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Terapia neural

Para entender la terapia neural, tenemos que ver a la persona como un todo. Nuestro cuerpo funciona como un engranaje que está interconectado por el sistema nervioso, especialmente por el sistema vegetativo, que forma parte de todos los circuitos reguladores del organismo que no controlamos, como son la respiración, la circulación o la digestión, entre otros.

Las bases científicas de la terapia neural tienen sus inicios a principios del siglo XX con las investigaciones de Pavlov, Speransky y Huneke, por lo que no es una terapia nueva.

¿Qué es la terapia neural?

Nuestro cuerpo es como una red de impulsos eléctricos donde cada célula equivaldría a una pequeñísima batería, a la que con cada estímulo irritante se provoca una caída del potencial eléctrico con recuperación espontánea inmediata. Si los estímulos irritantes son muy frecuentes o demasiado intensos, la célula pierde la capacidad de responder, por lo que se encontrará debilitada y enferma.

Los anestésicos locales poseen un alto potencial energético, y al ser inyectados en las zonas de irritación tienen la capacidad de permitir la recuperación de las células afectadas y la estabilización del sistema neurovegetativo.

Por lo tanto, la terapia neural consiste en administrar un anestésico local (procaína) a bajas concentraciones y en puntos específicos del cuerpo para que el impulso llegue a las células agotadas por vía neural y facilite la función reguladora del sistema nervioso vegetativo, para así recuperar el equilibrio físico, mental y emocional.

La terapia neural resulta muy eficaz en el tratamiento de cicatrices, ya que son zonas claramente irritadas por la agresión física de la piel y, por consiguiente, del sistema nervioso vegetativo. Una cicatriz antigua puede interferir en el proceso de curación en otro punto del cuerpo. Por ejemplo, una cicatriz en la rodilla puede interferir en la disminución de las molestias en el periné tras el parto y, aunque se trate la cicatriz del periné, si no tratamos la cicatriz de la rodilla las molestias no se solucionan. Con la terapia neural desbloqueamos la zona irritada y se genera un estímulo neural que equilibra la función vegetativa produciendo un proceso autocurativo.

Así, si nuestro sistema nervioso se irrita o se bloquea ya sea por una intervención quirúrgica, como es la cesárea, u otro proceso como el parto, la terapia neural tratará de desbloquear esa zona y facilitar así la libre circulación de información y de energía necesaria para mantener y/o recuperar nuestro equilibrio natural. Para cada caso concreto se determina el número necesario de sesiones.

Desde hace años se está trabajando también la terapia neural en lactantes y mujeres embarazadas. En el caso de las criaturas, los principales motivos para los que se usa la terapia neural son las infecciones agudas o de repetición como las otitis, bronquitis o alergias. En la embarazada, se utiliza para las molestias musculares o infecciones de repetición, entre otras.

Efectos adversos

En personas no alérgicas los efectos adversos de la procaína son extremadamente raros. Puede provocar irritación local, hematoma o inflamación en los puntos de aplicación, así como sudoración, un leve mareo, relajación, cansancio o dolores musculares como agujetas. Sin embargo, estos síntomas corresponden a la reactivación celular esperada y suelen tener una duración aproximada de 24 a 48 horas. La aplicación de calor húmedo en la zona que ha reaccionado o un analgésico puede ayudar a aliviarlos.

La matrona es el profesional de referencia al que puede consultar si crees que las molestias o afecciones que tienes se pueden tratar con terapia neural.

Noelia Renedo Cófreces, matrona del Hospital Santos Reyes, Aranda de Duero