y bebés sanos. Aun así, hay algunas recomendaciones que pueden ser útiles a la hora de planificar un embarazo y disfrutarlo sin complicaciones.

  • Adopta una actitud positiva. Se trata de vivir el embarazo como una grata experiencia. La mayoría de mujeres que han tenido un embarazo esperaban más problemas de los que en realidad experimentaron, incluso algunas se han sentido mejor durante la gestación (esclerosis múltiple y artritis reumatoide).
  • Enfoca el embarazo como tu principal preocupación. Es bueno centrarse en el cambio que se está produciendo, en el bebé que está creciendo. Haz que te traten en primer lugar como a una mujer embarazada y, en último lugar, como a una mujer con discapacidad. Céntrate en las preocupaciones comunes del embarazo. Sé consciente de tus limitaciones y aprende cómo adaptarte.
  • Busca el enfoque de un equipo multidisciplinar. Necesitas disponer de un buen equipo para llevar a cabo tu objetivo de una forma plena. La colaboración entre la matrona, el obstetra y el especialista en tu discapacidad asegurará los mejores cuidados.
  • Cada embarazo es único; igual que cada tipo de discapacidad lleva asociada sus problemas. En las discapacidades físicas, por ejemplo, son mayores las limitaciones en el funcionamiento físico que, en consecuencia, incrementan la necesidad de asistencia para la movilidad y las actividades diarias.
  • Prepara el mejor desenlace posible. Asiste a clases de preparación para la maternidad. Realiza un plan de parto junto con tu matrona y obstetra. Esto te permitirá prepararte con anticipación, y para ello necesitarás estar informada.
  • Prepara tu red de apoyo. Tu pareja, tu familia y tus amigos constituirán tu principal red de apoyo durante el embarazo, parto y posparto. Por tanto, es necesario su implicación; pide ayuda cuando la necesites, y así te sentirás más relajada. Todas las mujeres embarazadas necesitan apoyo emocional, y aquellas que cuentan con la ayuda y la aprobación de amigos y familia suelen estar más satisfechas con sus embarazos.

Una vez que has decidido ser madre, debes sentirte la protagonista en todo momento, siendo consciente de tu condición física, psíquica o sensorial, para adoptar de forma libre e informada las decisiones para tu salud.

Drª. Carmen Ballesteros Meseguer, matrona del HCU Virgen de la Arrixaca (Región de Murcia)

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Cuando dos no es igual que uno más uno

La maternidad es una de esas vivencias en la vida que nos retan con nuevos desafíos en cada etapa.

Una matrona con mucha experiencia me decía hace años que a las mujeres nos iría mejor si comenzáramos nuestra maternidad por el segundo hijo. ¿Tiene esta frase algún sentido en tu vivencia personal? Quizá en algunos sentidos sí. La inseguridad de quien comienza el camino no es la misma de aquel que conoce el trazado. Sin embargo, aunque la experiencia sea un grado, hay situaciones nuevas en cada una de nuestras maternidades, nuevos desafíos que nos pillan desprevenidos.

La llegada de un segundo hijo pone de manifiesto un gran abanico de recursos que tenemos guardados en algún lugar de ese cerebro instintivo, pero, a su vez, nos reta con el desafío de tener que aceptar una limitación en espacio y tiempo, y es que nos damos cuenta de que DOS, no es igual que UNO más UNO.

De repente nos encontramos divididas entre dos amores. Por un lado está la necesidad de atender a la criatura recién llegada, que depende completamente de nuestros cuidados y de nuestro tiempo. Por otro, la necesidad de no dejar sin su espacio de tiempo y de atención a la criatura que ya tenemos. Según la edad que tenga la mayor, la demanda que ejerce sobre nosotros es de una índole u otra, pero no deja de ser una demanda de tiempo y de atención cuando el día solo tiene 24 horas. Todo esto, sin mencionar las necesidades básicas de la propia madre de alimentación, descanso e higiene.

A menudo las madres expresan sus sentimientos encontrados ante la llegada de la nueva criatura y la irrupción en la vida y la rutina que ya tenía establecida con la criatura anterior. Algunas madres y padres pueden llegar a sentir rabia o enfado hacia el nuevo miembro de la familia, pueden llegar a sentirlo como un «intruso». En una situación en la que todos esperan de ti que estés feliz, ¿cómo decir que lo que sientes es una mezcla extraña como esta? Es lógico pensar que esto genera sentimientos de culpa y frustración.

Una queja habitual es «a mí nadie me habló de esto en el embarazo», y es que no es fácil, aunque se aborde en los cursos prenatales, identificarse con estos sentimientos que aún no has experimentado. Solo cuando los vives puedes darte cuenta de lo que interfiere en la vivencia de esos primeros días.

Por supuesto, no todas las mujeres lo viven así. Depende del carácter de cada mujer, de las circunstancias que hayan rodeado el embarazo y el parto, de las características de la nueva criatura, de la relación previa con su criatura mayor y con su pareja, del apoyo que tenga en casa, etc. Tampoco hay recetas mágicas para abordar estos sentimientos.

La solución llega con el transcurso de los días. Es importante que la madre tenga ayuda y acompañamiento en casa que le permita una adaptación más suave. El desajuste y el reajuste poco a poco van dejando paso a una nueva rutina y a una conquista de esta otra realidad diferente y única para cada unidad familiar. El tiempo es importante, sobre todo, porque con él se va creando la nueva relación con la criatura recién nacida. Los vínculos en el ser humano se construyen paulatinamente, y la relación con cada uno de nuestros hijos no se escapa a este proceso. Nos vamos enamorando día a día, construyendo y sumando.

Solo en algunas situaciones el proceso se estanca en la frustración y no avanza. En ese caso, hay que pedir ayuda. Desde el primer momento sé honesta con tus sentimientos, no hay emociones malas ni buenas en la maternidad, ni en la vida misma. Ser consciente de lo que sentimos nos hace dueñas de nuestras emociones y nos da las herramientas para cambiar aquellas que no nos hacen felices. Mereces vivir una maternidad sana física y emocionalmente, y tu familia también. Tu matrona está ahí para acompañarte cuando avanzas y cuando te estancas en esta travesía, sin juzgarte. No dudes en confiarle como estás y lo que te preocupa. Juntas podéis encontrar caminos para solventar estas dificultades.

Francis Postigo Mota

Matrona Atención Primaria de Murcia


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¿Demasiado jóvenes para dar el pecho?

El embarazo en la adolescencia se define como el embarazo en mujeres de 10 a 19 años y representa un 11 % de todos los embarazos a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el embarazo en la adolescencia es un embarazo de riesgo debido a las repercusiones que tiene sobre la salud de la madre y del feto, además de las secuelas psicosociales. En España, sigue siendo un problema de salud pública tanto por sus consecuencias, como por sus tasas mantenidas. Los datos del Instituto Nacional de Estadística del año 2010 marcan cifras de 2,5 embarazos por 1000 mujeres de hasta 15 años y 20,7 por cada 1000 mujeres de hasta 19. La tasa de fecundidad de las adolescentes extranjeras menores de 19 años es 6 veces superior a la de las españolas.

Los hijos de madres adolescentes tienen más riesgo de tener un peso bajo al nacer, de ser prematuros y de padecer condiciones de salud graves. Además, tienen un riesgo mayor de mortalidad infantil y menos probabilidades de ser amamantados.

Es bien sabido que la OMS y las sociedades internacionales de pediatría recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida de los bebés como primera opción alimentaria. Además, la lactancia materna es especialmente beneficiosa para los bebés prematuros desde un punto de vista nutritivo, gastrointestinal, inmunológico, y desde una perspectiva psicológica.

Las embarazadas y madres adolescentes tienen menos conocimientos sobre los beneficios de la lactancia materna para ellas y para sus hijos que las mujeres mayores de 20 años. Asimismo, tienen más dificultades para dar el pecho y una disminución de la producción de leche. Se ha visto en varios estudios que la educación prenatal y la ayuda en la mejora de las actitudes hacia la lactancia materna aumenta la tasa de madres adolescentes que inician la lactancia materna y continúan más tiempo con ella.

Entre el 70 % y el 84 % de las madres jóvenes inician la lactancia materna, cifras no muy diferentes de las madres mayores, aunque solo del 16 % al 22 % continúan hasta los 6 meses como recomienda la OMS, frente al 50 % de madres mayores, con una media de continuidad de 5 semanas. Entre los factores estudiados que pueden condicionar esta continuidad se encuentran la preocupación por la salud de los hijos, el impacto de la lactancia materna en las relaciones sociales e íntimas de estas jóvenes, la disponibilidad de apoyo social, no haber tenido hijos anteriores, no trabajar, las demandas físicas de la lactancia materna, los conocimiento de sus beneficios y aspectos prácticos y la sensación de confort ante el amamantamiento. Los grupos de apoyo específicos en jóvenes adolescentes pre y post natales, contribuyen en un aumento de la continuidad de la lactancia materna.

Se han estudiado diferentes estrategias para aumentar el inicio y la continuidad de la lactancia materna en madres jóvenes y se ha visto que dar información escrita, sola o combinada con métodos más formales no interactivos, tiene poco impacto en la mejora. En cambio, las intervenciones en grupo en el período prenatal aumentan los niveles de inicio y en algunos casos la continuidad, como también lo aumentan algunos cambios en las prácticas hospitalarias como el contacto precoz madre-hijo, la lactancia en la misma sala de partos , el rooming-in (convivencia de madre y bebé en la habitación del hospital) y la información específica en el momento del alta posparto. La atención individual en el período prenatal, los consejos a las parejas en el período pre y posparto y la combinación de ambas intervenciones también pueden mejorar la continuidad en la lactancia materna en estas madres jóvenes.

Sabiendo que la combinación del máximo número de intervenciones es la estrategia que se ha demostrado más efectiva, las matronas tenemos como prioridad favorecerlas para potenciar al máximo la lactancia materna entre nuestras usuarias adolescentes.

Anna Payaró i Llisterri

ASSIR Esquerra CAP Numància de Barcelona.


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¡Llegó el momento!

Se acerca el momento que tanto tiempo habéis estado esperando y que con tanta ilusión habéis preparado y planeado, pero os asalta la pregunta: ¿qué debo preparar para cuando llegue el momento esperado?

Antes de preparar la bolsa del bebé, hay que decidir si vas a dar a luz en un hospital público, privado o en tu domicilio, porque para cada caso necesitarás más o menos cosas. Si vas a dar a luz en tu domicilio, la información suelen proporcionarla las matronas que van a asistir en el día del parto. Si por el contrario, habéis decido ir a un centro sanitario (público o privado), la información la proporcionará la matrona de tu área, el profesional que te esté llevando el embarazo, o el personal del centro elegido.

Por norma general, si vas a dar a luz en un hospital público, se recomienda que tengas preparado lo siguiente:

Documentación:

  • Tarjeta sanitaria y cartilla maternal debidamente cumplimentada
  • Análisis y ecografías realizadas durante el embarazo e informes previos, si los hubiera

Cosas para tu bebé:

En los centros hospitalarios suelen proveer de ropa, pañales y utensilios para el aseo del bebé, material para la cura del cordón umbilical, biberones (si fuera necesario), etc. Sin embargo, puedes llevártelos de casa si te vas a sentir más cómoda:

  • Un arrullo (recomendable pero no imprescindible)
  • Calcetines o patucos y gorrito (dependiendo de la época del año)
  • Ropa para el alta hospitalaria
  • Y como algo opcional: esponjas, peine o cepillo, y toallitas limpiadoras

Cosas para ti:

El hospital suele proporcionar compresas de algodón, camisón, bata, toallas y esponja, pero esto también puedes llevarlo de casa; tú sabes tus preferencias y necesidades, así que esto solo son sugerencias:

  • Zapatillas de andar por casa y chanclas para la ducha
  • Camisón
  • Útiles para el aseo personal (jabón neutro, peine o cepillo, cepillo de dientes, dentífrico, etc.)
  • Sujetador de lactancia
  • Calcetines de algodón (dependiendo de la época del año)
  • Ropa interior (puedes utilizar braguitas desechables)
  • Compresas de algodón
  • Ropa para el alta hospitalaria
  • Abanico (sobre todo en verano)
  • Un libro, música, revistas, juegos, etc., por si la espera se alarga

Consejos:

  • Prepara la canastilla con bastante antelación
  • Elige ropa de algodón, ya que causa menos alergias
  • Lava las prendas nuevas con jabón neutro sin suavizante antes de estrenarlas para evitar irritaciones en la piel de tu bebé

Estas recomendaciones son orientativas y pueden estar sujetas a variaciones dependiendo del hospital al que acudas. Si deseas más información detallada de tu centro hospitalario, acude a tu matrona de área.


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Cuidados inmediatos después del parto

La llegada de un bebé es uno de los momentos más bonitos y significativos en la vida de una mujer. La preparación del embarazo a menudo enfoca el parto como la etapa final, sin embargo, tras el nacimiento del bebé empieza una nueva etapa que requiere ciertos conocimientos y cuidados.

Las primeras 24 horas después del parto son el periodo de mayor riesgo de complicaciones. Por lo tanto, tras la llegada del bebé es necesario observar cuidadosa y regularmente a la recién mamá para determinar que todo evoluciona adecuadamente.

Las constantes vitales se controlan tanto en los partos normales como instrumentales, aunque en estos últimos el control es más riguroso.

A veces es necesario aplicar frío local en la zona genital para disminuir la inflamación y proporcionar alivio a la mujer, ya que se reduce el dolor producido por la episiotomía o desgarros, así como el de las hemorroides. Sin embargo, la aplicación de hielo debe hacerse de forma intermitente y no más de 24 horas, porque puede frenar la correcta cicatrización de la zona.

También es importante valorar la altura y consistencia del útero tras el parto, ya que es indicativo de una correcta contracción y protección ante sangrados. Se valoran, además, el aspecto de los loquios, su color, cantidad, olor y presencia de coágulos.

Si el parto ha sido con analgesia epidural, puede producirse pérdida de la sensación de orinar. Es necesario, por lo tanto, vigilar la evacuación de la vejiga en las primeras horas tras el alumbramiento. Si la mujer no puede orinar espontáneamente es necesaria la colocación de una sonda vesical para vaciar la vejiga.

Tras el parto, existe una tendencia hacia el estreñimiento de la mujer debido a la relajación muscular del recto, a la escasa ingesta de alimentos durante el parto y los momentos previos, o a la molestia de la zona perineal. Así que no es de esperar la evacuación espontánea antes del segundo o tercer día después del parto.

Es necesario valorar la aparición de inflamación y/o dolor en las piernas. Levantarse de la cama cuanto antes tras el parto, siempre que no exista contraindicación, disminuye el riesgo de enfermedad tromboembólica. Aunque después de un parto con anestesia epidural hay que esperarse un mínimo de tiempo antes de levantarse.

Si la recién mamá está de acuerdo en alimentar al bebé con lactancia materna, se favorece la puesta precoz al pecho aprovechando el estado de alerta del recién nacido en los primeros minutos de vida. En caso contrario, la inhibición láctea debe realizarse lo antes posible, ya que es más efectivo y produce menos molestias.

El dolor después de un parto normal puede ser ocasionado a lesiones dolorosas de la zona genital, episiotomía, desgarros o hematomas, incluso por la anestesia. No se da de forma rutinaria ningún tipo de medicación. Sin embargo, si fuera necesario se administrarían fármacos que no pasen al bebé a través de la lactancia materna.

El tiempo que pasa el recién nacido con la madre, depende del estado de los dos y de la política de los centros asistenciales. Afortunadamente, cada vez son menos los lugares donde existen los nidos y se separa a madre e hijo, ya que este hecho dificulta la vinculación afectiva entre ellos.

Las primeras 24 horas después del parto corresponden a la fase de posesión descrita por Reva Rubin, caracterizada por un comportamiento dependiente, incapacidad de elección y una necesidad de asumir la experiencia del nacimiento. La mejor forma de que una mujer aprenda a cuidar a su hijo es siendo cuidada ella misma durante las primeras 24 horas, para así poder descansar y recuperar energía física y psicológica necesaria para proporcionar cuidados al bebé.

Es importante recordar que la vinculación de la madre y el padre con el hijo se inicia desde el embarazo, aumenta al producirse el parto y se intensifica posteriormente.

La matrona puede ayudar a la pareja en las primeras interacciones, como por ejemplo colaborando con la madre la primera vez de la puesta al pecho de su hijo, ya que estas interacciones son importantes y constituyen los pilares sobre los que los que la relación familiar continúa su desarrollo.

Poco a poco, la mujer irá encontrándose menos cansada por el esfuerzo físico del parto, y gracias a las hormonas y la nueva compañía de su recién nacido, tendrán al sensación de comerse el mundo, aunque puede encontrarse también con altibajos e incluso estado de ánimo bajo; pero todo esto es normal y se vuelve a la normalidad en los días siguientes.


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Vinculados: El vínculo afectivo con vuestro hijo

¿Qué es el vínculo afectivo?

Según la RAE, vínculo significa unión o atadura de una persona o cosa contra otra, por lo que entendemos que vínculo afectivo es la unión afectiva que tenemos con otra persona, a raíz de algún tipo de relación, y que es significativa para nosotros.

¿Qué importancia tiene?

Las investigaciones indican que un vínculo afectivo seguro entre los padres y el niño/a durante la infancia influye en su capacidad para establecer relaciones sanas a lo largo de su vida. La baja autoestima, la vulnerabilidad al estrés y los problemas en las relaciones sociales están asociados con lazos afectivos poco sólidos. Si las experiencias en ese sentido han sido negativas y graves, el ser humano es más propenso a desarrollar trastornos psicopatológicos.

Durante el embarazo

El vínculo afectivo con el bebé puede empezarse a crear durante el embarazo. El proceso psicológico que prepara para el amor maternal y paternal se realiza en estos meses de querer al “bebé imaginado”.

Se ha descubierto que antes de nacer el bebé es un individuo profundamente sensible que establece relación intensa con sus padres y con el mundo externo. Docenas de estudios realizados en universidades y hospitales demuestran que, ya en el útero, los niños pueden ver, oír y sentir.

En los últimos años, los investigadores han usado también los nuevos conocimientos para idear una serie de técnicas específicas y eficaces que ayudan a los padres a comunicarse con el bebé que esperan, ayudándoles, además, a resolver sus propios conflictos emocionales. Algunos ejemplos de estas técnicas son: escribir un diario, interpretar los sueños, la relajación profunda, la visualización, escuchar música, dialogar con la pareja, la repetición de afirmaciones, la estimulación táctil, la estimulación verbal, dibujar, la respiración rítmica, etc.

No te preocupes ni te agobies por llevar a cabo al pie de la letra todos estos ejercicios, ya que la mejor forma de favorecer dicho vínculo la obtendrás de tu propio instinto. De todas maneras, muchas de estas técnicas se pueden aprender y poner en práctica en las clases de educación maternal que imparte tu matrona. No dudes en preguntarle, la matrona os puede ayudar a favorecer esta unión.

Tras el nacimiento

Una vez el bebé nace hay que continuar creando el vínculo con ese niño real, no el imaginado. Muchas madres describen ese primer momento como un momento de felicidad plena; el parto desencadena un aumento de la hormona oxitocina, que corre como amor por las venas e influye en el comportamiento de la madre con su bebé. Este, durante una hora, permanece en un estado de alerta tranquila: acurrucado sobre la madre, escuchando el sonido reconfortante de su corazón, chupeteando el pezón y mirándole fijamente a los ojos —esa mirada hace que las madres sientan la necesidad de no querer separarse jamás de su hijo.

Para fomentar el vínculo en este momento, comunicaos con él, habladle, acariciadle, etc. Fomenta el contacto piel con piel con tu bebé o, si tú no puedes, que lo haga tu pareja; esta postura tan gratificante favorece el lazo afectivo y además ayuda a que el recién nacido no pierda calor. Podéis hablar con la matrona que os acompaña durante el parto de vuestro deseo de respetar este primer contacto piel con piel inmediato con el recién nacido, intentando que sea el máximo tiempo posible o el que permitan las circunstancias. Además, la lactancia materna tiene entre una de sus numerosas ventajas el favorecer este vínculo.

Sin embargo, hay también algunas madres que no pueden vincularse al bebé en ese momento: un parto con complicaciones, una cesárea, etc., pero no hay que pensar que ha pasado su oportunidad, ya que el vínculo afectivo es una relación que se construye durante meses e incluso años.

El vínculo afectivo con el bebé

Los masajes, así como la natación infantil, entre otras, son vías que favorecen no solo al desarrollo físico y mental de los más pequeños, sino que también estimulan la comunicación del bebé con sus padres. Aunque algunas veces te parezca que el bebé sea una criatura apática y pasiva, si lo tocas te responde; si lo observas, notarás que te contesta con un chillido, con un gesto de bienestar, e incluso con alguna sonrisa.

El masaje al bebé como forma de comunicación y tiempo compartido es ideal para continuar este vínculo. La matrona puede ayudaros a aprender a realizar este masaje y otras maneras de fomentar ese lazo en las clases de posparto.


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Lactancia prolongada: ¿vicio o beneficio?

Ver a un bebé en brazos de su madre tomando el pecho es una imagen que provoca ternura; algo que se ve natural incluso entre aquellos que no lo elegirían como su propia opción. Biológicamente, estamos preparadas para iniciar la lactancia nada más nacer nuestros bebés; es una maquinaria con un engranaje complejo, pero a la vez tan bien sincronizado, que puede llegar a parecer mágico. Igual que todo lo que rodea al mismo milagro de la concepción y el nacimiento; todo como parte de un todo más grande, más completo.

Pero, ¿cuándo caduca la lactancia?

La OMS, las asociaciones pediátricas, incluida la Asociación Española de Pediatría, Unicef y otros organismos relevantes en materia de salud recomiendan la lactancia exclusiva los primeros 6 meses de vida y con alimentación complementaria hasta los dos años o más.

Pero esto a veces sólo se legitima sobre el papel. Para una madre que amamanta a una criatura que sobrepasa el año, no es extraño encontrarse con miradas de crítica y reprobación, con comentarios del tipo “si eso ya no le alimenta, ¡es vicio!” y con recomendaciones de abandonar la lactancia atribuyéndole cualquier mal que aqueje a la madre. La lactancia prolongada se convierte así en una carrera de obstáculos para la madre y para el niño, al que a veces ridiculizan por hacerlo.

En las culturas en las que no hay presión social, el destete se produce entre los 2 y los 7 años de edad. En las sociedades modernas y consumistas, en cambio, hemos dejado de ver a las madres amamantar. Los pechos llevan mucho tiempo en el sector publicitario vendiendo motos, colonias o vestidos con los que conseguir el éxito y en esa nebulosa han perdido su función original. Además, la industria de sucedáneos nos ha hecho creer que amamantar es igual a alimentar.

La ciencia ha demostrado que ambas industrias se han equivocado: como alimento es insustituible e inimitable. Aun cuando el niño come alimentos sólidos, la leche materna es una fuente importantísima de defensas y nutrición que aporta ácidos grasos esenciales, calcio y vitaminas A, C, B12 y acido fólico. Las criaturas amamantadas más allá del año sufren menos enfermedades, menos alergias, menos desórdenes de conducta y tienen mayor cociente intelectual. Además, la lactancia prolongada tiene beneficios para la madre, ya que reduce el riesgo de cáncer de mama, cáncer de ovario y de endometrio, y reduce la aparición de osteoporosis y de anemia. Pero lo más importante es que amamantar es mucho más que alimentar el cuerpo y ofrecer calorías; es una unión que prolonga el vínculo madre-hijo/a, una forma de comunicación, una fuente de satisfacción para ambos y una forma natural de analgesia mejor que cualquier fármaco. La lactancia es, por encima de todo, una opción personal sin efectos secundarios nocivos, una relación sin código de barras ni fecha de caducidad.

Las matronas son los profesionales con formación y competencias apropiadas para acompañar a las familias en su lactancia, sea cual sea la duración de esta. Nuestra labor no acaba cuando superamos las dificultades del inicio; estamos ahí para acompañar a la mujer y a su criatura en el camino y en los baches del mismo, para darles información adecuada en cada etapa, para facilitar grupos de apoyo en los que intercambiar experiencias y recursos. Nuestra voz es esencial cuando se trata de validar la decisión de una madre, y es un privilegio poder hacerlo, además, a la luz de la evidencia científica que lo respalda.

¿Hasta cuando amamantar?

Hasta que tú y tu bebé queráis, porque la lactancia materna no es un vicio, sino un derecho plagado de beneficios.


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Cómo superar el puerperio y no rendirse en el intento

La FAME quiere ayudar a las mujeres y hombres que inician la experiencia de la maternidad/paternidad a reflexionar sobre la nueva situación, intentando desmitificar algunas de las creencias sobre esta nueva etapa de la vida. Para ello ha publicado Cómo superar el puerperio y no rendirse en el intento.

Normalmente, el nacimiento de una criatura genera en las madres y padres toda una serie de sentimientos, emociones, así como la sensación de no poder superar esta situación, especialmente cuando es la primera vez que se pasa por esta experiencia.

El embarazo es un período de cambios, y el parto suele ser el momento más esperado, pero nada que ver con la nueva situación después del nacimiento de la criatura. Se trata de una situación nueva y, aunque generalmente deseada, desconcierta, implica nuevas responsabilidades y la capacidad de no perder en ningún momento el buen humor para afrontarla.

No existe una receta exacta para superar el puerperio pero algunos consejos, reflexiones y propuestas que se proporcionan en esta publicación sin duda contribuirán a ayudar a prever mejor esta situación después del parto.

Aquí dejamos algunos de los consejos que verás ampliados el en librito que encontrarás más abajo:

  • Comunícate de forma positiva con las personas de tu entorno más cercano, intenta establecer prioridades en las rutinas cotidianas, pide la ayuda que necesites tanto a tu entorno como a tu matrona, y sigue un ritmo vital adaptado a las nuevas  necesidades, sin exigencias ni presiones.
  • No hay madres ni padres perfectos.
  • Durante este periodo pueden aparecer sentimientos ambivalentes, a veces nos sentimos increíblemente felices y otras tristes, o incluso incapaces de superar la situación.
  • No te exijas. Este, como todos los cambios importantes de nuestra vida, necesita tiempo, cuidado, sostén y acompañamiento. Tu vida, tu rutina, tu cuerpo, tus horarios y tus emociones estarán patas arriba durante un tiempo. Pero, poco a poco, iréis recobrando la serenidad y la confianza en vuestro nuevo rol.
  • El padre también puede sentirse algo desorientado en cuanto a lo que se espera de él. El tiempo y la comunicación con la pareja harán que las piezas del nuevo puzle encuentren su sitio.

Si  realmente quieres no rendirte en el puerperio y saber más sobre la vuelta a casa, las relaciones sexuales durante este período, cómo descansar cuando una criatura parece que no duerme nunca, las claves de la lactancia materna o lo que también les ha pasado por la cabeza a otras personas que han vivido una situación parecida, descárgate y comparte esta publicación:


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Intervención radiofónica en el Día Internacional de la Matrona

Ayer nuestra presidenta, Cristina Martínez Bueno, hablaba en radio ECCA del Día Internacional de la Matrona, de las funciones de esta figura profesional, las diferencias con el trabajo del ginecólogo, las intervenciones tanto en la sanidad pública como en la sanidad privada, el parto natural, etc. En enlace podéis escuchar su intervención:

Intervención radiofónica en el Día Internacional de la Matrona