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Las «falsas contracciones» o contracciones de Braxton Hicks: consejos para reconocerlas

Tal vez hayas oído hablar de las falsas contracciones durante el embarazo o las contracciones de Braxton Hicks. Para empezar a entender qué son, vamos a explicar un poco qué son las contracciones en general.

El útero está formado en gran parte por músculo y, como tal, tiene las propiedades que tienen otros músculos de nuestro cuerpo: contraerse y relajarse. El útero se contrae en diferentes situaciones fisiológicas de nuestra vida: durante la menstruación —para expulsar los restos de endometrio y de sangrado— o durante el orgasmo en las relaciones sexuales.

Durante el parto, las contracciones tienen como objetivo madurar y dilatar el cuello del útero para permitir la salida del bebé. Cuando el útero se contrae, desplaza el bebé hacia abajo y estira hacia arriba el cérvix para que se vaya abriendo poco a poco. Las contracciones son necesarias para que avance la dilatación. De hecho, el útero también es conocido como «el motor del parto».

Durante el embarazo, el útero va haciendo ensayos generales de las contracciones. A medida que avanza la gestación, el útero se hace más receptivo a la oxitocina, que es la hormona que provoca las contracciones, y de vez en cuando se contrae —generalmente durante el tercer trimestre, a veces incluso antes—. Estas son las famosas falsas contracciones o contracciones de Braxton Hicks.

Ocurren, sobre todo, cuando nos movemos, cuando estamos mucho rato de pie o cuando nos tocan la barriga. Se nota porque de repente el abdomen se pone duro y a veces incluso cambia de forma. Es normal tener muchas contracciones de este tipo en las últimas semanas de embarazo, y esto no debe alarmarnos.

¿Cómo puedo saber si son contracciones de parto?

A diferencia de las contracciones durante el parto, las de Braxton Hicks no dilatan el cuello del útero. Por lo tanto, las distinguiremos de las contracciones de parto porque:

  • generalmente no son dolorosas (si hay dolor, suele ser leve y en el bajo vientre);
  • no son regulares (se dan a intervalos distintos);
  • no son frecuentes;
  • suelen ser cortas (menos de 1 minuto);
  • y, lo más importante, normalmente ceden haciendo algo de reposo.

Las contracciones de parto, en cambio:

  • son regulares (se dan en el mismo intervalo de tiempo y no se espacian unas de las otras);
  • cada vez se hacen más frecuentes (solemos decir que la frecuencia de las contracciones de parto es de unas 3 contracciones cada 10 minutos);
  • son intensas, y duran aproximadamente un minuto;
  • no se modifican con los cambios de posición (aunque te tumbes, te sientes o estés en movimiento, seguirás teniendo contracciones).

¿Qué puedo hacer para aliviar las falsas contracciones?

Si tienes muchas contracciones de este tipo y te producen molestias, prueba alguna de estos consejos:

  • Si estabas tumbada, levántate y da un paseo o cambia tu postura; muchas veces estas contracciones se alivian cuando cambiamos nuestra posición.
  • Si estás activa y en movimiento, prueba sentarte y descansar un poco para ver si así ceden.
  • El agua caliente es tu aliada: date una buena ducha o sumérgete en agua caliente. El calor relaja los músculos, por lo tanto, también relaja el útero.

 

Ana García, matrona en atención primaria de Mallorca

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El cáncer de cérvix

El cáncer de cérvix o cáncer de cuello de útero es el cáncer que afecta a la parte inferior y estrecha del útero. Este tipo de cáncer no es hereditario, está causado por un infección relacionada con un virus común del que, hoy por hoy, todos hemos oído hablar alguna vez: el Virus del Papiloma Humano (VPH). Hay que decir, sin embargo, que no todas las infecciones por VPH causan cáncer de cérvix, pero sí que se ha estudiado y observado que, aunque la gran mayoría de infecciones por este virus remiten en unos meses, algunas de ellas pueden persistir en el tiempo y desarrollar cáncer.

El cáncer de cérvix no es algo que sólo sufran las mujeres mayores. Es el segundo cáncer más frecuente en las mujeres a nivel mundial, lo que comporta un problema de salud pública importante. Es importante, por lo tanto, saber que se ha visto que se puede prevenir con los programas de prevención de cáncer de cérvix, ya que una vez que la mujer ha sido infectada por este virus, tarda años, en desarrollar el cáncer. Por eso son de vital importancia los controles de citologías, para detectar de forma cuanto antes la lesión por VPH y así poder tratarla con la mayor eficacia y rapidez antes de que se desarrolle el cáncer. Gracias a estos programas de detección temprana de lesiones en el tejido del cuello del útero se ha conseguido que el índice de mortalidad causado por este tipo de cáncer sea muy bajo actualmente.

cáncercérvix

El cáncer de cérvix puede afectar a cualquier mujer sexualmente activa y de cualquier edad. Las estadísticas hablan de que un 80 % de las mujeres están o han estado expuestas a la infección por VPH en algún momento de su vida.

En las fases tempranas de este tipo de cáncer no existen signos y síntomas que hagan sospechar de un cáncer de cérvix. Por esto, es muy importante la detección precoz de estos signos mediante citologías periódicas, para poder tratar de forma eficaz el cáncer (consulta aquí nuestra entrada sobre la citología)

Para más información sobre cuándo y cómo entrar en el programa de prevención del cáncer de cuello uterino (ECCA), acude a tu matrona de área.

Enlaces de interés: