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El blog de la FAME


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Menstruación posparto: ¿cuándo vuelve?

Muchas mujeres nos preguntamos cuándo volveremos a tener la menstruación tras el parto. A menudo consideramos la recuperación del ciclo menstrual un signo de vuelta a la normalidad y, por tanto, a la fertilidad. Este conocimiento nos es útil tanto para buscar otro embarazo como para utilizar métodos anticonceptivos adecuados si queremos evitarlo.

La menstruación es el sangrado mensual normal que se produce durante toda la vida fértil de la mujer. Todos los meses el cuerpo se prepara para un posible embarazo. Cuando esto no ocurre, el óvulo se expulsa a través de la vagina con sangre y otras sustancias procedentes del interior del útero que debían acoger al embrión.

Tras el parto se produce una pérdida vaginal, llamada loquios, en la que se expulsa sangre y restos del parto y del revestimiento del útero que se ha formado durante el embarazo. Esta pérdida vaginal tiene una duración variable de entre 20 y 45 días y tiene un olor característico; a medida que pasan los días, pasa de tener un color más rojo a un color más rosado o blanquecino.

A partir de la finalización de los loquios puede ser que vuelva la regla, pero ¿cuándo?

Es difícil establecer un momento concreto posparto en el que la menstruación vuelve, ya que va a depender de factores diferentes en cada mujer, como por ejemplo, de si damos pecho o no, de cómo eran las reglas antes del embarazo, de si tomamos anticonceptivos, etc. Sin embargo, sí podemos ofreceros algunas orientaciones.

El 40 % de las mujeres que no amamantan suelen tener la primera menstruación durante las primeras 10 semanas después del parto. La prolactina (hormona de la lactancia) no se mantiene elevada y, por tanto, las hormonas que regulan la función normal del ovario, como la progesterona y los estrógenos, vuelven pronto a sus niveles normales. Es por ello por lo que el resto de las madres no lactantes suelen volver a tener ciclos menstruales sobre los 4 o 5 meses posparto.

Las mujeres que amamantan no tienen un tiempo establecido, pero en general la recuperación de la menstruación es más tardía. Se considera un mecanismo de protección de la naturaleza, que ahorra la perdida sanguínea y protege a madre y criatura de un nuevo embarazo demasiado precoz. Durante la lactancia la producción de la prolactina propiciada por la succión frecuente de la criatura inhibe la función del ovario. No se produce ovulación, y durante muchos meses posparto no aparece la menstruación. Tan solo el 1-2 % de las mujeres que amamantan exclusivamente durante los primeros 6 meses tendrán alguna menstruación durante este tiempo.

A partir del sexto mes y con la incorporación de la alimentación complementaria, puede disminuir la frecuencia de las tomas. En ese caso, si disminuyen los niveles de prolactina y aumentan los de estrógenos y progesterona, puede reaparecer la menstruación. Cerca del 60 % de mujeres que amamantan la tienen entre el sexto y el octavo mes, aunque algunas pueden tener su primera regla incluso al cabo de 18 meses o más.

¿Hay un tiempo límite para que vuelva la regla?

Mientras se esté amamantando no hay un tiempo límite para el retorno de la menstruación. Es posible e igualmente saludable que tarde unos pocos meses o que incluso esté años sin aparecer. En caso de optar por lactancia de fórmula o tras acabar la lactancia natural, la menstruación suele aparecer en los primeros seis meses.

¿Cómo serán mis primeros ciclos tras el parto?

Hay que tener en cuenta que los primeros ciclos posparto pueden ser irregulares, incluso en algunos puede que no haya ovulación. La duración y la cantidad del sangrado pueden ser variables y diferente a los ciclos habituales previos al embarazo.

Estas alteraciones de tu patrón habitual son absolutamente normales, ya que los niveles hormonales aún no son estables. Poco a poco se irán normalizando los ciclos, aunque no siempre serán exactamente iguales a los previos a tu embarazo, especialmente si ha sido el primero.

Si deseas más información sobre la menstruación u otros temas relacionados con el puerperio, acude a tu matrona. Estamos a tu disposición para acompañarte y asesorarte sobre salud reproductiva y salud sexual.

Ángela Verdú, matrona del Centro de Salud de Banyeres, Alicante

 

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Climaterio y menopausia: ¿En qué se diferencian?

Existe mucha confusión con estos dos términos. Mientras que el climaterio es una etapa de la vida que fácilmente puede durar años, la menopausia es un momento puntual en la vida de la mujer que se define a posteriori de su aparición.

El climaterio se produce por una disminución progresiva de la producción de estrógenos y un declive de función ovárica, y es una etapa que puede tener repercusiones en todas las esferas de la vida de la mujer.

Las manifestaciones que acompañan esta etapa a nivel físico pueden ser de muy diversa índole, y los desarreglos menstruales son los más frecuentes. Gran parte de estas mujeres comienzan a tener ciclos más cortos, con la aparición de sangrados más abundantes y/o frecuentes para posteriormente tener ciclos cada vez menos frecuentes hasta el cese definitivo de la menstruación.

Otro de los síntomas más referidos por las mujeres son los de tipo vasomotor, más conocidos como sofocos. La disminución de estrógenos tiene efectos sobre el hipotálamo, que también se ocupa del control de la temperatura. Las mujeres sienten un calor intenso que puede venir acompañado de sudoración, palpitaciones y rubor, cuya intensidad varía según la mujer.

Las manifestaciones en la sexualidad suelen ser frecuentes y suelen aparecer en forma de molestias en las relaciones coitales (dispareunia), disminución del deseo o problemas en la fase de excitación. Estos síntomas también van frecuentemente acompañados de problemas de lubricación y sequedad vaginal. Estos síntomas suelen empeorar conforme pasa el tiempo.

A nivel psicológico es frecuente la aparición de insomnio, nerviosismo, ansiedad y otros síntomas como depresión y tristeza, muy ligados a la significación que tiene para algunas mujeres la aparición de esta etapa con ideas como dejar de ser fértil, o cambios vitales como la emancipación de los hijos del hogar.

Insertado en este periodo, está la menopausia, que se define como la última menstruación de la mujer. Dado que en el climaterio muchas mujeres, tal como hemos mencionado, tienen desarreglos con sus menstruaciones, el momento de la menopausia ha de ser definido en la mayoría de los casos una vez ya ha ocurrido, cuando se comprueba que la regla ha cesado de manera definitiva. Según la OMS, se establece con 12 meses de amenorrea. Según la Federación Internacional de Obstetricia y Ginecología (FIGO), son suficientes 6 meses de amenorrea para establecerla.

Tipos de menopausia

  1. Espontánea: producida por el cese fisiológico gradual y progresivo de la función ovárica que ocurre alrededor de los 50 años de edad.
  2. Artificial: producida por el cese de la función ovárica por cirugía, radioterapia o tratamientos médicos.
  3. Precoz: causada por insuficiencia ovárica primaria, en los 5 años anteriores a la edad considerada como habitual en cada país. Según la OMS y la FIGO, en menores de 45 años.
  4. Tardía: cuando se produce en los 5 años posteriores a la edad considerada habitual en cada país. Según algunos autores, en mujeres mayores de 55 años.

¿Es el declive de la mujer?

Rotundamente no. Ambos términos definen una fase más en la vida sexual y reproductiva de la mujer y deberían ser verse desde un punto de vista positivo. Muchas mujeres ven la menopausia como liberadora, ya que pueden disfrutar más de su vida sexual sin temor a un embarazo. Cuidarse adecuadamente ayudará a que la mujer se encuentre plena y mantendrá su estado de salud. mantener hábitos como realizar deporte, no fumar y no consumir café en exceso, realizar las revisiones correspondientes y tener una alimentación adecuada son algunos de los factores que contribuirán a que la mujer se sienta mejor.

¿Quieres más información? Consulta a tu matrona, ella es la especialista en el cuidado de la salud sexual y reproductiva de las mujeres y puede asesorarte de la manera más adecuada, personalizando según tus necesidades.

Julita Fernández Arranz

Matrona HGU Gregorio Marañón

http://www.aquanatal.es


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Menstruaciones dolorosas: ¿qué es la dismenorrea?

La dismenorrea es una afección caracterizada fundamentalmente por dolor abdominal tipo cólico que acompaña a la menstruación, y que puede aparecer junto a otros síntomas como dolor lumbar, dolor de cabeza y malestar general entre otros. La mayoría de los estudios muestran que la dismenorrea tiene una alta prevalencia en nuestra sociedad; con porcentajes muy variables fundamentalmente en mujeres jóvenes, y en algunos casos llega a ser muy incapacitante para la mujer.

Existen dos tipos de dismenorrea:

  • Dismenorrea primaria: no está asociada a ningún factor identificable y es la más frecuente.
  • Dismenorrea secundaria: está asociada a una patología identificable como pueden ser la endometriosis, los miomas, etc.

¿Cómo se diagnostica?

El primer paso es realizar una historia clínica detallada, en la que, entre otros datos, se indagará sobre las características de los ciclos menstruales, los antecedentes obstétricos, etc.; a la que posteriormente se le añadirían pruebas complementarias si fuera necesario.

¿Cómo se trata?

La primera línea de acción es modificar el estilo de vida. Realizar actividad física de manera regular ayuda a controlar las molestias. También se recomienda una dieta saludable y mantener un peso adecuado.

En cuanto al tratamiento médico, dependerá fundamentalmente de si la dismenorrea está asociada a una causa identificable potencialmente grave o no. En la gran mayoría de los casos, la dismenorrea se trata con analgésicos y anticonceptivos con el fin de controlar el dolor. Es recomendable consultar previamente a tu profesional sanitario de referencia los medicamentos que puedes tomar en un episodio de dolor de esta clase. Existe una alta tasa de automedicación para este problema, fomentada por la dispensación sin receta de los analgésicos más utilizados.

Además de los farmacológicos, existen otros medios para aliviar el dolor:

  • Aplicar calor local con un cojín de semillas o bolsa de agua caliente. Esto, además, favorece la relajación muscular. Es mejor que el calor no sea aplicado de manera continua durante largos periodos de tiempo. Una ducha o un baño caliente también puede ayudarte.
  • Tumbarse con las piernas flexionadas apoyando las corvas en un almohadón es una buena opción para aliviar las molestias, ya que suelen ser más llevaderas en posiciones en las que la zona lumbar y la musculatura abdominal estén relajadas.
  • Masajear suavemente la zona de dolor también puede ayudar.
  • Si se dispone de ello, aplicar un TENS puede ser de gran utilidad, pero requiere no solo tener el dispositivo, sino también saber aplicarlo y programarlo. Se colocan los electrodos en la zona abdominal o lumbar, dependiendo de la molestia de la mujer. Las descargas aplicadas interfieren con la transmisión del dolor haciendo que la percepción de este sea menor. La acupuntura enfocada a esta patología funciona de una manera similar.

¿Tienes dudas? Consulta a tu matrona

Siempre se asocia la matrona con procesos relacionados con el embarazo, el parto y la crianza, pero la verdad es que su perfil de competencias la determina como la cuidadora de la salud sexual y reproductiva de la mujer en todas sus etapas vitales. No dudes en acudir a su consulta si lo necesitas.